Comments: (0)

Formación en planificación participativa para grupos de apoyo local | Crónica del seminario en Madrid

Category: eventos+sostenibilidad+urbact+urbanismo+⚐ ES

Vista general de la sala - Foto: Emilio P. Doiztúa

Vista general de la sala – Foto: Emilio P. Doiztúa

La pasada semana asistimos en Madrid a las jornadas del Plan Nacional de Formación Urbact para Grupos de Apoyo Local que os presentábamos en un post anterior. Durante esos dos días (6 y 7 de junio) se trabajó en una atmósfera de trabajo creativa y con gran participación de los representantes de los proyectos que se desarrollan en España en el marco de la corriente convocatoria 2007-2013 de financiación con fondos europeos. continue reading

Comments: (3)

Mercados municipales: tejido local y sostenible II

Category: urbact+urbanismo+⚐ ES

Según se pregunte a un tendero o a otro el vaso esta medio lleno o medio vacío. El Mercado de Antón Martín en la calle Atocha, en el centro histórico de Madrid, no parece muy vivo un miércoles por la tarde, al final de la jornada. Aunque hay puestos cerrados, la mayoría están “habitados” por una mezcla que hasta hace poco sería extraña: puestos de artículos de primera necesidad como fruta, pescado, o carnes de distinto tipo se alternan con otros que ofrecen sushi, bombones y delicatessen, o fanzines con magdalenas caseras de chocolate. “Muffins”, reza el cartel de dígitos giratorios heredado de la frutería de Doña Carmen que antecedió a la editorial-bar. A medio camino, los puestos “bio” que ofrecen un poco de todo.

El proceso se inició a raíz de Mercado Abierto, un proceso de diagnóstico participativo impulsado por el equipo de arquitectos VIC (Vivero de Iniciativas Ciudadanas), vecinos del mercado, en el que se definieron retos y estrategias para hacer más viable el mercado y revitalizarlo en términos de comerciantes y público.

Pese a la aparente reactivación y el aumento en el número de puestos, los vendedores con más tiempo en el Mercado se muestran pesimistas. Añoran el renacimiento que experimentó el barrio en general hace diez o quince años cuando la población inmigrante comenzó a asentarse en la zona. Lo mismo ha ocurrido con otros mercados municipales que se han convertido en una referencia en Madrid: el Mercado de los Mostenses, sepultado tras la pantalla de edificios de la Gran Vía o el enorme Mercado de Maravillas en el mestizo barrio de Cuatro Caminos. Docenas de puestos se han abierto para vender productos especializados o comunes a los nuevos vecinos.

Sardinas - Foto por Andrés Walliser

Sardinas – Foto por Andrés Walliser

Libros y... jamoncitos deshuesados - Foto por Andrés Walliser

Libros y… jamoncitos deshuesados – Foto por Andrés Walliser

En el Mercado de San Fernando el espíritu es más positivo. Se partió de una situación peor, con la mayoría de los puestos cerrados. La iniciativa no ha venido de una administración local con poca imaginación y menos recursos, sino desde los actores del barrio. Un caso bottom-up ejemplar de reactivación del tejido comercial. En ambos casos gerentes, redes sociales y gente con ganas de iniciar un negocio se pusieron de acuerdo en que sólo cabía reinventarse. Los alquileres se redujeron y el Ayuntamiento transigió en cambiar los reglamentos desfasados que abocan a los mercados a una agonía segura.

Lado a lado - Foto por Andrés Walliser

Lado a lado – Foto por Andrés Walliser

La desocupación de los espacios comerciales en muchos barrios lleva a una cierta desaparición de la actividad social en los espacios públicos, como hemos mencionado antes en otros posts. En el caso que nos ocupa, además de revitalizar este aspecto de la vida de barrio, la reactivación de los mercados brinda nuevas oportunidades de actividad económica a gente que opta por reinventar su actividad profesional desarrollando nuevos negocios, productos y lo que es mas importante nuevas formas de organización comunitaria. La clave reside además en la articulación de intereses entre los comerciantes tradicionales y los nuevos comerciantes y su nueva oferta al barrio. Aun así la sostenibilidad de los mercados revitalizados no sólo depende de la capacidad innovadora de los comerciantes, sino también, como en todo negocio, de que disfrute del apoyo de la clientela, en este caso de su compromiso con un proyecto que ofrece productos diferenciados y que compite con las cadenas de supermercados de barrio que son los grandes beneficiarios de la crisis ante el colapso del modelo de gran superficie. Para muchos de los nuevos comerciantes que se han instalado en esto dos mercados del barrio de Embajadores, su proyecto tiene un espíritu transformador y que persigue una mayor cohesión social en el barrio, mediante el refuerzo de los lazos comunitarios y la solidaridad. Esta aspiración se encuentra tanto en los procesos de economía social que se están implantando como en las mercancías y productos vendidos, que incorporan conceptos como el reciclaje, el carácter orgánico, la dimensión creativa o la filosofía procomún.

Cafetería en el mercado - Foto por Andrés Walliser

Cafetería en el mercado – Foto por Andrés Walliser

Productos ecológicos - Foto por Andrés Walliser

Productos ecológicos – Foto por Andrés Walliser

Sushi, marisco y vinos - Foto por Andrés Walliser

Sushi, marisco y vinos – Foto por Andrés Walliser

Como conclusión abierta a la reflexión me parece oportuno plantear la dimensión social y material del espacio virtual. Viejos espacios degradados se reactivan y reinventan (partes de) la ciudad al margen de los grandes actores privados –con ánimo de lucro– que protagonizan la gestión del suelo y el espacio público en nuestras ciudades. Las políticas de desarrollo económico local son inexistentes en las políticas urbanas madrileñas, y en general escasas en otras ciudades, frente al enorme peso que cobran en el Reino Unido o en Francia.

De cara a la ciudad como organismo complejo estas nuevas formas de revitalización pueden ser laboratorios para el desarrollo aproximaciones innovadoras a la economía y el desarrollo local desde abajo. Los proyectos mencionados en este artículo se pueden englobar en el concepto de sentient city (ciudad sensible) que Domenico Di Siena define así:

La Ciudad del Conocimiento es una Ciudad Sensible que potencia la comunicación entre ciudadanos, promueve los procesos de Inteligencia Colectiva y el respeto del procomún. Entiende los ciudadanos como protagonistas de los procesos que generan la identidad local.

Este artículo es la segunda parte de Mercados municipales: tejido local y sostenible I

Comment: (1)

Mercados municipales: tejido local y sostenible I

Category: urbact+urbanismo+⚐ ES

Frutas en un mercado - foto por Miguel (respenda) en Flickr - clic para ver original

Los mercados municipales en muchas ciudades españolas son el resultado de una tradición histórica de siglos que ha evolucionado desde las plazas extramuros donde se celebraban ferias e intercambios de todo tipo hasta la consolidación de espacios comerciales gestionados por el municipio en sus distintos distritos. Esta medida impulsada desde mediados desde finales del SXVIII se desarrolla a lo largo del SXIX convirtiendo dichos espacios en equipamientos municipales. Cuestiones higiénicas, de regulación y urbanísticas fueron extendiendo por las principales ciudades españolas un buen número de estructuras que en su momento representaban los últimos avances tecnológicos en construcción.

El desarrollo económico y la prosperidad que significaron para dichas ciudades fue el comienzo de un importante modelo comercial y de abastecimiento alimentario que poco a poco se ha visto sustituido por modelos alternativos y por la propia transformación de la ciudad y de los estilos de vida de sus habitantes.

En las últimas décadas los mercados municipales han ido entrando en ciclos de decadencia que en ocasiones han provocado su desaparición. Actualmente un buen número de mercados está experimentando diferentes formulas de regeneración que van desde la formula mixta de instalar supermercados que complementen la oferta del mercado hasta la transformación en espacios comerciales orientados al turismo, denominados mercados-gourmet; tal es el caso del Mercado de San Miguel en Madrid o de El Carmen en Valencia, entre otros. Esta fórmula está asociada a procesos de gentrificación en barrios históricos y en ellos a menudo el mercado pierde su dimensión de barrio y se transforma en un atractor de turistas y visitantes ofreciendo especialidades antes que productos de consumo cotidiano.

Mercado de San Miguel - Madrid - Foto por LexnGer en Flickr - clic para ver original

En otros lugares se están desarrollando formulas alternativas que van desde la especialización en productos orgánicos (Mercado de El Carmen en Madrid) hasta los procesos comunitarios de revitalización como es el caso del Mercado de Antón Martín en Madrid.

Estas dinámicas no son únicas en Europa sino que se reproducen en otros países europeos. El proyecto URBACT Markets, aborda esta cuestión desde una perspectiva transversal y transnacional. El proyecto propone desarrollar instrumentos que permitan no solo la supervivencia de los mercados municipales en diversos países europeos, sino que se pretende hacerlo desde una perspectiva de sostenibilidad e innovación. En el proyecto, en el que participan diez países, se persigue la reactivación de los mercados municipales mediante una estrategia transversal que incluye el protagonismo de los mercados en la rehabilitación de barrios, su capacidad para generar empleo y desarrollo económico y su doble dimensión sostenible que busca articularse como actor clave en la reducción de emisiones de CO2, así como desarrollar alianzas con productores locales que ofrezcan calidad y desarrollo de la economía y el empleo local.

El concepto de mercado municipal se imbrica en el concepto de ciudad compacta que frente a la ciudad difusa garantiza mejores economías de escala urbanas en términos de sostenibilidad. A mayor densidad mayor variedad comercial, calidad y oferta, planteaba Jane Jakobs en su obra clásica “Death and Life of American Cities”. Cuanta más actividad, mayor atracción de gente que circula por la calle y por lo tanto mayor seguridad.

Así mismo, el valor social y comunitario que tienen los mercados como puntos de encuentro e interacción ha sido reconocido históricamente. Los mercados contribuyen a la vitalidad de un barrio en diversas formas. El comercio de proximidad que se ubica en los mercados y en sus alrededores dota de centralidad a los barrios, genera interacción social en el nivel vecinal y aporta actividad en el espacio público.

Mercat de Santa Caterina - foto por Naus79 en Flickr - clic para ver original

Entre algunos de los participantes del proyecto Markets existe una fuerte cultura de mercados municipales fortalecida por los respectivos Ayuntamientos, siendo el caso de Barcelona el mas emblemático. En algunos casos la tradición de mercado ha pervivido y se buscan nuevas formas que garanticen su sostenibilidad y pervivencia en el tiempo, tales son los casos de Torino, ToulouseLondres y Dublín. En el caso de la región de Attica en Grecia, ya existe una enorme tradición en sus 370 mercados descubiertos de alimentos, que busca ser optimizada con el proyecto. Las cuatro ciudades participantes restantes Wroklaw (Pl), Pécs (H), Plovdiv (Bu) y Suceava (Ro) comparten retos entre sí. Por razones históricas, sus centros urbanos han comenzando a ser regenerados sólo recientemente y se cobra conciencia de la importancia de que estos entornos recuperen su protagonismo, frente a la expansión previa de formas alternativas de comercio como supermercados, hiper o grandes superficies. La regulación, la revitalización y su consideración como elemento regenerador son los retos a que se enfrentan estas localidades que cuentan con la experiencia de gestión de los partners mas experimentados como Barcelona o Londres.

La supervivencia y salud de los mercados municipales es un elemento muy relevante a la hora de hablar de una ciudad sostenible y habitable. Diferentes fórmulas se están poniendo en marcha en diferentes países europeos. En la mayoría, las instituciones públicas juegan un papel muy importante como gestoras pero también como impulsoras de los nuevos modelos. La sociedad civil, desde el mercado o desde el desarrollo comunitario, también propone formulas orientadas a distintos modelos de consumo, consumidores y en definitiva de ciudad, como veremos en el próximo post.

Comments: (2)

Crowdfunding… ¿aplicado al desarrollo urbano?

Category: arquitectura+cultura abierta+espacio público+LCV+sostenibilidad+tecnologías+urbanismo+⚐ ES

El boom del crowdfunding. Una idea nada nueva, con nuevos medios.

El crowdfunding o financiación colectiva (o en masa) es un concepto que viene de lejos y que se puede definir sin mucha complicación: consiste en la financiación de un proyecto a través de la suma de muchos aportes, generalmente de baja cuantía, frente al modelo del gran inversor. Por ello también se le conoce como micromecenazgo. Pero esa definición esconde muchas complejidades, como iremos viendo.

Las prácticas de préstamo o apoyo microfinanciero tienen un doble origen. Por un lado en la necesidad de las comunidades con recursos escasos de generar recursos de capital para desarrollar proyectos productivos o personales de sus miembros. Hay modalidades en distintos contextos culturales en las que los participantes generan un fondo general al que se tiene acceso por turno o sorteo, mientras que en otras variantes la financiación tiene lugar entre individuos (peer to peer). Por otro lado el crowdfunding se puede entender como un desarrollo de la tradición filantrópica, especialmente en países anglosajones con una fuerte tradición de la sociedad civil donde la donación constituye una forma de contribución a la mejora de la comunidad, una forma de lograr estatus para el donante y exenciones fiscales. En Estados Unidos la cultura de la donación es muy importante y a menudo supone el desarrollo de proyectos vitales para los sectores más desfavorecidos a los que las políticas del Estado no llegan o lo hacen de forma insuficiente. En este contexto es importante fijar el comienzo del crowdfunding con interés social o comunitario en una evolución natural en la que las nuevas tecnologías se convierten en una herramienta decisiva para atomizar el concepto de donación, a la vez que aproxima proyectos e iniciativas a la sociedad en general, que a menudo reacciona en relación a estímulos solidarios, identitarios o políticos.

Desde principios de los 2000 el microcrédito se fue acercando a las nuevas tecnologías, dando lugar a plataformas como Zopa, Prosper o Lending Club. Unos años después, le llegó el turno al crowdfunding propiamente dicho: cuando en 2009 apareció la primera plataforma online de este tipo, Kickstarter, se hizo rápidamente evidente que sus creadores habían dado, no sólo con un filón de negocio importante, sino con una forma de relacionar economía y cultura que iba a dar que hablar. A día de hoy no dejan de emerger nuevas plataformas en diferentes contextos y con distintas modalidades, a un ritmo cada vez más acelerado.

Con esto, era inevitable que tarde o temprano nos hiciéramos la primera pregunta que queremos abordar aquí:

¿Es posible aplicar la financiación colectiva a proyectos de transformación urbana, sean de arquitectura, de intervención en el espacio público o de diseño urbano? ¿Qué conseguiríamos con eso?

Parece lo mismo, pero no es igual.

Ante esta pregunta se ha generado un interesante debate, planteado tanto desde el punto de vista teórico como desde la práctica y el activismo.

Las primeras respuestas fueron directas y sin concesiones: probarlo. Poner una pieza de mobiliario urbano, un jardín comunitario y hasta una gran piscina experimental como +Pool, directamente en Kickstarter, metiéndolos en la categoría de diseño entre una pulsera y unos calcetines, y ver qué pasaba. Total, sólo es una diferencia de tamaño y cantidad, ¿no?

Plus pool en Kickstarter

¿Lo es, realmente? Alexandra Lange lo pone en duda en su artículo Against Kickstarter urbanism (Contra el urbanismo Kickstarter), en cuyo encabezado web se puede leer, entre líneas de código, que el título original era en realidad un menos contundente pero más ilustrativo “puedes kickstartear una cuchara comestible, pero no una ciudad”. El artículo, que también comentaba Bernardo Gutiérrez en su recientísimo post ¿Crowdfunding para ciudades?, está lleno de dudas más que razonables.

Una plataforma de financiación apta para un reloj no es una plataforma de financiación apta para una ciudad. Las expectaciones, los plazos y la comunidad relevante son salvajemente diferentes. […] La línea de tiempo de los proyectos urbanos, los permisos requeridos en la vida real y los enormes costes de construcción son muy poco adecuados para el enfoque de Kickstarter. […] Un parque va a requerir mucho más que 5€ y un “¡Buena idea!”.

Es cierto. Entre el dinámico vídeo de presentación o los atractivos renders iniciales y el proyecto acabado hay más distancia de la que muchos usuarios pueden percibir o entender en el momento de decidir si hacen o no su aportación. La complejidad real del proceso que un gran proyecto tiene detrás acaba dejando aquella página inicial de Kickstarter como un mero ejercicio de storytelling tan hueco como bien intencionado.

Propuestas como + Pool o LowLine tienen una cosa en común: muestran la evocadora imagen final de un proyecto muy ambicioso (imperativos del marketing), pero en realidad piden fondos para un primer paso realista y casi modesto: un prototipo a escala real de la solución constructiva a emplear. La visión y el plan de trabajo se confunden, provocando que un micromecenas poco atento caiga fácilmente en el error de obviar la distancia que hay entre ese primer prototipo (diez o veinte veces más costoso que la media de los diseños completos presentes en la misma plataforma) y el proyecto final construido y utilizable (a un nivel de presupuesto muchísimo mayor). Como dice Lange en su artículo, “el sueño consumible estaba a años y burocracias de distancia”.

Todo ese “lastre” no visible, en forma de trámites, procesos de diseño, requisitos, agentes implicados, dificultades técnicas, condiciones legales, apoyos o desconfianzas varias y demás elementos que un profesional de estas áreas conocerá bien pero que incluso él difícilmente podrá prever, es lo que Dan Hill de Sitra llama “materia oscura” y sitúa como uno de los temas a resolver por cualquier plataforma de crowdfunding que quiera aspirar a lanzar proyectos de gran escala.

Lange concluye su artículo con un decepcionado “todo lo que el formato [de Kickstarter] puede manejar son pequeñas piezas del puzzle, como gizmos [o gadgets]”. Pero como comentan en un artículo de Project for Public Spaces que responde en cierta manera al de Lange, esto puede ser también una oportunidad:

Las estrategias más ligeras, más rápidas y más baratas destinadas a dar vida al espacio público a corto plazo pueden ser una manera extraordinariamente efectiva de construir el soporte de la comunidad para proyectos más grandes.

Lo cual podemos reconocer como la base de muchos proyectos de urbanismo táctico que, a través de acciones ligeras de bajo perfil económico y pocos requerimientos burocráticos, han logrado despertar una comunidad a su alrededor. En el urbanismo táctico o en cualquier proceso de transformación urbana de estas características no se produce exclusivamente una intervención en el espacio o en la trama urbana. Los proyectos que se desarrollan de abajo a arriba (bottom-up) son procesos en los que a menudo se producen negociaciones, generación de conocimientos, nuevas narrativas sobre el espacio y la identidad del lugar y de sus habitantes. Todo ello constituye un valor añadido que a menudo supera en el tiempo la vida de la dimensión física de la intervención.

Las plataformas genéricas de crowdfunding han demostrado ser muy aptas para financiar y lanzar “dispositivos”, objetos o construcciones de pequeña escala, bajo coste y alta replicabilidad, que muchas veces tienen más potencial para transformador que otras infraestructuras de gran porte. Parece razonable incorporar esta particularidad, como un aprendizaje, en cualquier plataforma específica que esté por aparecer.

Aula Abierta Sevilla en Goteo


Pero… insistimos en ir a lo grande. ¿Qué plataformas necesitaremos?

Tras intentar usar una plataforma existente como Kickstarter (o Goteo, con proyectos como el Aula Abierta de Sevilla, o cualquier otra) y descubrir que no valen para todo por igual, los promotores inquietos con grandes proyectos entre manos vuelven su mirada hacia las propias plataformas: Si estas no nos valen, ¿cómo es la plataforma que vamos a necesitar?

Como respuesta a esa pregunta comienzan a aparecer webs más especializadas como Spacehive, una web de crowdfunding para proyectos de mejora de vecindarios, Civic Sponsor, que se define como una plataforma de financiación para proyectos públicos, o Ioby, para proyectos dirigidos a la mejora del entorno local. Sin embargo, éstas aún se parecen muchísimo  al modelo de Kickstarter y no incorporan los aspectos específicos de escala, tiempos, gestión, comunidad, etc. que acabamos de comentar.

Una plataforma que quiera resolver esa complejidad tiene que plantearse cada proyecto como un todo interrelacionado con problemas más generales que el de su financiación, como los referentes a la participación, al contexto, al apoyo y coordinación de los agentes implicados, al proceso de trabajo en sí, a los posibles conflictos con los cauces oficiales del planeamiento (la convivencia de ciudadanos e instituciones que comentaba Bernardo), etc.

Los proyectos, en una plataforma así, deberán estar compenetrados con una comunidad, o ayudar a crearla, en lugar de quedar exclusivamente sujetos a las vicisitudes del marketing como sucede muchas veces en el crowdfunding, donde “gana” el que tiene el vídeo más llamativo, o más amigos, o el que mejor ha sabido contar su historia.

Y por si fueran pocos requerimientos, las plataformas digitales plantean dudas relacionadas con la brecha digital: ¿Cómo resolver la relación entre entre la comunidad local, del lugar, y la global, de las redes sociales? ¿Cómo hacer llegar este proceso y estas herramientas a la gente que no está en la red? ¿Cómo hacer transparente en el espacio físico lo que sucede en el digital, y viceversa?

¿Hay algún proyecto que esté abordando este desafío a día de hoy? Podemos encontrar varios, incluyendo los mencionados más arriba que están en constante evolución, aprendiendo de sí mismos. Uno de los que más claramente están abordando este proceso de diseño de nuevas plataformas es Brickstarter.

Hablábamos antes de Dan Hill y el concepto de materia oscura. Pues bien, este es sólo uno de los muchos aspectos que desde Brickstarter, del cual él forma parte, se están replanteando. Frente al enfoque más bien inmediato de proyectos como Spacehive, éstos han optado por abstraerse de lo que actualmente se entiende por plataforma de crowdfunding y tratar de dar forma a algo nuevo que integre los diferentes aspectos mencionados. Su blog es una inspiradora colección -de lectura recomendable- de profundas entrevistas y detallados análisis claramente dirigidos a extraer conocimiento del estudio de casos.

Para hacernos una idea rápida (aunque parcial) de por dónde van sus planteamientos, basta con que nos fijemos en uno de los bocetos preliminares que, en un buen ejercicio de transparencia, han publicado en el blog:

Brickstarter sketch

Esto ya no se parece tanto a Kickstarter, ¿verdad? Aparecen un buen montón de conceptos nuevos: escala, tiempos, valor, agentes de varios tipos (promotores, partidarios, patrocinadores), una clara diferencia entre el estado de financiación, de apoyos y de aprobación o permisos, un seguimiento de problemas, debates, algo que parece un feed local, etc. Este boceto tiene una profundidad de planteamientos y una complejidad detrás que ya parecen más acordes con el tema. Y sólo es un esbozo muy preliminar de una futurible plataforma online, que con toda seguridad es (o idealmente debería ser) sólo una parte del plan de trabajo de Brickstarter.

Para acabar este artículo dando pie a nuevas reflexiones os dejamos, como propuesta no cerrada, una serie de planteamientos que pensamos que deberían tratar de incorporar las plataformas de crowdfunding centradas en proyectos públicos y desarrollo urbano:

  • Mostrar todo el proceso y sus implicaciones, incluida la “materia oscura”.
  • Permitir empezar desde la pequeña escala, valorando el potencial de los dispositivos “low-” y el enfoque del urbanismo táctico para dar pie a proyectos mayores.
  • Aportar y visualizar un valor de retorno en cada paso del proceso, tras cada ciclo convocatoria-desarrollo-logro.
  • Cambiar el enfoque de la plataforma, desde una simple financiación colectiva hacia un “qué necesitamos para que esto suceda”, en el que se incluya la entrada de acciones y recursos distintos del simple aporte de dinero, como ya sucede en Goteo o en Civic Crowd.
  • Combinar el anterior con un enfoque de “gestión integral del proyecto”, del que la financiación colectiva (o mixta entre lo colectivo y lo institucional) sea sólo una parte.
  • Plantear esa plataforma como una base ligera sobre la que añadir diferentes “herramientas” de gestión, de forma que sea adaptable a proyectos más o menos complejos sin abrumar al usuario.
  • Asumir que la plataforma no lo es todo, y que hay toda una serie de canales, medios o espacios que tendrán que ser tenidos en cuenta y coordinados entre sí.
  • Aceptar que estamos al comienzo de un camino, un camino que se hará al andar.

 

Este artículo es fruto de una colaboración entre Andrés Walliser (@andreswalliser), desde Nueva York, y Jorge Toledo (@eldelacajita), desde Madrid, a través de Ecosistema Urbano (@ecosistema), para el blog de La Ciudad Viva.

Ver artículo original

P.D. de Jorge: Esta entrega sobre el tema iba a terminar aquí, pero en el momento de su publicación sucedió algo que bien merecía extenderse un poco más. Andrés y yo teníamos muchas ganas de escribir acerca de esto porque de alguna manera se percibe como un tema que “está en el aire”, que está en el aire con tal densidad que llega al “punto de condensación”. Y es que como los cazanieblas, parece ser que las redes en que nos movemos contribuyen a condensar las ideas y las hacen fluir hacia la corriente (en inglés, tal cual: stream) de la conversación colectiva. Tres días antes de la publicación original de este artículo, y con este todavía en sus huesos, Bernardo Gutiérrez publicó su artículo ¿Crowdfunding para ciudades?. Dos días después, la red seguía goteando: cuando me disponía a rematar y publicar el artículo, me llegó de pronto una inesperada invitación desde Think Commons a un hangout, una sesión de videochat online. Un timing de primera. Al entrar me encontré a Carlos Cámara, Ferrán Reyes y Domenico di Siena en pleno debate sobre… sí, este mismo tema. De modo que no he pude menos que incorporar este texto a la conversación, y viceversa.

Aquí tenéis un vídeo, fruto de ese momento de serendipia, que es casi la versión audiovisual de este artículo. Os lo recomiendo porque aborda algunos de los puntos clave comentados en este artículo, y unos cuantos más que no tienen desperdicio y que entrarán con seguridad en alguno próximo.

Hangout sobre co-financiación de las ciudades

Para los más impacientes: alrededor del minuto 19′, la conversación, inicialmente errática, enlaza de forma natural con el tema del crowdfunding, y hacia el minuto 37′ es cuando me incorporo y comenzamos a conectar con lo comentado en este artículo.

Comments: (0)

Meditación en movimiento y deambulación: un arquitecto y su búsqueda de equilibrio en el mundo contemporáneo

Category: arquitectura+LCV+paisaje+⚐ ES

Deambulación - foto por Jorge Toledo

“Dejadlo todo…Salid a las calles” [ André Breton ]

Yo nací en el campo, en un pequeño pueblo de Italia llamado Montecanepino, y a los 23 años me fui a vivir a París, donde empecé a aficionarme a andar. Todos los días caminaba una o dos horas. Lo hacía sin un por qué, sin teoría, sin más propósito que el andar. Elegía los barrios y las calle al azar. Para mí no era una práctica estética: el andar era simplemente una forma fácil y minimalista de descubrir el paisaje urbano y disfrutar de una ciudad demasiado cara para un estudiante. Fue en aquella época, durante mis estudios de arquitectura, cuando descubrí el surrealismo y aprendí que lo que para mí era un pasatiempo espontáneo en realidad era una práctica artística: la deambulacion. Básicamente, “consiste en conseguir, mediante el caminar, un estado de hipnosis, una desorientadora pérdida de control. Es un medio a través del cual se entra en contacto con la parte inconsciente del territorio”.

Años más tarde me trasladé a Madrid, donde al andar sin rumbo por la ciudad lo llaman “callejear” y todo hijo de vecino lo practica, aunque no se considere ni artista ni surrealista. Callejear es un vocablo común, un verbo intransitivo que significa “andar deambulando de calle en calle”.

El verano pasado, después de haber recorrido ciudades como París y Madrid, decidí que había llegado el momento de volver a mi Italia natal y practicar el andar por mi tierra. Pude hacer realidad este paseo gracias a la colaboracion de la Why Marche, que co-financió el proyecto Intraverso: un recorrido a pie por las rutas de montaña de la región Marche, lejos de las grandes vías de comunicación. Por aquel entonces era el coordinador digital del proceso de creación colectiva dreamhamar, en el que tenía que gestionar a diario gran cantitad de conexiones, información y tareas. Era el momento perfecto, ya que con Intraverso quería investigar el andar como una terapia de alejamiento del ruido social y del bombardeo de información del día a día.

Intraverso - Francesco cingolani

Valentina Brogna en Intraverso. Imagen por Francesco Cingolani, CC BY-SA 2.0

Durante ese viaje me di cuenta de que andar no es sólo una forma de diversión, si no que tiene mucho que ver con mi profesión (soy arquitecto, aunque cuando me preguntan por mi trabajo prefiero contestar que “hago muchas cosas”). Me he dado cuenta de que andar sin tener en mente un destino o un objetivo fijado de antemano es pensar en movimiento, una practica extremadamente útil para reflexionar sobre mis actividades y mi vida. El deambular se ha revelado como una forma perfecta de delimitar un tiempo vacío, caracterizado por un ritmo lento impuesto únicamente por mi cuerpo: creo que ese hueco de lentitud y calma permite ver con absoluta claridad aspectos (relacionados con la vida personal y laboral) que se nos hace imposible percibir desde nuestra vida diaria, sobre todo a causa de la velocidad con la que tenemos que tomar decisiones y porque, a menudo, estamos demasiado ocupados produciendo.

Andar como forma de alejamiento para tomar distancia y mirar nuestra vida y a nosotros mismos a otro ritmo, desde otra perspectiva. Si estamos constantemente haciendo, ¿quién se ocupará de decidir a dónde vamos?

Andrés Walliser y Francesco Cingolani durante una deambulación en Montecanepino

Andrés Walliser y Francesco Cingolani durante una deambulación en Montecanepino, Italia. Foto de Marta Cabrera Lafuente editada por Francesco Cingolani.

Como comento en este vídeo sobre downshifting, grabado hace poco durante una  deambulación que realicé con el sociólogo urbano Andrés Walliser, mis experiencias profesionales recientes me han permitido conocer de cerca el ámbito de la innovación social y tecnológica. Tras estas experiencias estoy convencido de que nuestras actividades profesionales se están desplazando del enfoque productivo a otro centrado en la toma de decisiones. Si las tecnologías multiplican nuestras posibilidades y nuestra oportunidad de hacer cosas, nuestra capacidad de decisión es indispensable para saber qué queremos o debemos hacer.

Una vez asumida esta hipótesis, las consecuencias lógicas son simples: si tenemos que decidir más y mejor, pues necesitamos más tiempo para pensar, meditar y reflexionar.

Escribí un post (en italiano) en mi blog que ha resultado ser de lo más controvertido. En él comparto mi plan para “dejar de trabajar”, es decir, para concentrar mis esfuerzos profesionales en la reflexión sobre el “qué hacer” y reducir mis tiempos de producción a lo mínimo. En el presente artículo me gustaría dar un paso más y explicar por qué la deambulación es una práctica muy adecuada para la meditación estratégica.

Si el viaje es una metáfora de la existencia, con que ritmo deberíamos viajar?
Con pasos lentos y meditativos.
Esta es la lección de la Filosofía, cuando se convierte en estilo de vida, cuando el pensamiento entra en armonía con la experiencia, dándole ritmo. Un ritmo ocioso e inquieto.
[ Diogene N° 15 Entrevista a Duccio Demetrio ]

La cita es del filósofo Duccio Demetrio, autor de Filosofía del andar. Ejercicios de meditación mediterránea, que explica las relaciones que subsisten entre el pensamiento y el andar. En una entrevista realizada por el colectivo Doppio Zero, el filosofo cuenta que el andar se puede entender como una metáfora de la inquietud humana, y que esta practica tiene similitudes interesantes con la investigación filosófica y científica: deambular significa explorar, establecer hipótesis, hacer experimentos y acumular experiencias. En este sentido la deambulación o la meditación en movimiento difieren con la meditación oriental, cuya finalidad es conseguir el vacío de la mente. La meditación mediterránea es justo lo contrario: significa pensar al tiempo que mantenemos una conexión constante y profunda con el mundo exterior.

Este punto me parece particularmente interesante: la meditación del andar se puede entender como una forma de pensamiento relacional, un pensamiento en acción que no tiene como fin la producción sino la meditación estratégica. Si interpretásemos el trabajo como el esfuerzo humano para la modificación y mejora del mundo exterior, resultaría evidente que cualquier reflexión previa a nuestras actividades debería ser de tipo relacional, puesto que no es posible producir cambios significativos para un mundo con el cual no nos comunicamos. Invito a arquitectos, sociólogos y profesionales del urbanismo y del paisaje a esta reflexión: por un lado las condiciones tecnológicas y económicas contemporáneas nos exigen una profunda reflexión sobre nuestra forma de entender el trabajo y la superación del acercamiento centrado en la producción; por otro lado estoy convencido que tal reflexión se debe llevar en relación con nuestro entorno, evitando una actitud puramente intelectual y desconectada de la realidad.

El deambular es precisamente una forma de imaginar el mundo moviéndose dentro del mismo, de provocar una reacción constante entre nuestros pensamientos y el entorno sensorial, y puede ayudar a que nuestra actividad sea contextualizada y no se quede en la abstracción.

The Cult of Done Manifesto

Imagen por James Provost en flickr, CC BY-NC-ND 2.0, basada en el Cult of Done Manifesto por Bre Pettis

En el ámbito de la educación, es necesario superar la abstracción de una educación excesivamente teórica. Procesos como el experiential learning y el learn by doing, van en esta dirección y están generando mucha expectación. He podido contribuir a ellos mediante el proyecto de educación expandida Urban Social Design Experience. Esta tendencia hacia el hacer y el practicar, en lugar del aprendizaje didáctico tradicional, se inscribe en una transformación más general que supera la separación entre teoría y practica. Fomenta la experimentación directa y la producción inmediata (veáse el manifiesto del Culto a lo Hecho) aprovechando las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías.

En este ámbito donde las fronteras entre el aprendizaje (learn) y la producción (by doing) son cada vez más intangibles, donde el acceso a la información y a la producción es cada vez más inmediato, es imprescindible diseñar tiempos y espacios para la reflexión. Son fundamentales para decidir qué queremos conocer y elegir qué vamos a hacer, es decir, para afrontar la verdadera cuestión ética de la conciencia profesional.

Think by walking

Think by Walking. Imagen por Francesco Cingolani basada en “Walking” por Roo Reynolds, flickr, CC BY-NC 2.0

Creo que la práctica del andar es una de las posibles soluciones para definir este equilibrio entre producción y meditación. La tendencia a la productividad y el learn by doing se pueden complementar con el think by walking, una práctica antiproductivista para la meditación estratégica y el diseño consciente del futuro del mundo. Seguro que los resultados serían muy positivos.

Texto escrito por Francesco Cingolani (@immaginoteca) con la colaboración de Marisa Rodríguez (@la_madalena) para Ecosistema Urbano (@ecosistema). Publicado inicialmente en La Ciudad Viva.

Referencias:

CARERI Francesco, Anti-walk en WALKSCAPES. EL ANDAR COMO PRÁCTICA ESTÉTICA, Ed. Gustavo Gili. Barcelona, 2002.

André Parinaud. Dins: ENTRETIENS BRETON, André. Ed.Gallimard. París, 1952.

GARCÍA ROMERO, A. y FERNÁNDEZ ALADO, C. (1996). El sistema educativo en la nueva reforma. Revista de Educación (Madrid), 309, 498-789.

AAVV, Filosofare oggi, Diogene N. 15 – giugno/agosto 2009,  ISBN – EAN: 9788809064294, Editore: Giunti, Milano.

Ethel Baraona Pohl + César Reyes | dpr-barcelona, Festina Lente | Urbaniza despacio… que tenemos prisa! en La Ciudad Viva, 3 de febrero de 2012, http://www.laciudadviva.org/blogs/?p=13283

Marta Carrasco Bonet, Anti-walk, una práctica estética en la ciudad en mixité, 12 de marzo de 2011,  http://www.mixite.es/es/anti-walk-una-practica-estetica-en-la-ciudad/

Eduardo Torres (Mexico), El Flanèur Baudeleriano en la Posmodernidad en La Ciudad Viva, 10 de septiembre de 2011, http://www.laciudadviva.org/blogs/?p=11243

Eduardo Torres (Mexico), Tecnologías de la información, espacio público y exclusión. El caso de Santa Fe y el espacio para el peatón. en La Ciudad Viva, 29 de marzo de 2011, http://www.laciudadviva.org/blogs/?p=9583

In-gentes, Terapia urbana: la experiencia del andar en La Ciudad Viva, 7 de mayo de 2011, http://www.laciudadviva.org/blogs/?p=5500

Ramiro Aznar Ballarín, …se hace urbanismo al andar en La Ciudad Viva, 15 de noviembre de 2010, http://www.laciudadviva.org/blogs/?p=7814

http://www.doppiozero.com/materiali/camminare/intervista-video-duccio-demetrio
http://en.wikipedia.org/wiki/Experiential_learning

La foto de cabecera fue tomada por Jorge Toledo durante una deambulación urbana por el barrio de Tetuán Madrid. Imagen tuneada por Francesco Cingolani.

El proyecto INTRAVERSO es un viaje lento de Francesco Cingolani y Valentina Brogna, basado en una idea de Fabio Curzi. La primera edición, verano 2011, en colaboración con la revista Why Marche. La segunda edición está prevista para 2012. Más información: intraverso.org

Comments: (2)

Ciudades creativas, marketing urbano y desarrollo local: ¿Oportunidad o tendencia?

Category: urbact+urbanismo+⚐ ES

Iamsterdam - imagen por albertstraub en Flickr - clic para ver original

Muchas ciudades europeas se han centrado en la última década en buscar modelos estratégicos que les permitan no solo un desarrollo económico y social sostenible sino el afrontar contextos adversos de desventaja competitiva. En muchos casos, muchas grandes ciudades pero también un buen número de las de tamaño medio o carácter secundario, han visto su especialización cambiar en poco tiempo. Ciudades industriales, asociadas a un sector determinado han experimentado drásticos cambios asociados con la globalización, las dinámicas sociodemográficas, cambios en las infraestructuras o cambios políticos a gran escala, como es el caso de muchas ciudades en el Este de Alemania.

Uno de los mas codiciados objetivos es atraer la actividad económica de nuevo a la ciudad en un contexto en el que regiones y ciudades compiten por atraer inversión, actividad, población de determinado tipo y turistas. Conceptos como economía creativa, ciudades creativas o clases creativas han irrumpido en las lógicas del planeamiento estratégico de los municipios. Naciones Unidas en su informe sobre la economía creativa (2010) establece los tres elementos prioritarios para estos nuevos entornos urbanos: tecnología, demanda (de los nuevos servicios y productos) y turismo.

Para ello buscan su especificidad en relación a otras ciudades próximas o a aquellas, que sin estarlo comparten características. Ello conlleva no solo desarrollar un modelo estratégico, sino ponerlo en marcha y lo que es casi tan importante: visibilizarlo a través del city branding –la marca de la ciudad- y del marketing urbano.

La denominada ciudad creativa ha sido uno de las estrategias más habituales para poner en el mapa y relanzar a muchas ciudades desde que a principios de la pasada década se comenzará a poner de moda entre expertos en marketing urbano y políticos. Ello requiere una dinámica innovativa, multidisciplinar e integrada desde el ámbito de las políticas públicas.

La transición de una economía productiva a una economía de servicios parecía un paso natural para muchas regiones con sus ciudades correspondientes en Europa y Estados Unidos. Todo ello se produce en un momento en el que lo urbano cobra de nuevo protagonismo asociado a estilos de vida juveniles, sofisticados y creativos. El abaratamiento del transporte, el crecimiento económico y la transmisión de una cultura de consumo global muy estructurada hacen que muchas ciudades vean en ello una oportunidad para reinventarse como ciudades creativas, donde el conocimiento, su creación y gestión tienen un papel protagonistas, pero también y al mismo tiempo como espejos de estilos de vida muy atractivos para nuevos residentes hiper-cualificados o turistas de nivel adquisitivo medio y alto.

A la capacidad de competir de las ciudades se le debía añadir también la capacidad de seducir como productos de marketing. Ello a menudo conlleva un refuerzo de determinadas imágenes locales y de la reconstrucción o re-invención de identidades que permitan destacar a la ciudad en un escenario competitivo: su historia, su oferta de ocio de diverso tipo, su gastronomía, la oferta cultural, su ubicación geográfica, son algunos de estos elementos. El ejemplo de Berlin es sin duda uno de los mas relevantes por su capacidad de desarrollar como producto su propio proceso de reinvención tras la reunificación.

Sei Stadt. Sei Wandel. Sei Berlin - Imagen por "be berlin" en Flickr - clic para ver

La transformación física de la ciudad generando atractores se ha perseguido mediante grandes hitos arquitectónicos (siguiendo el muy exitoso caso de Bilbao y su Guggenheim), grandes infraestructuras culturales o de transporte (Oresund), atracción de eventos de dimensión planetaria – Juegos Olímpicos, regatas, Formula 1 (Barcelona o Valencia, con distinta fortuna), desarrollos inmobiliarios mas o menos atractivos como eco-barrios y regeneración de centros históricos (Copenhague).

En ocasiones, los grandes proyectos que persiguen convertir a una ciudad en un ciudad creativa y turística terminan apuntando hacia “parques temáticos” de si mismos con una abundante énfasis en el espacio público de calidad, la seguridad y unos entornos muy atractivos y solo asequibles para los residentes y visitantes de estrato social alto.

A todo ello se añade un esfuerzo por adquirir centralidad mediante una accesibilidad que resulte viable y atractiva para los potenciales visitantes, residentes o inversores: infraestructuras de transporte –alta velocidad, aeropuertos, autopistas- o subsidios para atraer a líneas low-cost a aeropuertos periféricos.

Una de las dimensiones intangibles de mayor peso en el éxito de un proyecto orientado a la consolidación de una actividad creativa o basada en la producción de conocimiento es la gobernanza. Alianzas y partenaridados público-privados, con objetivos comunes son necesarios en un entorno de estrategias integrales y multinivel .

Parte sustancial de esta gobernanza es la estrategia educativa y de promoción del conocimiento local que debe florecer en las ciudades del conocimientos o el los entornos creativos. No solo debe haber una oferta educativa de primer nivel, sobre todo en los ámbitos superiores de educación, sino que se debe perseguir la cooperación entre centros de investigación, empresas e instituciones públicas.

Las economías creativas resultantes deben generar ingresos, inversión, creación de empleo a la vez que promueven la inclusión social, la diversidad cultural y el desarrollo humano (UNCTAD, 2010). Esta cuestión ha sido motivo de debate en relación al tipo de ciudad y de sociedad que se plantea en la ciudad creativa y cuan próxima o distante esta de la realidad social de la ciudad en cuestión. Una de las principales criticas que se hacen al gran gurú de la ciudad creativa y sus clases creativas, Richard Florida (2002) es el no considerar el desarrollo urbano, social y económico de la ciudad en su conjunto, sino de solo una parte de ella, de mayores recursos económicos y culturales, con una traducción consiguiente de el espacio urbano.

Esto marginaliza no solo a determinados sectores de la sociedad sino también a entornos urbanos menos atractivos, o con menos capacidad de atraer inversión pública (sobre todo en infraestructuras) pero no por ello con menos potencial de desarrollo como economías creativas.

No obstante existen prometedoras experiencias en las que la estrategia de transformación y potencial de crecimientos se ha articulado, precisamente hacia entornos urbanos que por su tamaño, ubicación o anterior especialización la reconversión o reinvención supone un reto importante.

Hay algunos ejemplos de buenas prácticas que ilustran el modelo de desarrollo y activación de economías creativas en entornos urbanos.

El proyecto REDIS (2008-2011), dentro de la convocatoria URBACT II, persigue la consolidación de entornos de alta especialización en actividades de alto valor añadido en el mundo del conocimiento. El proyecto entre otras cosas persigue el como desarrollar una gestión exitosa de la gobernanza de en estos contextos con alianzas entre múltiples sectores y su ubicación en ámbitos urbanos que se conviertan en auténticos hubs de conocimiento. La inclusión de instituciones de educación superior es un valor añadido a la hora de establecer con éxito estos planes.
El proyecto URBACT Creative Clusters, finalizado en 2011 se ha enfocado hacia la creación de clusters de industrias creativas en ciudades de tamaño medio y pequeño, desarrollando un marco conceptual basado en el desarrollo de lugares creativos a partir de las industrias creativas en si mismas y mediante planes de acción local.

NeMoNa project - imágenes por Inpolis - clic para ir a la fuente

Finalmente es importante tener en cuenta el importante papel que las industrias creativas pueden, y deben, tener en el desarrollo económico y social en todos los ámbitos de la ciudad, incluidos los barrios mas desfavorecidos –que a menudo quedan fuera de la foto exitosa de la ciudad creativa. Un buen ejemplo es el Proyecto Nemona, desarrollado por Inpolis con financiación del Fondo Social Europeo. Este proyecto busca encontrar las sinergias y la colaboración entre emprendedores del mundo de la moda y las costureras y bordadoras en una zona del distrito berlinés de Neukölln, mayoritariamente de origen turco y marroquí. Ello esta dando oportunidades de trabajo local, el valor añadido de la producción social y una nueva dimensión en términos de cohesión social a uno de los barrios mas desfavorecidos de la capital alemana.

Desde las estrategias de las ciudades hacía una economía creativa se debe plantear un enfoque integral, no solo desde el punto de vista de las disciplinas y la gobernanza, sino también desde la perspectiva de la integración territorial de barrios y entornos urbanos con potencial de desarrollo pero que se encuentran en situación desfavorecida o simplemente con un ubicación o tamaño que no les permite una visibilidad inherente.

Comments: (6)

¿Cómo es la ciudad más sostenible? El dilema entre regeneración y nueva construcción | URBACT

Category: sostenibilidad+urbact+urbanismo+⚐ ES

En las últimas dos décadas se ha venido acuñando el término eco-ciudad o eco-barrio de manera cada vez mas frecuente para definir aquellos entornos urbanos que se caracterizan por contar con una serie de características que los definen como sostenibles y ecológicos. A menudo el concepto hace referencia o es entendido en un contexto de nueva construcción y se ha convertido en un sinónimo de entornos con una alta calidad de vida y habitacional. Esta categorización pasa por una escala de grados que van desde la sostenibilidad estrictamente referida al ámbito constructivo, a un concepto de sostenibilidad integral que incluye enfoques diversos en la estrategia urbanizadora.

Hammarby Sjöstad, Stockholm, Sweden

En España se han desarrollado numerosas iniciativas con la etiqueta de ecobarrio o incluso de ecociudad de nueva construcción. Entre las más veteranas esta Sarriguren en Navarra, ya en marcha y con excelentes resultados. Otras en cambio se han visto afectadas por la crisis financiera e inmobiliaria y no se han podido concluir, como es el proyecto de Sociópolis en Valencia, donde diversas propuestas planteaban reforzar la interacción social entre residentes, si bien con ambiciosos desarrollos inmobiliarios donde se mezclaban diversas tipologías residenciales enfatizando el concepto de ciudad compacta.

Por otro lado diversas promociones ha sido “barnizadas” con la etiqueta verde de ecobarrio para desarrollar proyectos no siempre sostenibles y de dudosa viabilidad en plena burbuja inmobiliaria. Un ejemplo seria Valdechivillas, en la periferia de Valladolid que llegó a planear 46.000 plazas de aparcamientos en el proyecto, lo que según los expertos cuestionaba la dimensión de una movilidad sostenible manteniendo una dependencia funcional con respecto a los centros urbanos tradicionales.

Ecobarrio en construcción

En otros, en cambio, se han desarrollado estrategias de ahorro y eficiencia energética tanto en obra nueva como en regeneración de barrios ya construidos. Precisamente uno de los ejemplos mas veteranos de eco-barrio, la Trinitat Nova en Barcelona, sigue siendo hoy ejemplo de eco barrio desde una perspectiva integral: la dimensión física de la rehabilitación (aislamiento, eficacia energética), la medioambiental (espacios públicos, movilidad, etc.) y la social (participación bottom-up, desarrollo comunitario).
A este modelo han seguido otros como San Francisco Javier y Nuestra Señora de los Ángeles en Vallecas (Madrid) aunque con distinta fortuna debido a la crisis.

Barrio de Trinitat Nova, Barcelona

El gobierno español ha apostado recientemente por la regeneración de vivienda construida como una estrategia potencial para relanzar al sector de la construcción mediante la reforma de la normativa actual. Esta sería una excelente oportunidad para consolidar la regeneración sostenible como una forma de adecuar nuestras ciudades a unos niveles de respeto medioambiental cada vez mas necesarios, a la vez que poner en valor el patrimonio construido y disminuir el consumo de suelo como motor principal de nuestra economía.

En el nuevo modelo, aun por definir, a las dimensiones de la regeneración integral ya mencionadas, hay que añadir una que sería la sostenibilidad financiera, es decir que los proyectos que se acometan dispongan de viabilidad en este sentido, así como que se ajusten a las necesidades y posibilidades reales de los residentes. La viabilidad a medio y largo plazo de los eco-barrios, sean de nueva construcción o como resultado de la regeneración de barrios construidos, pasan por esquemas en los que las dimensiones de la operación sean asumibles y que comporten de manera paralela un énfasis en los estilos de vida asociados a una existencia sostenible y respetuosa con el medio ambiente desde un entorno urbano consolidado. Para ello son claves la creación de una opinión pública favorable y consciente, la dimensión participativa y el desarrollo de estrategias transversales que contemplen los distintos ámbitos de ecosistemas urbanos sostenibles tales como el transporte, la cultura de consumo, la producción y distribución y la gobernanza, entre las mas destacadas.

Este artículo está relacionado con algunos de los temas clave abordados por el proyecto URBACT, como el desarrollo urbano, los entornos urbanos de bajas emisiones y la eficiencia energética en las ciudades españolas.

Comments: (0)

15 metros no son nada. Un abismo.

Category: espacio público+LCV+⚐ ES

15 metros no son nada - ilustración por Jaime Eizaguirre

Imaginemos una playa en la Costa Blanca. Una playa que tuvo un pasado de esplendor con sus sistemas de dunas y rocas en los extremos. El sutil arco de la playa conoció tiempos mejores y hoy sujeta a una docena larga de edificios de entre 15 y 20 plantas encajados perpendicularmente. La temporada alta arranca y a principios de junio todavía se puede plantar la sombrilla sin trepanar un cráneo enrojecido o un pie cubierto de aftersun. En la playa sobre todo hay extranjeros. Entre ellos hay una infinita gama de matices y orígenes. Hay un público tradicional alemán, francés o italiano con algunos nativos infiltrados, pero mas bien pocos. También hay turistas del este de Europa, sobre todo rusos. Esto es lo que predomina en ese arco de la playa que jalonado por un paseo marítimo la separa de las construcciones y las tiendas y restaurantes.

El paseo, de alguna manera, es un no-lugar entre la contundencia de la playa y su arena ardiente. Es también la vaga promesa de una sombra y un aliento de refresco en los bares, terrazas y restaurantes de diversa naturaleza e intención. También hay algunos negocios, no por idénticos más atractivos, donde se vende todo –absolutamente todo– lo que puede necesitar un mortal en el acto playero.

15 metros no son nada - ilustración por Jaime Eizaguirre

Este arco enlosado con conjuntos de palmeras y las rampas que suben desde la playa son también un lugar de negocio invisible para el que no mira. En el paseo comienza el rango de la suerte o la miseria. A lo largo del paseo se establecen efímeros comercios amparados no tanto a la sombra de una palmera sino mas bien fuera del alcance de la autoridad. Vendedores de gafas de origen subsahariano, que han traído o encontrado aquí una familia ya hecha o por hacer. A veces las mujeres hacen trencitas afro a jovencitas casi albinas a punto de estallar de insolación. Un hombre vende gafas a la sombra de una palmera y al lado una mujer con niña habla con él de sus cosas.

Un poco mas allá una mujer china ofrece masajes milenarios con la ayuda de un mapa del cuerpo humano con indicaciones indescifrables. Cerca, grupos de alemanes, generalmente hombres de mediana edad y gesto de vacación acuden como polillas a la llamada de un trilero rumano y sus compinches que les embaucan y les gana buenas cantidades de Euros ante el estupor indestructible del que creía, por enésima vez, que la sagacidad –y la suerte– están siempre de su parte.
El paseo marítimo esta habitado por todos ellos que buscan el negocio entre los cientos de turistas que deambulan por él durante la mañana y parte de la tarde. Tienden sus artes de pesca esperando capturar un cliente que por un precio irrisorio cierre una transacción o sea engañado a su antojo. La mayoría de ellos no tienen apenas recursos. Son nómadas que plantan su genero a la vista, pero discretos, a la espera del turista ingenuo y evitando al comerciante del paseo y a su insidiosa tendencia a contárselo a la policía local que a veces hace cansino acto de presencia. Carreras o amagos de carreras como las palomas cuando escapan del neumático inminente.

15 metros no son nada - ilustración por Jaime Eizaguirre

A penas un metro mas allá en la vera del paseo, justo antes de arrancar las torres en su esplendor de pasadas décadas, hay una línea de negocios de playa. En ellos la mayoría del personal es diferente, gozan de un empleo y de papeles y muchos denotan ya años de estancia. Son camareros, mozos, cocineras, limpiadoras que atienden a turistas blancos que reviven la alucinación diaria de estar en una terraza bajo el sol tomando una cerveza meditando sobre las diferencias climáticas con el lugar de origen. Se ven tatuajes en brazos raídos, jovencitas que viajan en familia, y salen por la noche quizá por primera vez, obesos de cabeza rapada y gesto dominante, entre otras estéticas.
Los trabajadores son en su mayoría latinos o europeos del este, son casi siempre mujeres que hacen sus faenas bajo la atenta mirada de un encargado o un jefe local.

En esos pocos metros del ancho del paseo conviven vidas antipódicas que resultan inverosímiles para unos y otros. Estos espacios públicos diseñados sin mas afán que la explotación comercial y reinventados en los últimos años sin mucha mas fortuna, son auténticos flujos de personas estratosféricas entre si. La franja del paseo y las torres que le dan sombra por la tarde desde poniente, son un yacimiento de recursos para los empresarios locales. Un filón donde se concentra la actividad, de baja intensidad pero rentable por ser numerosa. En ocasiones se producen quejas. Los negros no pagan impuestos ni venden productos homologados y compiten de manera agresiva con las tiendas, dicen. Abordan a las clientas sobre todo de mediana edad que les rechazan después de hacerse de rogar sin dejar de valorar sus cuerpos esculturales y preguntarse como lo harán viviendo como viven. Esto y poco mas –el trile y el carterista, motivan a menudo la tensión con los comerciantes locales que se lamentan de la falta de seguridad de la playa, de la amenaza que se cierne sobre sus intereses y la inminente ruina de un negocio basado en precios cada vez mas bajos que atrae a un turismo poco exigente y cada vez de calidad mas baja. La falta de seguridad percibida como causa permanente del declive del modelo a menudo impide reflexionar sobre las causas mas profundas del mismo.

15 metros no son nada - ilustración por Jaime Eizaguirre

El espacio es simultáneamente consumido por turistas y visitantes y usado por residentes y trabajadores. La cartografía de este espacio, que es urbano sin estar propiamente en una ciudad, se plantea como una sucesión de estratos o capas donde conviven diversas lógicas de uso y de consumo en muy poco espacio físico. Esto hace que las percepciones e interacciones entre los distintos grupos que conviven varíen de forma radical según el propósito del uso y consumo que se vaya a hacer del espacio. Muchas de estas interacciones se articulan entre si de manera simbiótica o conflictiva. Otras son simplemente inexistentes entre unos y otros.
Los espacios en conflicto, tangibles –el paseo marítimo, por ejemplo- o los intangibles –la competencia comercial- se manifiesta de forma caleidoscópica entre los distintos actores, que participan de la economía formal e informal, si bien en una relación asimétrica entre unos y otros. En el caso de los actores de la economía informal, la competencia por el espacio y los potenciales clientes genera, así mismo, un conflicto menos visible al público pero igualmente intenso, donde se agrupan intereses individuales y colectivos articulados sobre las redes de origen étnico, las organizaciones que controlan a parte de los vendedores y proveedores de servicios y las tensiones entre unos y otros.
Por otro lado, la dimensión tiempo en el paseo marítimo se articula sobre parámetros diferentes a los de un entorno urbano “normal”. Es la estacionalidad y sus fases las que determinan las pautas de apropiación y uso y por lo tanto las dinámicas de transformación del espacio público (o semipúblico) en lugar. Asumiendo que la dimensión de lugar se adquiere mediante los usos sociales y la generación de identidades sobre significados resulta relevante entender la superposición de varios planos sociales o espaciales desde este punto de vista. El proceso de construcción social del lugar varia en estos entornos turísticos enormemente entre los distintos grupos. Para comerciantes y propietarios, muchos de ellos locales, otros foráneos, pero con cierto arraigo, existen unos significados que se construyen sobre la “historia” del lugar, su transformación y evolución en el tiempo, incluso su vinculación con el entorno urbano y rural inmediato, o sectorial.

Por otro lado, para los actores que tienen usos mas efímeros del espacio, sea por su condición de turistas, sea por su condición de trabajadores, generalmente en la economía informal, la gestión de la relación con el espacio público es muy distinta. Los turistas han de hacerlo con unas constricciones temporales muy limitadas, si bien la relación con el espacio, o con el ideal que representa dicho espacio, hace que sea fácil construir, y apropiarse de significados que facilitan la “lugarización” de dicho espacio. Dicho de otro modo, este tipo de espacios no se consumen tanto por si mismo, sino por lo que representa como lugar abstracto de consumo del concepto de “sol y playa”. No obstante para los turistas, algunos incluso transformados en residentes o en visitantes reincidentes estos procesos se consolidan con temporalidades mas extensas y una relación con el espacio mas estable y reconocible a la hora de construir conjuntos de significados y vincularlos a una experiencia vital prolongada.
Por otro lado, desde los otros planos socio-estratigráficos que mencionamos, como por ejemplo los vendedores ambulantes, la temporalidad es también crítica a la hora de gestionar la relación del individuo con el espacio. Dicha temporalidad estará marcada por la incertidumbre de una situación jurídica, por la fragilidad de una actividad económica dependiente de factores como la presión de la policía, de los comerciantes, de la competencia de otros vendedores o proveedores de servicios informales entre otros. A todo ello se une la estacionalidad y los ciclos de hibernación y restablecimiento de la actividad turística, y su dependencia de factores exógenos impredecibles: avatares políticos en los propios países o las catástrofes naturales y financieras.

Todo esto hace de la playa y su paseo, para el conjunto de todos ellos, visibles e invisibles, un ecosistema funcional donde ocio y esfuerzo, placer e incertidumbre, poder y subordinación se cruzan en los quince metros del ancho del paseo marítimo, que no son nada.

 

Texto por Andrés Walliser (@AndresWalliser) e ilustración por Jaime Eizaguirre (@eiza) para Ecosistema Urbano (@ecosistema), publicados previamente en La Ciudad Viva (@laciudadviva).

Comments: (2)

Stortorget, ¿una plaza para todos?

Category: dreamhamar+⚐ ES

Hoy os dejamos un artículo de Andrés Walliser (@AndresWalliser) que resume sus impresiones y expectativas alrededor del proyecto dreamhamar, en el participa por invitación de Ecosistema Urbano y que está ya entrando en su recta final. Si quieres conocer un poco más el proyecto, te invitamos a que visites la página de presentación, la línea del tiempo, y a que nos sigas en twitter (@dreamhamar).

Gente en la plaza

Hace unos cinco años estaba yo a punto de comenzar un nuevo proyecto de regeneración de una plaza en el centro histórico de Madrid. Ese verano, durante las vacaciones, me puse a investigar desde la distancia qué estaba sucediendo en ese vecindario. Lo primero que llamó mi atención fue la propuesta de una asociación vecinal de convertir la plaza en una playa. Una playa urbana de arena para disfrutar del verano sin mar de Madrid. Quedé asombrado con la idea y decidí contactar con los arquitectos que estaban ayudando a la asociación y habían diseñado la intervención: eran Ecosistema Urbano.
Ahora ha llegado el turno de la plaza de Stortorget en Hamar, donde Ecosistema Urbano está implementando la metodología del network design para promover y facilitar la participaciónde los residentes junto con otros agentes implicados, incluyendo una comunidad virtual creada a través de Internet desde diferentes lugares del mundo.

People at Stortorget

El proyecto dreamhamar fue inicialmente promovido como un proyecto artístico pero a día de hoy se ha convertido en una de las experiencias participativas más prometedoras de Europa. No obstante, el reto es grande. La participación se hace más compleja cuando los proyectos son grandes y dilatados en el tiempo, pero también son mayores las posibilidades de obtener resultados positivos. No es solo que Stortorget sea un gran espacio público, con un enorme potencial, sino que es también un proceso arriesgado.
El proyecto es una referencia para los residentes de la ciudad y sus alrededores; así como para visitantes de ámbitos mas alejados. Lo que es más, la plaza de Stortorget será una parte visible de la ciudad de Hamar y su carta de presentación para el resto del país. El denominado Network Design (Diseño en Red) es una metodología dinámica que aúna elementos de diferentes disciplinas que toman parte en los procesos de regeneración integral, especialmente en lo que a espacios públicos se refiere: arquitectos, sociólogos, geógrafos, ingenieros, paisajistas, artistas y otros profesionales.

Talleres en el edificio Basarbygningen, frente a la plaza

Hasta ahora los residentes y otros actores han sido los protagonistas, junto con los expertos de diferentes países y contextos profesionales.
Para mí, como uno de ellos, Dreamhamar se esta convirtiendo en un proyecto fascinante, y en un reto personal y profesional.  El taller online que he desarrollados en Octubre —Public Space and People— me ha dado la posibilidad de conocer en detalle el proyecto, la dimensión social del espacio público en Noruega, y lo que es más importante, conocer algunas de las claves sobre las necesidades reales y deseadas que se perciben sobre la plaza. El espacio público, y especialmente aquellos que son similares a la plaza de Stortorget, es inherentemente multidimensional y dinámico. La plaza es o, mejor dicho, ha sido un espacio de centralidad que se ha reinventado. Esta articula las principales calles comerciales de la ciudad con algunos de sus equipamientos mas emblemáticos: la biblioteca, el teatro y el cine en la nueva casa de la cultura que se está construyendo.

Hamar desde las alturas, con Stortorget en el centro

La plaza también es uno de los accesos más atractivos para el alma gemela de Hamar, el lago Mjosa. La plaza, soñada, diseñada y disfrutada por la gente de Hamar será recuperada como lugar: un espacio con sus propios significados, simbolismos e imagen para sus usuarios mas regulares. Este proceso en marcha hará de Stortorget una atractiva referencia para los noruegos como un ejemplo vivo del potencial que tienen los ciudadanos para decidir cómo quieren que sea su ciudad: abierta, inclusiva y accesible en las que un montón de cosas pueden pasar: disfrutar, encontrarse, trabajar, aprender, jugar, leer, enamorarse o simplemente pasar por delante. Los usos y las percepciones en los espacios públicos están en un cambio permanente. En nuestro caso la gente que los usa y los gestores del espacio deben estar preparados para desarrollar las nuevas oportunidades que la plaza ofrece y reinventarla como un entorno vivo y estimulante en el que hacer cosas. Un lugar en el que habrá acción sin importar que sean una cálida tarde de verano, o una mañana de domingo fría y helada.

Los niños ya comienzan a jugar en la plaza

El brillante uso que de las nuevas tecnologías  hace Ecosistema Urbano, me ha permitido trabajar en este proyecto , no solo con gente de diferentes partes del mundo, pero también con algunos expertos locales. Geir Cock, arquitecto del Ayuntamiento de Hamar, me ha ayudado a entender los mecanismos de participación de la ciudad, cómo funcionan y algunas de las preferencias de los ciudadanos en la forma de tomar parte en el diseño de la ciudad.
Mocci Ryen ha compartido conmigo su entusiamo por hacer de Stortorget un espacio de inclusión, integración y sueños.

Texto: Andrés Walliser
Fotos: Christoffer H. Nilsen

Este artículo fue originalmente publicado en inglés en la web de dreamhamar y previamente, en noruego, en el periódico local Hamar Arbeiderblad 5.11.2011

Comments: (0)

ONLINE WORKSHOPS | introductory week with sociologist Andrés Walliser

Category: dreamhamar+educación+urban social design

dreamhamar online workshops are scheduled for the month of October, but this week we started with two introductory sessions, in order to test connections and technologies we are using (google+, livestream, dramhamar open blog and social network) and to introduce participants, methodology and contents of the online workshops.

Sociologist Andrés Walliser, director of PUBLIC SPACE AND PEOPLE is the coordinator of the following 2 sessions scheduled for this week:
·
Tuesday 13th of September, 6pm UTC+2 (Norway Time)
NETWORK DESIGN CONNECTION TEST with director Andrés Walliser
This was yesterday: check the video of the session below!

TODAY! | Wednesday 14th of September, 6pm UTC+2 (Norway Time)
INTRODUCTION TO THE WORKSHOP by director Andrés Walliser
See you at the digital LAB at 6PM (OPEN TO EVERYBODY)
Everybody is invited to participate to this session via the chat!

·
Just a quick remind for those who are interested in participating: registations for online workshops are still open until the end of september.
Don’t hesitate to dreamhamar.org/online-workshops for more info or just contact us!
·
See you at the digital LAB at 6PM