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Los desafíos y oportunidades de los Grupos de Apoyo Local | Entrevistas a asistentes a #URBACT2013

Category: ⚐ ES+urbact

Los Grupos de Apoyo Local (Local Support Groups, LSG) son una figura clave dentro del programa URBACT: Involucran a distintos agentes o stakeholders de cada ciudad y hacen de puente entre éstos, el ayuntamiento y la red transnacional del proyecto en el que dicha ciudad esté participando.

Un grupo de trabajo en #URBACT2013

Un grupo de trabajo en la Universidad de Verano #URBACT2013

Durante la Universidad de Verano (que comentábamos  en el post ¿Dónde se encuentran las políticas y la participación? | Impresiones de la Universidad de Verano #URBACT2013) contactamos con varios de los asistentes desde distintas ciudades de España para saber más de sus impresiones sobre el evento y sus experiencias a nivel local.

Os dejamos a continuación las respuestas más representativas, que ilustran el rol de los Grupos de Apoyo Local, la variedad de perfiles y puntos de vista, así como ciertos aspectos en común que unen a la mayoría de las ciudades, no ya de España, sino de toda Europa, y sobre los que se construye el programa URBACT. continue reading

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#smartcitizensCC, inteligencia ciudadana y cultura abierta | Liberando una exposición

Category: ⚐ ES+cultura abierta+eventos

Imagen via Paisaje Transversal

Imagen via Paisaje Transversal

De la exposición Smartcitizens…

El pasado abril se inauguraba la muestra interactiva Smartcitizens, comisariada por Paisaje Transversal, que puede visitarse hasta el 3 de noviembre en el Centro Centro Cibeles de Cultura y Ciudadanía de Madrid. La exposición, frente a la extendida concepción de las smart cities como ciudades tecnificadas y automatizadas, presenta cincuenta y tres proyectos que hablan de la smart city o ciudad inteligente como aquella que favorece la activación y conexión en red de sus ciudadanos, animándoles a convertirse en smart citizens y tomar parte activa de la ciudad.

Un enfoque con el que en Ecosistema Urbano nos sentimos completamente identificados, y en mi opinión también tiene sentido a otras escalas como la edificación, donde lo smart, de la mano de la domótica, también es tendencia. ¿Queremos objetos/edificios/ciudades inteligentes que con su automatización desconecten al habitante de sus principios de funcionamiento, o habitantes inteligentes capaces de operar sistemas accesibles, sensibles y transparentes?

La exposición  gira en torno a las siguientes premisas: ¿Qué es la inteligencia ciudadana?¿Qué es una práctica ciudadana inteligente? Asociada a estas preguntas se establecen varias estrategias expositivas como una campaña en Twitter, elaboración de cartografías o dinamización a través de talleres. Este proyecto se completa con una serie de herramientas elaboradas por el Centro Nacional de Tecnologías para la Accesibilidad (CENTAC), que están trabajando en una aplicación para dispositivos móviles que se convertirá en un auténtico observatorio ciudadano de prácticas urbanas. Por otro lado, el colectivo de artistas visuales lacasinegra desarrollará su particular visión smart a través de obras en vídeo y fotografías.

[..] Al situar al ciudadano en el centro de la exposición, el visitante entenderá su condición inherente de smartcitizen por pertenecer a la sociedad de la información y habitar en una ciudad como Madrid en la que las TIC y el flujo de datos están continuamente presentes, permitiendo conectar a los ciudadanos, compartir información y generar red.

Entre los proyectos incluidos está Whatif, una herramienta digital (online y móvil) abierta cuyo desarrollo venimos coordinando e impulsando desde Ecosistema Urbano durante los últimos tres años, y que fue concebida para complementar procesos de participación ciudadana y creatividad colectiva, ayudando a recoger y visualizar aportaciones de diversos tipos.

Podéis leer más sobre Smartcitizens en el post Exposición sobre la inteligencia ciudadana en el CentroCentro y por supuesto, ¡visitarla!

… a la experiencia abierta #SmartCitizensCC

Más allá de la parte expositiva, Smartcitizens se plantea como una herramienta de comunicación y como un catalizador de conexiones. Para ello, llevando la idea de apertura, remezcla, conocimiento abierto y reapropiación local al propio formato comunicativo, Paisaje Transversal, en colaboración con Bernardo Gutiérrez, decidió liberar los contenidos de la exposición para que ésta pudiera ser copiada, adaptada, ampliada y reconstruida en otros lugares por cualquier persona. La exposición —material, vídeos, tríptico, galería de imágenes — está a disposición con licencias libres en un microsite: smartcitizens.paisajetransversal.com

#SmartcitizensCC - Exposición abierta, clic para ir a la página

#SmartcitizensCC – Exposición abierta, clic para ir a la página

Como escribía Bernardo Gutiérrez en el post #SmartCitizensCC: Inteligencia colectiva para reinventar la sociedad, este proceso de apertura y reformulación de la exposición tiene varios desafíos.

El primer desafío de cualquier exposición en la era red es convertirse en un proceso. Por todo ello, para ir más allá de una exposición, estamos creando perfiles en redes sociales que no serán apenas para hablar de la exposición, sino para conversar, intercambiar métodos, procesos, agenda. Serán perfiles de lo común, en el que la interacción prevalecerá sobre la difusión.
El segundo desafío de una exposición es transformase en una muestra expandida. El espacio expositivo se queda pequeño, limita el contenido de la misma. Distribuir el contenido expositivo por el barrio, ciudad y mundo sigue siendo un reto. El primer paso, pues, es liberar el contenido de Smartcitizens, que ya es una muestra libre, con licencia copyleft. El Do It Your Self (DIY, hazlo tú mismo) o Do It With Others (DIWO, hazlo con otros) pasarán a ser el sistema nervioso de lo que ocurra a partir de ahora con #SmartCitizensCC. Cualquier persona podrá replicar la muestra o parte de ella. Cualquiera podrá incorporar elementos locales. Será una muestra glocal, infinita y mutante.
El tercer desafío es que la muestra no se convierta en una marca y sí en una plataforma de diálogo. El mejor branding pasa a ser el cultivar diálogos, incentivar vínculos y conectar pares. El intercambio de experiencias, métodos, protocolos, se convierte en la moneda social del proceso.
El cuarto desafío es transformar la muestra en un laboratorio itinerante. Que el conocimiento, prototipos y bagajes de las redes y colectivos participantes en Smartcitizens se conviertan en un hub urbano flexible, itinerante, replicable. Generar espacios de reflexión-acción en el territorio, zonas autónomas temporales de intercambio de conocimiento. Un laboratorio post-it que genere intervenciones en las ciudades.
El quinto desafío es construir un imaginario de «inteligencia ciudadana» para contraponer al concepto smart city fabricado por el mercado y que transforma las urbes en algo previsible en manos de las compañías multinacionales. #SmartCitizensCC no es un hashtag. Es ágora, es máquina de relatos, es fábrica de nuevos mundos.
Desafíos incluidos, este giro del proyecto me parece muy acertado; es una clara y coherente apuesta por la cultura abierta y permite explorar más allá de los formatos habituales.

Otro desafío más

Con todo, una de las cosas que he aprendido desde que empecé a interesarme en serio por la cultura abierta es que aplicar a algo una licencia Creative Commons no lo convierte necesariamente en algo open source, de fuente abierta. Para que algo lo sea, debemos plantearnos cuál es realmente la “fuente” que tenemos que abrir para facilitar al máximo las tres libertades fundamentales (que me perdone la Free software foundation, que para el caso del software libre define cuatro) en las que se apoya la cultura abierta: libertad de uso, libertad de modificación y libertad de distribución.

De modo que me atrevería a añadir un desafío más, que panteo en forma de preguntas:

¿Cuál es la “fuente” de una exposición? ¿Es igual de abierto permitir la copia y remezcla de una serie de archivos en PDF que proporcionar los archivos fuente editables? ¿Es lo mismo hacerlo a descarga que sobre una plataforma colaborativa que pueda incorporar aportaciones externas? ¿En qué formato habría que liberarlos para favorecer su manipulación? ¿No entrarían aquí con toda su relevancia el software libre y los formatos abiertos?

Estas cuestiones, cuya respuesta intuyo pero que habría que ver sobre la práctica, son en realidad muy similares a las que se me plantean ante iniciativas como el Air Tree Commons y otros muchos proyectos de diseño abierto. Queda mucho por intentar y por resolver, y eso es precisamente lo que hace tan apasionante el proceso de incorporación de los principios de la cultura abierta a nuestro trabajo.

Microsite de la exposición Smartcitizens con los materiales para descargar:

smartcitizens.paisajetransversal.com

Perfiles sociales de #SmartCitizensCC:
Flickr: www.flickr.com/photos/99346985@N04/

Puedes seguir la conversación buscando el hashtag #SmartCitizensCC en tu red social favorita.
Fe de erratas: Donde decía incorrectamente Ricardo Gutiérrez, ahora pone Bernardo Gutiérrez.

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¿Dónde se encuentran las políticas y la participación? | Impresiones de la Universidad de Verano #URBACT2013

Category: ⚐ ES+urbact

Allium podría ser una de las ciudades invisibles que imaginaba Italo Calvino, si no fuera porque aunque igualmente ficticia, ni sus calles, ni sus edificios ni sus habitantes tienen nada de extraordinario. Más bien al contrario: Allium viene a ser el retrato robot de una ciudad europea cualquiera, y se nos presenta definida por sus datos, sus desafíos pendientes y algo de carácter propio.
Allium, retrato robot de una ciudad europea - Skyline silhouettes via Shutterstock

Allium, retrato robot de una ciudad europea – Skyline silhouettes via Shutterstock

Y es que Allium fue en parte el enunciado y a la vez el material de trabajo de los asistentes a la Universidad de Verano de URBACT que, aunque tuviera lugar en una ciudad con mucha tradición literaria, no tuvo nada que ver con la literatura y sí con las políticas integradas, la gestión urbana sostenible y la participación. continue reading

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dreamhamar, seleccionado finalista en la Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo

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dreamhamar

El proyecto dreamhamar, un proceso de network design para el rediseño de la plaza principal de Hamar, Noruega, ha sido seleccionado entre los 27 proyectos finalistas de la XII edición de la Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo.

dreamhamar - public lunch in the square

En breve publicaremos un post más detallado sobre este proyecto, que se echa en falta en el blog, y estamos trabajando en un formato de publicación más extenso y cuidado, que esperamos poder presentaros muy pronto. Mientras tanto, si tenéis curiosidad, os animamos a revisar el material que hemos ido produciendo sobre la marcha:

La enorme web del proyecto, dreamhamar.org, llena de contenidos generados por nosotros y, lo que es mejor, por los propios participantes del proceso.

La galería de excelentes imágenes captadas por Christoffer H. Nilsen (nuestro colaborador local en Hamar) y el fotógrafo Emilio P. Doiztua.

Las grabaciones de las sesiones de vídeo en directo que fuimos haciendo cada lunes con la idea de contar de forma cercana y directa nuestras impresiones y vivencias como equipo de trabajo.

Algunos posts relacionados con el proyecto ya publicados anteriormente en este mismo blog.

Si queréis ver los proyectos premiados y los demás seleccionados en la BEAU XII, podéis hacerlo en la página oficial: www.bienalarquitectura.es

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Arquitectura participativa… ¿hijos de los situacionistas?

Category: ⚐ ES+ciudad+creatividad+participación

La arquitectura participativa se está generalizando cada vez más. ¿Moda? No lo sé; para entender lo que realmente cambia la arquitectura participativa, necesitaba investigar un poco más sobre este tipo de procesos. Resultó que, mientras leía teorías situacionistas, encontré ciertas similitudes, así que decidí escribir este artículo, que intenta mostrar cómo las teorías pasadas nos pueden permitir reconocer algunos aspectos importantes en los procesos participativos actuales.

Arquitectura participativa, ¿hijos de los situacionistas?

En los años setenta surgió en Francia una corriente sociológica y artística llamada la Internacional Situacionista. Este grupo de intelectuales revolucionarios, dirigido por Guy Debord, denunciaba en el periódico “l’Internationale Situationniste” la sociedad de consumo y el capitalismo. Las teorías más famosas de la Internacional Situacionista son la deriva, la psicogeografía, y la voluntad de mostrar la importancia de la vida cotidiana.

Al principio del siglo XXI, nos enfrentamos a dos crisis: ecológica y económica, que cambian nuestras costumbres. Cambio climático, desempleo masivo, elevación del nivel del mar, aumento de las desigualdades sociales, etc… nos sumergen en una crisis social. El sector de la construcción y, en consecuencia, la arquitectura, ha sido uno de los sectores más afectados por las dos crisis, ecológica y económica. Pero las crisis siempre han sido un incentivo para innovar, y ya podemos ver los resultados especialmente en España gracias a estudios de arquitectura, colectivos de arquitectos y diseñadores o políticas locales. Una de las innovaciones más importantes es la generalización de la arquitectura participativa donde cada habitante puede implicarse en la concepción y la construcción del espacio público. Estos proyectos proponen cuestionar el estatuto de los habitantes en el espacio público.

En este artículo vamos a ver en qué sentido la arquitectura participativa sigue inconscientemente las teorías situacionistas y cuáles son las diferencias. El análisis de estas teorías pasadas tiene por objeto destacar algunos aspectos significativos para que el proceso participativo no se convierta en un simple instrumento de marketing.

Trabajo del artísta Noruego Pushwagner – crítica de la sociedad conformista y de la alienación por el trabajo en los años setenta.

Elige tu vida cotidiana

Los situacionistas denuncian el poco interés de la sociedad, de los sociólogos o de la gente en general en la vida cotidiana siendo como es parte de la vida de todos los humanos de cualquier nivel social o cultura. En su artículo sobre las Perspectivas de modificación conscientes de la vida cotidiana, Guy Debord explica que nuestra sociedad hace más caso a las investigaciones especializadas donde los intelectuales puedan expresar todo su talento, y a nadie le interesa hablar de la rutina porque está considerada como muy pobre y sin prestigio. Pero los situacionistas encuentran que la vida cotidiana debería ser lo más importante, sobre todo porque es el reflejo de la sociedad en la que vivimos y contiene los últimos rastros de la cultura de una población. Así que ¿por qué consideramos la rutina como algo aburrido de lo que nos avergonzamos?
La vida cotidiana se suele considerar como dividida en dos partes: el trabajo y el tiempo libre. En los años setenta estábamos en el boom del consumo y de la producción, y la creación en Francia de las vacaciones retribuidas en los años cuarenta habían permitido, hasta a las clases sociales baja, irse de vacaciones. Los Situacionistas ven esta división del empleo del tiempo como un medio de manipulación de la gente para aumentar la eficiencia productiva y el consumo durante la vacaciones. Durante el año, la gente tenía un trabajo agotador y poco tiempo libre, así que las vacaciones eran el único momento para salir de esta rutina aburrida y gastar todo el dinero ganado en los entretenimientos propuestos por la sociedad del espectáculo y del consumo. Así que el capitalismo ha engendrado un conformismo en las vidas de los trabajadores a través de la alienación por el trabajo y el consumo. De este modo, la sociedad establece los límites de nuestra vida cotidiana, y ha elegido que sea aburrida.

El espacio público forma parte de la vida cotidiana de cada ciudadano. Lo recorremos, disfrutamos sus parques, sus zonas peatonales… Pero los proyectos urbanísticos que no incluyen a los habitantes, inconscientemente, favorecen el conformismo y la alienación de la gente porque imponen a los ciudadanos el paisaje en el cual serán felices. Les ofrecen un terreno de juego esterilizado que pueden consumir sin preguntarse si es lo que quieren o necesitan para su vida cotidiana. Además, estos espacios siendo, totalmente públicos, no son cuidados por los ciudadanos como si fueran suyos. Pero ahora, gracias a las crisis, el modelo capitalista y conformista está en cuestión. ¿Queremos realmente vivir en una sociedad regida por el dinero, el trabajo y el consumo, donde nos piden solamente ser parte del engranaje, desde un punto de vista económico, social, ecológico y urbano? La arquitectura participativa ha sido una respuesta negativa a esta pregunta. Las intervenciones participativas, habitualmente del tamaño de una plaza, permiten a la gente implicarse en el espacio público, y sobre todo de preguntarse: ¿Qué quiero para mi vida cotidiana? En efecto, la plaza es un lugar importante en la ciudad: es un vacío urbano estático y dinámico donde la gente se junta, juega, se manifiesta, etc. Forma parte de la vida cotidiana de los ciudadanos y es el escenario donde se expresa la sociedad. Este tipo de intervención permite sacar a la gente de una pasividad frente al mundo, devolverle la posibilidad de elegir lo que quiere para su vida cotidiana, permitirle formar parte de una comunidad y a veces reconectarse con su propia cultura. La vida cotidiana alienada puede ser muy difícil para la gente que no logra expresarse en esta sociedad, así que los arquitectos deben aprovechar esta ocasión para empujar a la gente a preguntarse sobre su vida cotidiana, buscar alternativas y sacarse las anteojeras de la alienación.

Los arquitectos deben ayudar a la gente a cambiar su vida cotidiana.

Reintroducción de la creatividad

Los situacionistas quieren que la noción de juego no esté reservada únicamente a los tiempos de ocio, sino más bien que sea parte de la vida cotidiana, y eso no puede ocurrir sin creatividad. Pero en este mundo conformista y alienado, la creatividad de cada uno ha desaparecido. La sociedad de producción, el objetivo cuantitativo y las barreras impuestas por el estatuto social de cada persona han inhibido la creatividad y lo cualitativo, según indica Raoul Vaneigem en el Tratado del saber vivir para uso de las jóvenes generaciones. Vaneigem cree que todos los hombres tienen un potencial creativo, y que en vez de vivir la vida que la sociedad le ofrece, deberían expresar su subjetividad gracias a la creatividad y así aprender a conocerse a si mismos.

“En los laboratorios de la creatividad individual [la más pura creatividad según Vaneigem], una alquimia revolucionaria transmuta en oro los metales más viles de la vida cotidiana.”

Él explica sus ideas mediante cuatro palabras: creatividad, espontaneidad, cualitativo y poesía.

“La espontaneidad plasma la pasión creadora, inicia su realización práctica, allana el camino, pues, a la poesía, a la voluntad de cambiar el mundo según la subjetividad radical.”

La espontaneidad y lo cualitativo son las mejores maneras de expresar la propia creatividad y subjetividad, según Vaneigem. En efecto, la espontaneidad es la expresión más directa de lo que pensamos y una experiencia temporal única donde “la explosión del placer vivido hace que, perdiéndome, me encuentre; olvidando quién soy, me realice.” Además, lo cualitativo permite luchar contra lo superfluo y más aún, elegir según tus propios gustos. Finalmente, la poesía es el nivel más alto que se debe lograr en el proceso de subjetividad y de lucha contra la sociedad de consumo. La poesía, como belleza, se puede encontrar a diferentes niveles, sobre todo ahora que el arte se ha convertido en un objeto consumible, así que la poesía puede encontrarse en el proceso en vez del resultado.

Las nuevas intervenciones urbanas participativas son procesos de emergencia (bottom-up) que restablecen un equilibro con los procesos de proyección (top-down) mayoritarios durante los dos últimos siglos. Son intervenciones más espontáneas y de ejecución rápida: hablamos de acupunturas urbanas según el arquitecto y alcalde brasileño Jaime Lerner. La rapidez de estos proyectos permite producir intervenciones innovadoras sin perder su frescura. Además, los espacios de intervención participativa son muy importantes durante la concepción y la construcción del proyecto. El lugar se transforma durante un período corto en una zona de diálogo, de creatividad y de juego. El espacio público se convierte en un lugar donde se comparten las ideas, y sobre todo, ofrece la posibilidad a cada uno de expresar su creatividad gracias a los instrumentos disponibles y los conocimientos de los participantes. Durante la concepción o la construcción, la gente decide dedicar tiempo a conocerse y a hacer algo manual y concreto que supone un cambio en su vida cotidiana ahora y en el futuro. La poesía en estos proyectos está sobre todo en la sinergia que se construye en la comunidad que ya existe o que se crea. Finalmente, ofrecer la posibilidad de implicarse en el espacio público no es solamente para darle vida a la ciudad sino, más bien para crear solidaridad entre los vecinos. Los eventos organizados por un colectivo o un estudio de arquitectura permiten a la gente juntarse y crear una comunidad. La creatividad y el trabajo manual son instrumentos para conocerse a sí mismos, recuperar la creatividad perdida y, esperemos lo, reintroducirla en la vida cotidiana de cada uno.

Desarollar la creatividad de cada uno.

¡Cuidado con la tecnología!

Los situacionistas teorizan sobre la técnica en los años setenta, al principio de la democratización de la tecnología, con la televisión, la cámara Porta-Pak de Sony o el teléfono, y la globalización de la información, controlada principalmente por los Estados Unidos y Japón. Los Situacionistas ven el mundo de la técnica como un mundo autónomo donde el Hombre tiene menos y menos poder, ya que el Hombre siempre sacraliza su entorno: así como antes era la Naturaleza, al fin del siglo XX el Hombre sacraliza la tecnología. Además, analizan cómo el capitalismo y la sociedad de consumo van introduciendo cada vez más la tecnología en nuestra vida cotidiana. Los situacionistas hacen sonar las alarmas porque piensan que democratizando la tecnología y con la difusión de una información globalizada, la gente serán dependiente de nuevos objetos tecnológicos consumibles favoreciendo el conformismo y la sociedad de consumo. Sobre todo, contribuye a disminuir la creatividad de cada uno.

Podemos pensar que esta postura al frente de la democratización de la tecnología era solamente el miedo a un nuevo mundo conectado y globalizado. Pero hoy podemos ver que algunas cosas que habían previsto los situacionistas fueron confirmadas: la sociedad introduce cada vez más objetos tecnológicos en nuestra vida cotidiana. Tablet, smartphone, ordenador, Internet, pero también máquinas de café tecnológicas, video-juegos, robots de cocina, redes sociales, etc. Tantos objetos que evolucionan, que vamos comprando y utilizando sin preguntarnos si, al final, los necesitamos realmente. Y la mayoría del tiempo compramos las mismas cosas que la gente del mismo nivel social, perdiendo así nuestra subjetividad y creatividad. No es decir que debamos dejar toda la tecnología nueva de lado, pero hay que tener cuidado, ser crítico y utilizarla de manera inteligente.

Los proyectos urbanos participativos se posicionan a dos escalas diferentes: la primera local y la segunda global. En la escala local, la mayoría de los proyectos proponen que las intervenciones sean low-cost y low-tech, realizadas a mano con instrumentos básicos para que todo el mundo pueda participar y mostrar a la gente que con pocas cosas se pueden hacer grandes cosas. En la construcción de los proyectos se niega el uso de la tecnología para denunciar la dependencia y la falta de creatividad de la gente alienada por la ella. Pero por otra parte, utilizan Internet como un medio de comunicación fuerte para que las intervenciones locales puedan tener un efecto más global. Saben utilizar las nuevas tecnologías y las redes sociales para compartir las ideas creativas y educar a la gente sobre el desarrollo sostenible. Así, en oposición a los situacionistas, los organizadores de los proyectos participativos piensan que las nuevas tecnologías, a través de su uso inteligente, contribuyen más a la creatividad que a la alienación.

Aprender el trabajo creativo, manual y concreto.

Revolucionarios apolíticos

Finalmente, la diferencia principal entre la posición de los situacionistas y los procesos de intervenciones participativas es la política. En efecto, los situacionistas son revolucionarios políticos y sobre todo críticos, mientras que los proyectos participativos no siguen una corriente política concreta, son revolucionarios de la acción, con un mensaje positivo que gracias a Internet tiene un impacto importante. Pero ahora que los proyectos participativos son cada vez más conocidos, y ofrecen una buena imagen de las ciudades que los acogen, aparece el peligro de ser alistados por cualquier partido político y convertirse en un instrumento de marketing. No todos los proyectos pueden ser igual de participativos, algunos espacios públicos deben permanecer totalmente públicos por su historia, por su significado político o social, etc. La independencia política de los proyectos participativos es una protección contra un uso perverso del proceso.

La arquitectura participativa no debe ser una marioneta política.

El análisis de los procesos participativos a través de las teorías situacionistas nos ha permitido ver la influencia que los proyectos pueden tener en la vida cotidiana de los ciudadanos. Las acciones participativas no deben perder su frescura y seguir investigando sobre la vida cotidiana y la creatividad, el conocer a sus vecinos y conocerse a sí mismos. Pero, por último, los procesos participativos deben tener cuidado en no convertirse en un instrumento de marketing. ¿No sería el colmo que los proyectos que investigan sobre de la vida cotidiana y la creatividad acabasen participando de la sociedad del espectáculo? Guy Debord se revolvería en su tumba…

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Formación para grupos de apoyo local + Informes temáticos | Boletín URBACT junio 2013

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Formación para grupos de apoyo local + Informes temáticos | Boletín URBACT junio 2013

Hoy ponemos a la descarga el Boletín de Noticias URBACT del mes de junio de 2013: Formación para grupos de apoyo local + Informes temáticos | Boletín URBACT junio 2013 (793) continue reading

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Formación en planificación participativa para grupos de apoyo local | URBACT en Madrid

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Sesión en Hungría - Foto por URBACT

Hace poco os hablábamos de un programa de formación en planeamiento urbano sostenible para políticos. El programa URBACT se está centrando en la capacitación como una de sus prioridades, y de acuerdo con ese enfoque, ha lanzado un programa paralelo de capacitación en planificación participativa para los integrantes de los Grupos de Apoyo Local en cada país.

Los grupos de apoyo local son una pieza clave en el programa. Cada ciudad adscrita a un proyecto de URBACT crea su propia red local de agentes interesados, que se convierte en reflejo de la comunidad. Son entidades o personas de la ciudad que se involucran en el desarrollo de un Plan de Acción Local que la ciudad elabora a través de la colaboración con otras ciudades.

Los próximos jueves 6 y viernes 7 tendrá lugar en Madrid el primer seminario nacional de este programa, que permitirá a los participantes de los 15 proyectos de la tercera convocatoria de URBACT adquirir los conocimientos y habilidades necesarios para participar en la planificación urbana local.

Objetivos

El punto de partida es proporcionar una comprensión más profunda de la metodología de URBACT y la manera en que esta puede ser aplicada al desarrollo urbano, implicando de forma participativa a todos los agentes relevantes. La formación también intenta mostrar un amplio abanico de herramientas que ayuden a coordinadores y miembros clave de la comunidad a llevar a cabo sus actividades de forma más eficiente durante la vida del proyecto.

La colaboración, aunque está en el centro del enfoque URBACT, no siempre resulta natural en un entorno institucional, que por razones históricas tiende a ser más jerárquico. El siguiente objetivo, por tanto, es permitir a los asistentes intercambiar ideas y compartir experiencias con sus compañeros, así como desarrollar su capacidad para engranar con las autoridades gestoras del proyecto proponiendo una forma distinta de trabajar.

Sesión en Hungría - Foto por URBACT

Para seguir el evento

Aunque el curso no está abierto al público general (está planteado para miembros de Grupos de Apoyo Local), estaremos allí en nuestro papel de Punto de Difusión Nacional, y os iremos transmitiendo nuestras impresiones de la experiencia por Twitter, via @URBACT_ES y el hashtag #urbactNTS. Posteriormente publicaremos también varias entrevistas y una breve crónica resumiendo de la experiencia.

Datos del evento en la web oficial de URBACT: National Training on Participatory Action Planning

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Mercados municipales: tejido local y sostenible II

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Según se pregunte a un tendero o a otro el vaso esta medio lleno o medio vacío. El Mercado de Antón Martín en la calle Atocha, en el centro histórico de Madrid, no parece muy vivo un miércoles por la tarde, al final de la jornada. Aunque hay puestos cerrados, la mayoría están “habitados” por una mezcla que hasta hace poco sería extraña: puestos de artículos de primera necesidad como fruta, pescado, o carnes de distinto tipo se alternan con otros que ofrecen sushi, bombones y delicatessen, o fanzines con magdalenas caseras de chocolate. “Muffins”, reza el cartel de dígitos giratorios heredado de la frutería de Doña Carmen que antecedió a la editorial-bar. A medio camino, los puestos “bio” que ofrecen un poco de todo.

El proceso se inició a raíz de Mercado Abierto, un proceso de diagnóstico participativo impulsado por el equipo de arquitectos VIC (Vivero de Iniciativas Ciudadanas), vecinos del mercado, en el que se definieron retos y estrategias para hacer más viable el mercado y revitalizarlo en términos de comerciantes y público.

Pese a la aparente reactivación y el aumento en el número de puestos, los vendedores con más tiempo en el Mercado se muestran pesimistas. Añoran el renacimiento que experimentó el barrio en general hace diez o quince años cuando la población inmigrante comenzó a asentarse en la zona. Lo mismo ha ocurrido con otros mercados municipales que se han convertido en una referencia en Madrid: el Mercado de los Mostenses, sepultado tras la pantalla de edificios de la Gran Vía o el enorme Mercado de Maravillas en el mestizo barrio de Cuatro Caminos. Docenas de puestos se han abierto para vender productos especializados o comunes a los nuevos vecinos.

Sardinas - Foto por Andrés Walliser

Sardinas – Foto por Andrés Walliser

Libros y... jamoncitos deshuesados - Foto por Andrés Walliser

Libros y… jamoncitos deshuesados – Foto por Andrés Walliser

En el Mercado de San Fernando el espíritu es más positivo. Se partió de una situación peor, con la mayoría de los puestos cerrados. La iniciativa no ha venido de una administración local con poca imaginación y menos recursos, sino desde los actores del barrio. Un caso bottom-up ejemplar de reactivación del tejido comercial. En ambos casos gerentes, redes sociales y gente con ganas de iniciar un negocio se pusieron de acuerdo en que sólo cabía reinventarse. Los alquileres se redujeron y el Ayuntamiento transigió en cambiar los reglamentos desfasados que abocan a los mercados a una agonía segura.

Lado a lado - Foto por Andrés Walliser

Lado a lado – Foto por Andrés Walliser

La desocupación de los espacios comerciales en muchos barrios lleva a una cierta desaparición de la actividad social en los espacios públicos, como hemos mencionado antes en otros posts. En el caso que nos ocupa, además de revitalizar este aspecto de la vida de barrio, la reactivación de los mercados brinda nuevas oportunidades de actividad económica a gente que opta por reinventar su actividad profesional desarrollando nuevos negocios, productos y lo que es mas importante nuevas formas de organización comunitaria. La clave reside además en la articulación de intereses entre los comerciantes tradicionales y los nuevos comerciantes y su nueva oferta al barrio. Aun así la sostenibilidad de los mercados revitalizados no sólo depende de la capacidad innovadora de los comerciantes, sino también, como en todo negocio, de que disfrute del apoyo de la clientela, en este caso de su compromiso con un proyecto que ofrece productos diferenciados y que compite con las cadenas de supermercados de barrio que son los grandes beneficiarios de la crisis ante el colapso del modelo de gran superficie. Para muchos de los nuevos comerciantes que se han instalado en esto dos mercados del barrio de Embajadores, su proyecto tiene un espíritu transformador y que persigue una mayor cohesión social en el barrio, mediante el refuerzo de los lazos comunitarios y la solidaridad. Esta aspiración se encuentra tanto en los procesos de economía social que se están implantando como en las mercancías y productos vendidos, que incorporan conceptos como el reciclaje, el carácter orgánico, la dimensión creativa o la filosofía procomún.

Cafetería en el mercado - Foto por Andrés Walliser

Cafetería en el mercado – Foto por Andrés Walliser

Productos ecológicos - Foto por Andrés Walliser

Productos ecológicos – Foto por Andrés Walliser

Sushi, marisco y vinos - Foto por Andrés Walliser

Sushi, marisco y vinos – Foto por Andrés Walliser

Como conclusión abierta a la reflexión me parece oportuno plantear la dimensión social y material del espacio virtual. Viejos espacios degradados se reactivan y reinventan (partes de) la ciudad al margen de los grandes actores privados –con ánimo de lucro– que protagonizan la gestión del suelo y el espacio público en nuestras ciudades. Las políticas de desarrollo económico local son inexistentes en las políticas urbanas madrileñas, y en general escasas en otras ciudades, frente al enorme peso que cobran en el Reino Unido o en Francia.

De cara a la ciudad como organismo complejo estas nuevas formas de revitalización pueden ser laboratorios para el desarrollo aproximaciones innovadoras a la economía y el desarrollo local desde abajo. Los proyectos mencionados en este artículo se pueden englobar en el concepto de sentient city (ciudad sensible) que Domenico Di Siena define así:

La Ciudad del Conocimiento es una Ciudad Sensible que potencia la comunicación entre ciudadanos, promueve los procesos de Inteligencia Colectiva y el respeto del procomún. Entiende los ciudadanos como protagonistas de los procesos que generan la identidad local.

Este artículo es la segunda parte de Mercados municipales: tejido local y sostenible I

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Involucrando al habitante en la rehabilitación energética | Guía URBACT CASH para la edificación sostenible

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El proyecto URBACT CASH (Cities Action for Sustainable Housing) se centra en rehabilitación sostenible de viviendas sociales y asequibles. Durante el curso del proyecto uno de los principales elementos de éxito identificados en cualquier esquema de regeneración fue la participación de los ciudadanos, así como la implicación de toda una región más amplia.

En este artículo, representantes de dos ciudades del proyecto, Echirolles en Francia y Sonderborg en Dinamarca, dan su punto de vista en ese sentido sobre la manera de asegurar el éxito de los programas de actualización energética, y comentamos también brevemente una guía que han publicado sobre el tema desde el propio proyecto CASH. Estas reflexiones, emitidas por gente del mundo de la gestión y las políticas, resultan complementarias y coincidentes en muchos puntos con la visión que puede tener un arquitecto, un urbanista o un sociólogo urbano, y permiten entender mejor este tipo de proyectos.

Echirolles, Francia

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Alain Fayen, Jefe del Departamento Legal y de la Propiedad de la Société Dauphinoise pour l’Habitat SDH, una sociedad arrendadora de vivienda social.

Llevar a buen término cualquier operación renovación para la eficiencia energética (EE) de viviendas sociales es fundamental, ya que requieren grandes inversiones y, a menudo, una financiación pública importante. El éxito de este tipo de operaciones está condicionada a la adhesión de los inquilinos y requiere un proceso de participación de éstos antes, durante y después de la renovación. Además, es esencial involucrar a los habitantes en las decisiones que afectan el futuro de su casa. Sin embargo la elección del tipo de renovación EE y de los sistemas a emplear resulta difícil, ya que lo propietarios de viviendas sociales ven limitada por los financiadores la naturaleza de la reforma. Los inquilinos pueden estar implicados allí donde haya un espacio o cierta flexibilidad otorgada a los propietarios por parte de las entidades financieras, así como en relación con la gestión de los equipos y la supervisión final del rendimiento obtenido.

Carole Simard, Teniente de Alcalde de Echirolles

Los cargos electos que son responsables de los presupuestos de la ciudad y de la orientación de los procesos de renovación energética, están a favor de la participación ciudadana en la etapa más temprana posible. En el distrito Village 2 de Echirolles, tanto los funcionarios como los propietarios de viviendas sociales han estado trabajando en el núcleo del proceso con los inquilinos, que estuvieron profundamente implicados en éste.

Este trabajo continuo con el habitante es clave, como también lo es considerar que la escala de tiempo del habitante es diferente a las de los funcionarios o a la de los propietarios de viviendas sociales: los inquilinos esperan cambios a corto plazo. A pesar de este enfoque participativo, las limitaciones relacionadas con las fuentes de financiación inhiben la progresión hacia una co-concepción de la renovación energética.

Sonderborg, Project Zero, Dinamarca

URBACT CASH Project participants visit Project Zero in Sonderborg

URBACT CASH Project participants visit Project Zero in Sonderborg

Christian Eriksen, Coordinador del Project Zero

A la pregunta “¿Cuál es la importancia de la participación de la región en una planificación estratégica de la energía?” podemos responder que la dificultad en el inicio de un plan estratégico de este tipo es el aspecto económico. Se requiere más de 1 millón de euros para iniciar el proyecto.

La administración regional puede ayudar a obtener este fondo de arranque y eliminar las barreras políticas. La implicación de la administración también ayuda a proporcionar una visión común a los diferentes actores – desde organizaciones públicas y ciudadanos a los posibles socios desde la industria.

Guía breve sobre herramientas de renovación para la eficiencia energética

Uno de los puntos fuertes de URBACT es la generación y puesta a disposición de un conocimiento práctico sobre temas que afectan a las ciudades, un conocimiento que se construye en una red de ciudades europeas y luego queda a disposición de cualquier otra ciudad.

En esa línea, las ciudades socias del proyecto CASH han preparado una guía breve sobre vivienda sostenible, Cities Advice for Sustainable Housing. Este documento no se centra tanto en describir las últimas tecnologías disponibles para la renovación energética, como en cubrir otros aspectos a menudo pasados por alto pero que son fundamentales para lograr una mayor eficiencia energética y reducir la dependencia de combustibles fósiles. Por ejemplo, la manera de permitir que propietarios e inquilinos con bajos ingresos puedan, respectivamente, invertir en la renovación de la vivienda y seguir viviendo en ésta. O la reducción y la optimización del trabajo durante las fases críticas del proceso, creando sinergias con la asociación entre agentes implicados. O asegurar la eficiencia energética de los edificios mediante comportamientos apropiados que resulten de la capacitación y empoderamiento de los habitantes.

De este modo, aunque producida y enfocada desde y para una visión más propia de organismos oficiales, resulta interesante para otros agentes implicados en el proceso porque da una visión global del asunto que rara vez tiene en mente, incluyendo temas más cercanos a un profesional técnico como la producción y distribución de la energía o el aspecto tecnológico, temas más sociales como la participación ciudadana o asuntos más de gestión como los instrumentos financieros o el marco legal.

La guía ha sido principalmente pensada para las ciudades y da, para cada tema, el estado de la cuestión y los aspectos clave (en particular los obstáculos, dificultades y soluciones),  ofreciendo una serie de casos de éxito extraídos de la experiencia de las ciudades socias y presentando las recomendaciones del proyecto CASH en forma de una declaración o proposición de cara a los socios de la industria.

Cities Advice for Sustainable Housing – Sophie Moreau

Artículo original en inglés, publicado en el blog de URBACT por Ségolène Pruvot, basado en el CASH Newsletter, con la autorización de Sophie Moreau, coordinadora de CASH desde Echirolles.

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Crowdfunding… ¿aplicado al desarrollo urbano?

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El boom del crowdfunding. Una idea nada nueva, con nuevos medios.

El crowdfunding o financiación colectiva (o en masa) es un concepto que viene de lejos y que se puede definir sin mucha complicación: consiste en la financiación de un proyecto a través de la suma de muchos aportes, generalmente de baja cuantía, frente al modelo del gran inversor. Por ello también se le conoce como micromecenazgo. Pero esa definición esconde muchas complejidades, como iremos viendo.

Las prácticas de préstamo o apoyo microfinanciero tienen un doble origen. Por un lado en la necesidad de las comunidades con recursos escasos de generar recursos de capital para desarrollar proyectos productivos o personales de sus miembros. Hay modalidades en distintos contextos culturales en las que los participantes generan un fondo general al que se tiene acceso por turno o sorteo, mientras que en otras variantes la financiación tiene lugar entre individuos (peer to peer). Por otro lado el crowdfunding se puede entender como un desarrollo de la tradición filantrópica, especialmente en países anglosajones con una fuerte tradición de la sociedad civil donde la donación constituye una forma de contribución a la mejora de la comunidad, una forma de lograr estatus para el donante y exenciones fiscales. En Estados Unidos la cultura de la donación es muy importante y a menudo supone el desarrollo de proyectos vitales para los sectores más desfavorecidos a los que las políticas del Estado no llegan o lo hacen de forma insuficiente. En este contexto es importante fijar el comienzo del crowdfunding con interés social o comunitario en una evolución natural en la que las nuevas tecnologías se convierten en una herramienta decisiva para atomizar el concepto de donación, a la vez que aproxima proyectos e iniciativas a la sociedad en general, que a menudo reacciona en relación a estímulos solidarios, identitarios o políticos.

Desde principios de los 2000 el microcrédito se fue acercando a las nuevas tecnologías, dando lugar a plataformas como Zopa, Prosper o Lending Club. Unos años después, le llegó el turno al crowdfunding propiamente dicho: cuando en 2009 apareció la primera plataforma online de este tipo, Kickstarter, se hizo rápidamente evidente que sus creadores habían dado, no sólo con un filón de negocio importante, sino con una forma de relacionar economía y cultura que iba a dar que hablar. A día de hoy no dejan de emerger nuevas plataformas en diferentes contextos y con distintas modalidades, a un ritmo cada vez más acelerado.

Con esto, era inevitable que tarde o temprano nos hiciéramos la primera pregunta que queremos abordar aquí:

¿Es posible aplicar la financiación colectiva a proyectos de transformación urbana, sean de arquitectura, de intervención en el espacio público o de diseño urbano? ¿Qué conseguiríamos con eso?

Parece lo mismo, pero no es igual.

Ante esta pregunta se ha generado un interesante debate, planteado tanto desde el punto de vista teórico como desde la práctica y el activismo.

Las primeras respuestas fueron directas y sin concesiones: probarlo. Poner una pieza de mobiliario urbano, un jardín comunitario y hasta una gran piscina experimental como +Pool, directamente en Kickstarter, metiéndolos en la categoría de diseño entre una pulsera y unos calcetines, y ver qué pasaba. Total, sólo es una diferencia de tamaño y cantidad, ¿no?

Plus pool en Kickstarter

¿Lo es, realmente? Alexandra Lange lo pone en duda en su artículo Against Kickstarter urbanism (Contra el urbanismo Kickstarter), en cuyo encabezado web se puede leer, entre líneas de código, que el título original era en realidad un menos contundente pero más ilustrativo “puedes kickstartear una cuchara comestible, pero no una ciudad”. El artículo, que también comentaba Bernardo Gutiérrez en su recientísimo post ¿Crowdfunding para ciudades?, está lleno de dudas más que razonables.

Una plataforma de financiación apta para un reloj no es una plataforma de financiación apta para una ciudad. Las expectaciones, los plazos y la comunidad relevante son salvajemente diferentes. […] La línea de tiempo de los proyectos urbanos, los permisos requeridos en la vida real y los enormes costes de construcción son muy poco adecuados para el enfoque de Kickstarter. […] Un parque va a requerir mucho más que 5€ y un “¡Buena idea!”.

Es cierto. Entre el dinámico vídeo de presentación o los atractivos renders iniciales y el proyecto acabado hay más distancia de la que muchos usuarios pueden percibir o entender en el momento de decidir si hacen o no su aportación. La complejidad real del proceso que un gran proyecto tiene detrás acaba dejando aquella página inicial de Kickstarter como un mero ejercicio de storytelling tan hueco como bien intencionado.

Propuestas como + Pool o LowLine tienen una cosa en común: muestran la evocadora imagen final de un proyecto muy ambicioso (imperativos del marketing), pero en realidad piden fondos para un primer paso realista y casi modesto: un prototipo a escala real de la solución constructiva a emplear. La visión y el plan de trabajo se confunden, provocando que un micromecenas poco atento caiga fácilmente en el error de obviar la distancia que hay entre ese primer prototipo (diez o veinte veces más costoso que la media de los diseños completos presentes en la misma plataforma) y el proyecto final construido y utilizable (a un nivel de presupuesto muchísimo mayor). Como dice Lange en su artículo, “el sueño consumible estaba a años y burocracias de distancia”.

Todo ese “lastre” no visible, en forma de trámites, procesos de diseño, requisitos, agentes implicados, dificultades técnicas, condiciones legales, apoyos o desconfianzas varias y demás elementos que un profesional de estas áreas conocerá bien pero que incluso él difícilmente podrá prever, es lo que Dan Hill de Sitra llama “materia oscura” y sitúa como uno de los temas a resolver por cualquier plataforma de crowdfunding que quiera aspirar a lanzar proyectos de gran escala.

Lange concluye su artículo con un decepcionado “todo lo que el formato [de Kickstarter] puede manejar son pequeñas piezas del puzzle, como gizmos [o gadgets]”. Pero como comentan en un artículo de Project for Public Spaces que responde en cierta manera al de Lange, esto puede ser también una oportunidad:

Las estrategias destinadas a dar vida al espacio público a corto plazo pueden ser una manera extraordinariamente efectiva de construir el soporte de la comunidad para proyectos más grandes.

Lo cual podemos reconocer como la base de muchos proyectos de urbanismo táctico que, a través de acciones ligeras de bajo perfil económico y pocos requerimientos burocráticos, han logrado despertar una comunidad a su alrededor. En el urbanismo táctico o en cualquier proceso de transformación urbana de estas características no se produce exclusivamente una intervención en el espacio o en la trama urbana. Los proyectos que se desarrollan de abajo a arriba (bottom-up) son procesos en los que a menudo se producen negociaciones, generación de conocimientos, nuevas narrativas sobre el espacio y la identidad del lugar y de sus habitantes. Todo ello constituye un valor añadido que a menudo supera en el tiempo la vida de la dimensión física de la intervención.

Las plataformas genéricas de crowdfunding han demostrado ser muy aptas para financiar y lanzar “dispositivos”, objetos o construcciones de pequeña escala, bajo coste y alta replicabilidad, que muchas veces tienen más potencial para transformador que otras infraestructuras de gran porte. Parece razonable incorporar esta particularidad, como un aprendizaje, en cualquier plataforma específica que esté por aparecer.

Aula Abierta Sevilla en Goteo


Pero… insistimos en ir a lo grande. ¿Qué plataformas necesitaremos?

Tras intentar usar una plataforma existente como Kickstarter (o Goteo, con proyectos como el Aula Abierta de Sevilla, o cualquier otra) y descubrir que no valen para todo por igual, los promotores inquietos con grandes proyectos entre manos vuelven su mirada hacia las propias plataformas: Si estas no nos valen, ¿cómo es la plataforma que vamos a necesitar?

Como respuesta a esa pregunta comienzan a aparecer webs más especializadas como Spacehive, una web de crowdfunding para proyectos de mejora de vecindarios, Civic Sponsor, que se define como una plataforma de financiación para proyectos públicos, o Ioby, para proyectos dirigidos a la mejora del entorno local. Sin embargo, éstas aún se parecen muchísimo  al modelo de Kickstarter y no incorporan los aspectos específicos de escala, tiempos, gestión, comunidad, etc. que acabamos de comentar.

Una plataforma que quiera resolver esa complejidad tiene que plantearse cada proyecto como un todo interrelacionado con problemas más generales que el de su financiación, como los referentes a la participación, al contexto, al apoyo y coordinación de los agentes implicados, al proceso de trabajo en sí, a los posibles conflictos con los cauces oficiales del planeamiento (la convivencia de ciudadanos e instituciones que comentaba Bernardo), etc.

Los proyectos, en una plataforma así, deberán estar compenetrados con una comunidad, o ayudar a crearla, en lugar de quedar exclusivamente sujetos a las vicisitudes del marketing como sucede muchas veces en el crowdfunding, donde “gana” el que tiene el vídeo más llamativo, o más amigos, o el que mejor ha sabido contar su historia.

Y por si fueran pocos requerimientos, las plataformas digitales plantean dudas relacionadas con la brecha digital: ¿Cómo resolver la relación entre entre la comunidad local, del lugar, y la global, de las redes sociales? ¿Cómo hacer llegar este proceso y estas herramientas a la gente que no está en la red? ¿Cómo hacer transparente en el espacio físico lo que sucede en el digital, y viceversa?

¿Hay algún proyecto que esté abordando este desafío a día de hoy? Podemos encontrar varios, incluyendo los mencionados más arriba que están en constante evolución, aprendiendo de sí mismos. Uno de los que más claramente están abordando este proceso de diseño de nuevas plataformas es Brickstarter.

Hablábamos antes de Dan Hill y el concepto de materia oscura. Pues bien, este es sólo uno de los muchos aspectos que desde Brickstarter, del cual él forma parte, se están replanteando. Frente al enfoque más bien inmediato de proyectos como Spacehive, éstos han optado por abstraerse de lo que actualmente se entiende por plataforma de crowdfunding y tratar de dar forma a algo nuevo que integre los diferentes aspectos mencionados. Su blog es una inspiradora colección -de lectura recomendable- de profundas entrevistas y detallados análisis claramente dirigidos a extraer conocimiento del estudio de casos.

Para hacernos una idea rápida (aunque parcial) de por dónde van sus planteamientos, basta con que nos fijemos en uno de los bocetos preliminares que, en un buen ejercicio de transparencia, han publicado en el blog:

Brickstarter sketch

Esto ya no se parece tanto a Kickstarter, ¿verdad? Aparecen un buen montón de conceptos nuevos: escala, tiempos, valor, agentes de varios tipos (promotores, partidarios, patrocinadores), una clara diferencia entre el estado de financiación, de apoyos y de aprobación o permisos, un seguimiento de problemas, debates, algo que parece un feed local, etc. Este boceto tiene una profundidad de planteamientos y una complejidad detrás que ya parecen más acordes con el tema. Y sólo es un esbozo muy preliminar de una futurible plataforma online, que con toda seguridad es (o idealmente debería ser) sólo una parte del plan de trabajo de Brickstarter.

Para acabar este artículo dando pie a nuevas reflexiones os dejamos, como propuesta no cerrada, una serie de planteamientos que pensamos que deberían tratar de incorporar las plataformas de crowdfunding centradas en proyectos públicos y desarrollo urbano:

  • Mostrar todo el proceso y sus implicaciones, incluida la “materia oscura”.
  • Permitir empezar desde la pequeña escala, valorando el potencial de los dispositivos “low-” y el enfoque del urbanismo táctico para dar pie a proyectos mayores.
  • Aportar y visualizar un valor de retorno en cada paso del proceso, tras cada ciclo convocatoria-desarrollo-logro.
  • Cambiar el enfoque de la plataforma, desde una simple financiación colectiva hacia un “qué necesitamos para que esto suceda”, en el que se incluya la entrada de acciones y recursos distintos del simple aporte de dinero, como ya sucede en Goteo o en Civic Crowd.
  • Combinar el anterior con un enfoque de “gestión integral del proyecto”, del que la financiación colectiva (o mixta entre lo colectivo y lo institucional) sea sólo una parte.
  • Plantear esa plataforma como una base ligera sobre la que añadir diferentes “herramientas” de gestión, de forma que sea adaptable a proyectos más o menos complejos sin abrumar al usuario.
  • Asumir que la plataforma no lo es todo, y que hay toda una serie de canales, medios o espacios que tendrán que ser tenidos en cuenta y coordinados entre sí.
  • Aceptar que estamos al comienzo de un camino, un camino que se hará al andar.

 

Este artículo es fruto de una colaboración entre Andrés Walliser (@andreswalliser), desde Nueva York, y Jorge Toledo (@eldelacajita), desde Madrid, a través de Ecosistema Urbano (@ecosistema), para el blog de La Ciudad Viva.

Ver artículo original

P.D. de Jorge: Esta entrega sobre el tema iba a terminar aquí, pero en el momento de su publicación sucedió algo que bien merecía extenderse un poco más. Andrés y yo teníamos muchas ganas de escribir acerca de esto porque de alguna manera se percibe como un tema que “está en el aire”, que está en el aire con tal densidad que llega al “punto de condensación”. Y es que como los cazanieblas, parece ser que las redes en que nos movemos contribuyen a condensar las ideas y las hacen fluir hacia la corriente (en inglés, tal cual: stream) de la conversación colectiva. Tres días antes de la publicación original de este artículo, y con este todavía en sus huesos, Bernardo Gutiérrez publicó su artículo ¿Crowdfunding para ciudades?. Dos días después, la red seguía goteando: cuando me disponía a rematar y publicar el artículo, me llegó de pronto una inesperada invitación desde Think Commons a un hangout, una sesión de videochat online. Un timing de primera. Al entrar me encontré a Carlos Cámara, Ferrán Reyes y Domenico di Siena en pleno debate sobre… sí, este mismo tema. De modo que no he pude menos que incorporar este texto a la conversación, y viceversa.

Aquí tenéis un vídeo, fruto de ese momento de serendipia, que es casi la versión audiovisual de este artículo. Os lo recomiendo porque aborda algunos de los puntos clave comentados en este artículo, y unos cuantos más que no tienen desperdicio y que entrarán con seguridad en alguno próximo.

Hangout sobre co-financiación de las ciudades

Para los más impacientes: alrededor del minuto 19′, la conversación, inicialmente errática, enlaza de forma natural con el tema del crowdfunding, y hacia el minuto 37′ es cuando me incorporo y comenzamos a conectar con lo comentado en este artículo.