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Libros híbridos y realidad aumentada | DPR Barcelona

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Desde dpr-barcelona nos llega esa sugerente iniciativa de integración de lo físico y lo digital, un tema que nos interesa mucho en Ecosistema Urbano y que nos lleva desde el espacio público hasta el mundo de las publicaciones, como en este caso.

Realidad Aumentada aplicada a un libro en papel

From Line to Hyperreality, el último artículo de dpr en la revista Domus, es todo un experimento en ese sentido: al objeto físico que representa la edición en papel de la revista, han añadido una capa digital, inicialmente invisible, que puede ser desvelada mirando a través de un dispositivo móvil.

Como nos comenta Ethel Baraona:

Debido a los cambios que están ocurriendo en el mundo de las publicaciones, esta investigación se centra en cómo expandir y compartir contenidos e interactuar con ellos a través de diferentes formatos. Usando la Realidad Aumentada es posible expandir los contenidos de las ediciones en papel de libros y revistas, creando nuevas formas de leer, compartir y disfrutar sus contenidos.

Nos parece que esto abre un campo de trabajo e investigación enorme y todavía muy poco explorado, especialmente oportuno ahora que los medios tradicionales de publicación parecen tan alejados de los formatos y posibilidades ya habituales en la esfera digital.

A continuación os dejamos una muestra de la interacción que se produce entre el libro en papel y su capa digital:

Esta interacción es posible gracias al uso de Aurasma, una aplicación que combina el reconocimiento de imagen y una interpretación conceptual del mundo 3D para reconocer objetos e imágenes e integrar acciones de realidad aumentada en la escena.

Si os pica la curiosidad tanto como a nosotros, podéis instalar la aplicación desde Google Play para Android o la App Store para iPhone.

Podéis ver el artículo insertado a continuación o leerlo como entrada de blog en la web de Domus:

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Ciudades, procomún y narraciones colectivas

Category: espacio público+nuevas tecnologías+⚐ ES

Bernardo Gutiérrez dirije la consulta de estrategias digitales Futura Media, con sede en la ciudad brasileña de São Paulo. Futura Media busca puentes entre las redes sociales y el territorio. Incentiva la innovación multiplataforma, el diseño abierto y las nuevas narrativas. Twitter: @bernarsosampa y @futura_media

 

Fotos originales: Yersinia, Andrew Mason y Brisbane City Council en Flickr

 

Entre julio y noviembre de 2009, los estadounidenses Joshua Glenn y Rob Walker llevaron a cabo el proyecto Significant objects. El objetivo: probar que un objeto con una historia vale más que un objeto sin ella. Para el experimento invitaron a cien reconocidos escritores, Whitehead, Jonathan Lethem o Bruce Sterling entre ellos. Cada uno debía inventar una historia para un objeto viejo comprado en el portal eBay. El resultado fue contundente: las baratijas compradas en eBay por un total de 128,74 dólares fueron vendidas por un 3.612,51 dólares. El valor añadido de las historias fue donado posteriormente a causas sociales. ¿Cuánto cuestan unas mini botas de metal? 3 dólares. ¿Cuánto valen las botas si pertenecieron a unos soldados aventureros de Sicilia que se embarcaron en la Guerra Civil de Estados Unidos (historia inventada por Bruce Sterling)? 86 dólares. La narración de la epopeya, la emoción generada, cuestan 83 dólares.

Los significant objects de Rob Walker no sólo marcaron un punto de inflexión entre historias y objetos. Ampliando el ángulo, remezclando imaginarios, me atrevo a decir que los objetos+narraciones son una verdadera bomba para las ciudades del siglo XXI. Marcel Duchamp revolucionó las artes plásticas atribuyendo valor a objetos cotidianos (objects trouvés). De la misma manera, la tecnología móvil smart phones, realidad aumentada, códigos QR va a dinamitar los objetos compartidos con nuevas capas de subjetividades. Un objeto que acumule varios niveles de información adquiere un nuevo valor. Y esa nueva realidad aumentada y compartida cuya única herramienta es un teléfono móvil, un código y un lector de códigos puede modificar las relaciones humanas,  el espacio público y el eje  pasado-futuro de las ciudades.

Precisamente fue Bruce Sterling, una de las voces más aclamadas de la ciencia ficción, quién entrevió este nuevo universo de objetos-con-historias. Bruce, en Shaping things,  hablaba de spimes, “objetos sociales con historias escondidas”, “objetos localizados en el espacio y el tiempo, siempre asociados a una historia”.  Hoy en día no hace falta tener imaginación ni vocación visionaria para convivir con estos spimes. Si colocamos nuestra historia sobre cualquier objeto gracias a Stickybits, estamos creando “objetos sociales con historias escondidas”. Pero me gusta más hablar del proyecto británico Tales of  things, “las historias de las cosas”. Primero, porque el objetivo del mismo no es comercial. El valor añadido, la historia que cada individuo aporta, es personal.  Segundo, porque introduce el espacio urbano en el juego narrativo. Cualquier persona puede colocar un código en la Collingwood Tower de Melbourne, por ejemplo, y contar una historia sobre ella. Cualquiera pueda escanear el código y añadir otra historia.  La torre pasa a ser un bien común, una narración colectiva.

 

QR code - foto por id-iom en flickr

 

Calles = objetos compartidos. Y ahora llega la vuelta de tuerca Objetos-Ciudades. ¿Por qué no consideramos una calle, una plaza o una avenida como un objeto, como un spime de historias compartidas y escondidas? En un momento en el que algunas instituciones o marcas apenas hablan de una Internet de las cosas de objetos conectados con sensores, de datos controlados verticalmente, las Historias de las cosas cocinadas conjuntamente pueden jugar un papel vital. De nuevo, la tecnología necesaria es asustadoramente básica. Podemos abrir una entrada en la Wikipedia para un rincón / calle / parque de una ciudad. Después, creamos un código QR para dicha entrada con la herramienta gratuita QR Pedia. Una vez colocado en el espacio físico serán los ciudadanos los que creen una narración colectiva (suma de narraciones individuales) sobre dicho lugar. Parece inevitable: las instituciones o marcas tendrán cada vez más difícil imponer narrativas sobre lugares concretos. La voz ciudadana se va a elevar. Y la ciudades, bosques o islas se irán transformando colectivamente gracias a un procomún de historias.

¿La narrativa de la calle Serrano de Madrid será siempre sinónimo de consumo de lujo? ¿O un nuevo enjambre conectado rescatará el pasado intelectual de Serrano, la herencia de la Residencia de Estudiantes, y recordará la creación sin ataduras de Buñuel, Lorca o Dalí? ¿Conseguirá el Ayuntamiento de BCN anular la marca 15M, sus narraciones colectivas, colocando pistas de hielo comerciales sobre la Plaça de Catalunya? De momento, la aplicación móvil Layar ofrece la posibilidad de averiguar qué objetos / calles a nuestro alrededor tienen una entrada en Wikipedia. Editar la entrada / calle está a pocos clics de distancia. Participar en una wikinarración que nos sobrepasa será apenas una cuestión de voluntad. Las narraciones colectivas no sólo van a corregir el pasado mitificado, exagerado o directamente manipulado del espacio público. Van a modelar el presente y, con ello, van a sugerir futuribles.

Y aquí llegamos a otro detalle crucial: las narraciones están adoptando formatos híbridos, mutantes, imprevisibles. Un mapa elaborado colaborativamente con la herramienta WhatIf de Ecosistema Urbano es una narración colectiva. Una serie de tweets alrededor de un hashtag es un relato colectivo. El sonido de una plaza (voces, gritos, música), grabado y subido a la red, puede ser un tipo de relato. El proyecto HistoryPin, que yuxtapone en google maps fotos antiguas y recientes vinculando personas del presente gracias al pasado, es una narración colectiva. Y basta colocar un código escaneable muy pronto ni si quiera hará falta código en el espacio físico que nos traslade a un sitio de Internet para completar el círculo de los relatos del procomún.

 

QR en árbol - imagen por William Angel en Flickr

 

Nuevos totems. En 1939, Alfred Hitchcock acuñó un término, MacGuffin, aparentemente irrelevante. Un MacGuffin es algo, normalmente un objeto, que sirve para mantener la narración cinematográfica viva. Un objeto que conduce, que cataliza, que cautiva. La estatua de El halcón maltés (John Huston) o la botella de uranio de Encadenados (Hitchcock) eran MacGuffins. En el año 2008 el inclasificable artista Noam Toran dio un paso al frente: creó una Biblioteca de MacGuffins. Pero una biblioteca de objetos reales. Objetos donde convivían, según el propio autor “historias de Borges y Carver,  mitos urbanos, historias alternativas”. Realidad  ficción. Objetos subjetivos. Valor añadido-inventado. La realidad, como solía decir el escritor mexicano Carlos Fuentes, es “lo real y lo imaginario”. Y los imaginarios se construyen con hechos y sueños, con ladrillos y metáforas. La Puerta del Sol de Madrid, muy a pesar de muchas instituciones, puede ser una fusión del cuento El vago de Pío Baroja, de aquel metafísico holgazán que se apoyaba en una farola, y la foto El beso, que dio la vuelta al mundo durante el 15M. Y esa nueva narrativa-imaginario de la Puerta del Sol – como tantas otras creadas desde el 15M – es casi indestructible.

Por todo ello, creo que la tecnología (internet 3G, teléfonos inteligentes, códigos QR) abre la puerta a una nueva era de narraciones colectivas sobre los espacios físicos. A una nueva era de wikiciudades construidas sobre relatos. Ciudades en las que los ciudadanos transformarán algunos objetos en MacGuffins clave de un relato mayor. Cualquier esquina puede convertirse en un nuevo tótem. Cualquier farola puede ser un símbolo, una señal, un anticipo del futuro soñado.

Y las narraciones serán las articulaciones básicas para esa ciudad relacional de “lugares y redes” de la que habla el antropólogo Michel Agier. Las historias compartidas, en la ciudad fragmentada, deterritorializada, pueden ser una argamasa tan sólida como las relaciones de parentesco. Pueden acabar incluso sustituyéndolas. Las historias son aquellos hilos que los habitantes de Ersilia, una ciudad invisible inventada por Italo Calvino, colocaban entre las casas de la urbe. Los hilos eran blancos o negros o grises o blanquinegros dependiendo de las relaciones de parentesco, intercambio, autoridad o representación. Cuando los hilos eran tantos que ya no se podía pasar por en medio, contaba Calvino, los habitantes se marchaban: las casas se desmontaban. Apenas quedaban los hilos. Y luego construían en otro lugar una nueva ciudad imitando la telaraña de relaciones.

 

Las historias colectivas son los nuevos hilos. Las lianas compartidas que quiebran muros, fronteras invisibles, segregaciones étnicas. Da igual el color que tengan estas viejas-nuevas historias, porque son narraciones colectivas, compartidas. Pero en lugar de molestar los tránsitos, las narraciones-hilos conforman el esqueleto, la columna vertebral, las extremidades y el corazón de las ciudades del procomún. Por eso es importante construir relatos como sugiere el colectivo de escritores italiano Wu Ming como si fueran espacios para ser habitados. Por eso hay que construir calles o plazas como si fueran narraciones colectivas, como si fueran párrafos insustituibles de un imaginario superior que da sentido a la nada.

http://ecosistemaurbano.org/wp-content/uploads/montaje_654-120×75.png

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MAQUETAS TRIDIMENSIONALES

Category: eu-tec+⚐ ES

HCH MODEL S.L.
HCH es una empresa dedicada a la realización de maquetas, tanto para museos, arquitectura, ingeniería, industria o cualquier actividad que necesite de una representación física en 3 dimensiones a escala.

Los materiales empleados son tanto composites de última generación como los termoplásticos más tradicionales, acrílicos, metacrilatos o espumados. HCH cuenta con la maquinaria necesaria para realizar mecanizados 2D y 3D, tanto de diseño industrial como de topografías MDT, láser de grabado / corte por CO2, para definición de detalles, y otros medios externos.

www.hchmodel.es

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Espacio público cómo espacio de comunicación (libre)

Category: espacios sensibles | sentient city+urbanismo+⚐ ES

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El concepto de espacio público está en el centro de numerosas discusiones, entre ellas el campo de las ciencias de la comunicación.

Habermas,  considera la publicidad (en su sentido de amplia difusión de la información) y los temas de debates mediante los medios de comunicación como dimensión constitutiva de la opinión pública y del espacio público y como principio de control del poder político. Se podría decir que considera que la opinión pública se vuelve más visible mediante su “publicización”.

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Identidad (reputación) digital y comunicación estratégica

Category: ecosistema urbano+internet+⚐ ES

En Ecosistema Urbano llevamos algunos años experimentando de manera cotidiana  procesos de innovación y estrategias de comunicación basados en el uso de nuevas tecnologías.

Hablando con muchos compañeros de trabajo me doy cuenta que esta labor de experimentación sigue siendo algo poco común en los estudios de arquitectura. Todavía hay mucha gente (y muchas oficinas) que ni siquiera sabe que es la web2.0, no conoce google docsflickrtwitter: en muchos casos el uso de Internet se limita a google para las búsquedas, youtube para los vídeos y facebook para comunicarse con los amigos.

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OSE: Lanzamiento de la Plataforma de Comunicación de Sostenibilidad Urbana y Territorial

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Mañana 2 de julio de 2008 a las 11:30 horas en la Sala de Conferencias Internacionales del Rectorado de la Universidad de Alcalá (UAH), el Observatorio de la Sostenibilidad en España (OSE) presentará públicamente, en una reunión técnica, su Plataforma de Comunicación de Sostenibilidad Urbana y Territorial, que cuenta con la colaboración del Grupo Ferrovial, Red Eléctrica de España y varias instituciones involucradas en estas temáticas.