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Crowdfunding… ¿aplicado al desarrollo urbano?

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El boom del crowdfunding. Una idea nada nueva, con nuevos medios.

El crowdfunding o financiación colectiva (o en masa) es un concepto que viene de lejos y que se puede definir sin mucha complicación: consiste en la financiación de un proyecto a través de la suma de muchos aportes, generalmente de baja cuantía, frente al modelo del gran inversor. Por ello también se le conoce como micromecenazgo. Pero esa definición esconde muchas complejidades, como iremos viendo.

Las prácticas de préstamo o apoyo microfinanciero tienen un doble origen. Por un lado en la necesidad de las comunidades con recursos escasos de generar recursos de capital para desarrollar proyectos productivos o personales de sus miembros. Hay modalidades en distintos contextos culturales en las que los participantes generan un fondo general al que se tiene acceso por turno o sorteo, mientras que en otras variantes la financiación tiene lugar entre individuos (peer to peer). Por otro lado el crowdfunding se puede entender como un desarrollo de la tradición filantrópica, especialmente en países anglosajones con una fuerte tradición de la sociedad civil donde la donación constituye una forma de contribución a la mejora de la comunidad, una forma de lograr estatus para el donante y exenciones fiscales. En Estados Unidos la cultura de la donación es muy importante y a menudo supone el desarrollo de proyectos vitales para los sectores más desfavorecidos a los que las políticas del Estado no llegan o lo hacen de forma insuficiente. En este contexto es importante fijar el comienzo del crowdfunding con interés social o comunitario en una evolución natural en la que las nuevas tecnologías se convierten en una herramienta decisiva para atomizar el concepto de donación, a la vez que aproxima proyectos e iniciativas a la sociedad en general, que a menudo reacciona en relación a estímulos solidarios, identitarios o políticos.

Desde principios de los 2000 el microcrédito se fue acercando a las nuevas tecnologías, dando lugar a plataformas como Zopa, Prosper o Lending Club. Unos años después, le llegó el turno al crowdfunding propiamente dicho: cuando en 2009 apareció la primera plataforma online de este tipo, Kickstarter, se hizo rápidamente evidente que sus creadores habían dado, no sólo con un filón de negocio importante, sino con una forma de relacionar economía y cultura que iba a dar que hablar. A día de hoy no dejan de emerger nuevas plataformas en diferentes contextos y con distintas modalidades, a un ritmo cada vez más acelerado.

Con esto, era inevitable que tarde o temprano nos hiciéramos la primera pregunta que queremos abordar aquí:

¿Es posible aplicar la financiación colectiva a proyectos de transformación urbana, sean de arquitectura, de intervención en el espacio público o de diseño urbano? ¿Qué conseguiríamos con eso?

Parece lo mismo, pero no es igual.

Ante esta pregunta se ha generado un interesante debate, planteado tanto desde el punto de vista teórico como desde la práctica y el activismo.

Las primeras respuestas fueron directas y sin concesiones: probarlo. Poner una pieza de mobiliario urbano, un jardín comunitario y hasta una gran piscina experimental como +Pool, directamente en Kickstarter, metiéndolos en la categoría de diseño entre una pulsera y unos calcetines, y ver qué pasaba. Total, sólo es una diferencia de tamaño y cantidad, ¿no?

Plus pool en Kickstarter

¿Lo es, realmente? Alexandra Lange lo pone en duda en su artículo Against Kickstarter urbanism (Contra el urbanismo Kickstarter), en cuyo encabezado web se puede leer, entre líneas de código, que el título original era en realidad un menos contundente pero más ilustrativo “puedes kickstartear una cuchara comestible, pero no una ciudad”. El artículo, que también comentaba Bernardo Gutiérrez en su recientísimo post ¿Crowdfunding para ciudades?, está lleno de dudas más que razonables.

Una plataforma de financiación apta para un reloj no es una plataforma de financiación apta para una ciudad. Las expectaciones, los plazos y la comunidad relevante son salvajemente diferentes. […] La línea de tiempo de los proyectos urbanos, los permisos requeridos en la vida real y los enormes costes de construcción son muy poco adecuados para el enfoque de Kickstarter. […] Un parque va a requerir mucho más que 5€ y un “¡Buena idea!”.

Es cierto. Entre el dinámico vídeo de presentación o los atractivos renders iniciales y el proyecto acabado hay más distancia de la que muchos usuarios pueden percibir o entender en el momento de decidir si hacen o no su aportación. La complejidad real del proceso que un gran proyecto tiene detrás acaba dejando aquella página inicial de Kickstarter como un mero ejercicio de storytelling tan hueco como bien intencionado.

Propuestas como + Pool o LowLine tienen una cosa en común: muestran la evocadora imagen final de un proyecto muy ambicioso (imperativos del marketing), pero en realidad piden fondos para un primer paso realista y casi modesto: un prototipo a escala real de la solución constructiva a emplear. La visión y el plan de trabajo se confunden, provocando que un micromecenas poco atento caiga fácilmente en el error de obviar la distancia que hay entre ese primer prototipo (diez o veinte veces más costoso que la media de los diseños completos presentes en la misma plataforma) y el proyecto final construido y utilizable (a un nivel de presupuesto muchísimo mayor). Como dice Lange en su artículo, “el sueño consumible estaba a años y burocracias de distancia”.

Todo ese “lastre” no visible, en forma de trámites, procesos de diseño, requisitos, agentes implicados, dificultades técnicas, condiciones legales, apoyos o desconfianzas varias y demás elementos que un profesional de estas áreas conocerá bien pero que incluso él difícilmente podrá prever, es lo que Dan Hill de Sitra llama “materia oscura” y sitúa como uno de los temas a resolver por cualquier plataforma de crowdfunding que quiera aspirar a lanzar proyectos de gran escala.

Lange concluye su artículo con un decepcionado “todo lo que el formato [de Kickstarter] puede manejar son pequeñas piezas del puzzle, como gizmos [o gadgets]”. Pero como comentan en un artículo de Project for Public Spaces que responde en cierta manera al de Lange, esto puede ser también una oportunidad:

Las estrategias destinadas a dar vida al espacio público a corto plazo pueden ser una manera extraordinariamente efectiva de construir el soporte de la comunidad para proyectos más grandes.

Lo cual podemos reconocer como la base de muchos proyectos de urbanismo táctico que, a través de acciones ligeras de bajo perfil económico y pocos requerimientos burocráticos, han logrado despertar una comunidad a su alrededor. En el urbanismo táctico o en cualquier proceso de transformación urbana de estas características no se produce exclusivamente una intervención en el espacio o en la trama urbana. Los proyectos que se desarrollan de abajo a arriba (bottom-up) son procesos en los que a menudo se producen negociaciones, generación de conocimientos, nuevas narrativas sobre el espacio y la identidad del lugar y de sus habitantes. Todo ello constituye un valor añadido que a menudo supera en el tiempo la vida de la dimensión física de la intervención.

Las plataformas genéricas de crowdfunding han demostrado ser muy aptas para financiar y lanzar “dispositivos”, objetos o construcciones de pequeña escala, bajo coste y alta replicabilidad, que muchas veces tienen más potencial para transformador que otras infraestructuras de gran porte. Parece razonable incorporar esta particularidad, como un aprendizaje, en cualquier plataforma específica que esté por aparecer.

Aula Abierta Sevilla en Goteo


Pero… insistimos en ir a lo grande. ¿Qué plataformas necesitaremos?

Tras intentar usar una plataforma existente como Kickstarter (o Goteo, con proyectos como el Aula Abierta de Sevilla, o cualquier otra) y descubrir que no valen para todo por igual, los promotores inquietos con grandes proyectos entre manos vuelven su mirada hacia las propias plataformas: Si estas no nos valen, ¿cómo es la plataforma que vamos a necesitar?

Como respuesta a esa pregunta comienzan a aparecer webs más especializadas como Spacehive, una web de crowdfunding para proyectos de mejora de vecindarios, Civic Sponsor, que se define como una plataforma de financiación para proyectos públicos, o Ioby, para proyectos dirigidos a la mejora del entorno local. Sin embargo, éstas aún se parecen muchísimo  al modelo de Kickstarter y no incorporan los aspectos específicos de escala, tiempos, gestión, comunidad, etc. que acabamos de comentar.

Una plataforma que quiera resolver esa complejidad tiene que plantearse cada proyecto como un todo interrelacionado con problemas más generales que el de su financiación, como los referentes a la participación, al contexto, al apoyo y coordinación de los agentes implicados, al proceso de trabajo en sí, a los posibles conflictos con los cauces oficiales del planeamiento (la convivencia de ciudadanos e instituciones que comentaba Bernardo), etc.

Los proyectos, en una plataforma así, deberán estar compenetrados con una comunidad, o ayudar a crearla, en lugar de quedar exclusivamente sujetos a las vicisitudes del marketing como sucede muchas veces en el crowdfunding, donde “gana” el que tiene el vídeo más llamativo, o más amigos, o el que mejor ha sabido contar su historia.

Y por si fueran pocos requerimientos, las plataformas digitales plantean dudas relacionadas con la brecha digital: ¿Cómo resolver la relación entre entre la comunidad local, del lugar, y la global, de las redes sociales? ¿Cómo hacer llegar este proceso y estas herramientas a la gente que no está en la red? ¿Cómo hacer transparente en el espacio físico lo que sucede en el digital, y viceversa?

¿Hay algún proyecto que esté abordando este desafío a día de hoy? Podemos encontrar varios, incluyendo los mencionados más arriba que están en constante evolución, aprendiendo de sí mismos. Uno de los que más claramente están abordando este proceso de diseño de nuevas plataformas es Brickstarter.

Hablábamos antes de Dan Hill y el concepto de materia oscura. Pues bien, este es sólo uno de los muchos aspectos que desde Brickstarter, del cual él forma parte, se están replanteando. Frente al enfoque más bien inmediato de proyectos como Spacehive, éstos han optado por abstraerse de lo que actualmente se entiende por plataforma de crowdfunding y tratar de dar forma a algo nuevo que integre los diferentes aspectos mencionados. Su blog es una inspiradora colección -de lectura recomendable- de profundas entrevistas y detallados análisis claramente dirigidos a extraer conocimiento del estudio de casos.

Para hacernos una idea rápida (aunque parcial) de por dónde van sus planteamientos, basta con que nos fijemos en uno de los bocetos preliminares que, en un buen ejercicio de transparencia, han publicado en el blog:

Brickstarter sketch

Esto ya no se parece tanto a Kickstarter, ¿verdad? Aparecen un buen montón de conceptos nuevos: escala, tiempos, valor, agentes de varios tipos (promotores, partidarios, patrocinadores), una clara diferencia entre el estado de financiación, de apoyos y de aprobación o permisos, un seguimiento de problemas, debates, algo que parece un feed local, etc. Este boceto tiene una profundidad de planteamientos y una complejidad detrás que ya parecen más acordes con el tema. Y sólo es un esbozo muy preliminar de una futurible plataforma online, que con toda seguridad es (o idealmente debería ser) sólo una parte del plan de trabajo de Brickstarter.

Para acabar este artículo dando pie a nuevas reflexiones os dejamos, como propuesta no cerrada, una serie de planteamientos que pensamos que deberían tratar de incorporar las plataformas de crowdfunding centradas en proyectos públicos y desarrollo urbano:

  • Mostrar todo el proceso y sus implicaciones, incluida la “materia oscura”.
  • Permitir empezar desde la pequeña escala, valorando el potencial de los dispositivos “low-” y el enfoque del urbanismo táctico para dar pie a proyectos mayores.
  • Aportar y visualizar un valor de retorno en cada paso del proceso, tras cada ciclo convocatoria-desarrollo-logro.
  • Cambiar el enfoque de la plataforma, desde una simple financiación colectiva hacia un “qué necesitamos para que esto suceda”, en el que se incluya la entrada de acciones y recursos distintos del simple aporte de dinero, como ya sucede en Goteo o en Civic Crowd.
  • Combinar el anterior con un enfoque de “gestión integral del proyecto”, del que la financiación colectiva (o mixta entre lo colectivo y lo institucional) sea sólo una parte.
  • Plantear esa plataforma como una base ligera sobre la que añadir diferentes “herramientas” de gestión, de forma que sea adaptable a proyectos más o menos complejos sin abrumar al usuario.
  • Asumir que la plataforma no lo es todo, y que hay toda una serie de canales, medios o espacios que tendrán que ser tenidos en cuenta y coordinados entre sí.
  • Aceptar que estamos al comienzo de un camino, un camino que se hará al andar.

 

Este artículo es fruto de una colaboración entre Andrés Walliser (@andreswalliser), desde Nueva York, y Jorge Toledo (@eldelacajita), desde Madrid, a través de Ecosistema Urbano (@ecosistema), para el blog de La Ciudad Viva.

Ver artículo original

P.D. de Jorge: Esta entrega sobre el tema iba a terminar aquí, pero en el momento de su publicación sucedió algo que bien merecía extenderse un poco más. Andrés y yo teníamos muchas ganas de escribir acerca de esto porque de alguna manera se percibe como un tema que “está en el aire”, que está en el aire con tal densidad que llega al “punto de condensación”. Y es que como los cazanieblas, parece ser que las redes en que nos movemos contribuyen a condensar las ideas y las hacen fluir hacia la corriente (en inglés, tal cual: stream) de la conversación colectiva. Tres días antes de la publicación original de este artículo, y con este todavía en sus huesos, Bernardo Gutiérrez publicó su artículo ¿Crowdfunding para ciudades?. Dos días después, la red seguía goteando: cuando me disponía a rematar y publicar el artículo, me llegó de pronto una inesperada invitación desde Think Commons a un hangout, una sesión de videochat online. Un timing de primera. Al entrar me encontré a Carlos Cámara, Ferrán Reyes y Domenico di Siena en pleno debate sobre… sí, este mismo tema. De modo que no he pude menos que incorporar este texto a la conversación, y viceversa.

Aquí tenéis un vídeo, fruto de ese momento de serendipia, que es casi la versión audiovisual de este artículo. Os lo recomiendo porque aborda algunos de los puntos clave comentados en este artículo, y unos cuantos más que no tienen desperdicio y que entrarán con seguridad en alguno próximo.

Hangout sobre co-financiación de las ciudades

Para los más impacientes: alrededor del minuto 19′, la conversación, inicialmente errática, enlaza de forma natural con el tema del crowdfunding, y hacia el minuto 37′ es cuando me incorporo y comenzamos a conectar con lo comentado en este artículo.

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Congreso EQUIciuDAD 13 y 14 de diciembre | Inscripciones abiertas

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EQUICIUDAD 2012

¿Qué es EQUIciuDAD2012?

El congreso, que tendrá lugar en San Sebastián los próximos días 13 y 14 de diciembre, se ha promovido con el objetivo de poner el concepto de equidad en el lugar que le corresponde dentro de la arquitectura y el urbanismo sostenibles. Para ello, se ha realizado una rigurosa selección de ponentes y participantes que están trabajando en esta línea, entre los que podemos encontrar a Santiago de Molina, Domenico di Siena, Manu Fernández, Zuloark, Todo por la Praxis, Juan Freire, Miguel Ángel Díaz Camacho y otros muchos que podéis ver en esta prometedora lista de las comunicaciones admitidas.

El congreso combina tres formatos que lo hacen claro, ágil y, sobre todo, muy rico en contenido, contribuyendo a que el congreso tenga mucha interacción y que el público asistente participe de manera activa en las dos jornadas:

Las ponencias principales.
Las salas de comunicaciones y debate.
Una sesión de debate en directo, online y presencial.

Objetivo del congreso

Desde la organización del congreso EQUIciuDAD2012  sostienen que la sostenibilidad, a día de hoy, se encuentra con dos escollos complicados que librar. Por un lado, el término ha sido usado de manera mediática, llamando sostenible a casi cualquier cosa, por lo que se ha vaciado de contenido y por otro lado vemos que en muchos casos no se tiene una idea clara de lo que realmente significa la sostenibilidad.

Por ello, la intención del congreso es intentar llenar de valor al concepto que representa la palabra sostenibilidad y, a su vez, aclarar lo que significa que la arquitectura y el urbanismo sean, realmente, sostenibles. Para conseguirlo, se evita cualquier confusión entre lo que es la bioconstrucción y lo que es la  arquitectura bioclimática, lo que es  la arquitectura bioclimática y lo que es la arquitectura ecológica y, por último, lo que viene a ser  la arquitectura ecológica  y  la arquitectura sostenible.

Con este fin, consideran fundamental entender el concepto de la sostenibilidad como si fuera un taburete que se apoya en tres patas: la equidad, la ecología y la economía. Es decir, las famosas 3-E. Así que, durante los dos días que dura el evento se apostará por la Equidad como eje conductor de las ponencias, diálogos y talleres. A su vez, el primero de los días se centrará en los procesos de participación ciudadana, la parte inmaterial de la ciudad, y el segundo se enmarcará en la escala de la ciudad y las nuevas tecnologías.

Inscripciones

Actualmente están abiertas las inscripciones, que hasta el día 2 de diciembre se pueden realizar por una cuota reducida. Además, hasta mañana día 28 estáis todavía a tiempo de participar en el sorteo de 4 entradas a través del blog de StepienyBarno. ¡Las plazas son limitadas!

Resumen:

Dónde: San SebastiánOrganización y comisarios
Cuándo: Jueves 13 y viernes 14 de diciembre 2012
Organización: UPV/EHU
Comisarios: Sinergia Sostenible

Más información:

Web del congreso: equiciudad.es
Correo de información: info@equiciudad.es
Twitter: @EQUIciuDAD#EQUIciuDAD2012
Facebook: facebook.com/EQUIciuDAD

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#followweb | Mimbrea

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Presentando Mimbrea

De nuevo viernes, día de #followfriday por twitter, y un buen momento para conocer gente o ideas nuevas después de cerrar otra semana de trabajo. Hoy, dentro de nuestra serie #followweb, os presentamos un proyecto joven –fue presentado el pasado 17 de octubre– que viene con mucha energía, dedicado al universo de la sostenibilidad de la vivienda: Mimbrea.com

Mimbrea es una revista online sobre sostenibilidad, eficiencia y ecoconstrucción, puesta en marcha por COR & Asociados y aRRsa! Plataforma Creativa (de los que ya hemos hablado aquí anteriormente) con un equipo de siete autores especializados en distintos campos.

Captura de pantalla de Mimbrea

A primera vista tiene un diseño claro y muy cuidado, apoyado en imágenes. Y lo que es más importante, esa buena impresión se traslada a los contenidos, que se diversifican abarcando desde la explicación de conceptos más generales hasta detalles más concretos como productos y proyectos específicos. Gran parte de lo que se publica tiene un enfoque claramente práctico, con informes técnicos, consejos, información sobre subvenciones y explicaciones “paso a paso”.

Me llama especialmente la atención el carácter divulgativo de los contenidos, en el mejor de los sentidos. Aunque los temas se tratan con rigor profesional, el lenguaje usado y el tratamiento de la información hacen que esta revista sea de interés general… y eso es algo que a los arquitectos en general parece que no nos resulta nada fácil. Los artículos de Mimbrea rozan el complicado equilibrio entre la precisión y el detalle técnico que los puedan convertir en referencia para un profesional, y la forma de expresión que los pueda hacer a la vez inteligibles para cualquier otra persona.

Os invitamos a explorar la web y seguir sus publicaciones por cualquiera de sus canales. Seguro que se acaba convirtiendo en toda una referencia sobre estos temas.

Página web:  www.mimbrea.com
Redes sociales:  Facebook | Twitter: @mimbrea1

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Conversaciones de ascensor en una ciudad sin intermedios

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Retomamos otro artículo publicado previamente en La Ciudad Viva que expone una visión personal, cotidiana y desenfadada sobre los no-lugares intermedios, los resquicios olvidados entre ciudad y vivienda.

 

Soy arquitecto —lo confieso—, pero como a tantas otras personas me ha tocado vivir en sitios creados, no según principios arquitectónicos, sino por requerimientos inmobiliarios, que por desgracia son muy diferentes. En cualquier caso, lo que hoy me gustaría contar es algo que he vivido como habitante, como usuario, como vecino, como visitante, en el día a día de mi ciudad, y con lo que cualquiera podría sentirse identificado.

¿Os habéis encontrado alguna vez con alguien en el ascensor? Seguro que sí. Aunque a veces me da la sensación de que los ascensores modernos están diseñados para evitarlo, muchas veces ocurre. Y seguro que os sonará esta conversación, palabra arriba, palabra abajo:

Conversación de ascensor

¿Os habéis preguntado alguna vez por qué somos tan escuetos en esos encuentros? Yo le he dado algunas vueltas —especialmente entre las plantas segunda y quinta—, y entre muchas posibles razones como podría ser sentir antipatía hacia ese vecino, ser tímido, no estar de humor, etc. he acabado descubriendo una muy sencilla: porque en un ascensor es prácticamente imposible mantener una conversación.

Lo he intentado varias veces, y siempre acabamos igual: uno de los dos interlocutores ya de pie en su pasillo, cargado con las bolsas de la compra, y el otro dentro del ascensor, con el dedo puesto en el botón que impide que las puertas se cierren y corten alguna frase en dos como una guillotina; ambos intentando alargar un momento fugaz de encuentro. Se me ocurren muchas situaciones en las que me apetecería conversar, pero casi todas tienen una luz más bonita, un espacio más acogedor, una postura más cómoda y algo más de tiempo por delante.

Como consecuencia inevitable de esta dificultad, llegamos a evitar encontrarnos con otra gente en el ascensor, condenados a una presencia y un silencio forzados. La mayoría de las veces sólo los niños, directos a lo que les interesa sin convenciones y cortesías de por medio, son capaces de comenzar y acabar una micro-conversación de ascensor, con una observación o una pregunta directa, y aún así tampoco es un lugar en el que quieran estar.

¡Que alguien diga algo! - Silencios incómodos de ascensor

Basta un breve paseo por redes sociales como Facebook para ver el sintomático —e hilarante— imaginario colectivo que hay alrededor de todo esto:

Mirar los botones del ascensor cuando subo con alguien desconocido
Rogarle al ascensor que cierre sus puertas antes de que llegue la vecina
No sé qué hacer cuando subo o bajo en ascensor con un desconocido

Yo también cuando estoy en un ascensor y sube gente me quedo mirando el piso
Por esos momentos de silencio en el ascensor con los vecinos

Y es que un ascensor es uno de los no-lugares más conseguidos que existen. Es casi imposible lugarizarlo, hasta el punto de llegar a convertirse por ello en un reto, objeto de las fantasías más íntimas. El tiempo compartido en ese reducido espacio es mínimo, apenas da para cruzar tres o cuatro frases. La presencia física es forzosamente cercana, nada natural. Incluso la orientación espacial se anula, dificultando la percepción de la velocidad, la dirección, la ubicación y la orientación. Recuerdo lo incomprensible que le parecía a mi abuelo que la casa de mis tíos diera a la misma calle por la que él había entrado. El ascensor le convertía el edificio en un auténtico Escher.

Pues bien, gran parte de lo dicho sobre los ascensores también se podría decir del resto de espacios comunes en la mayoría de los vecindarios urbanos que conozco. Entre la vastedad impersonal de la ciudad y la intimidad de la vivienda faltan espacios de relación intermedios que pudieran ser casi tan variados como la primera y casi tan cómodos como la segunda. Todo lo que hay es un sistema de espacios dedicados al transporte y la clasificación alfanumérica de personas y objetos, sin ninguna otra función posible. En ese aspecto, el recorrido de acceso desde la calle a un apartamento no se diferencia en nada de, digamos, los túneles de la M-30, y las políticas de desarrollo urbano actuales nos están llevando cada vez más a la ciudad de paso, la ciudad archivador, la ciudad ascensor: una ciudad sin resquicios donde la vida social pueda ocurrir.

Esquema típico de acceso a un edificio de viviendas

Cuando alguien a mi lado saca a colación el clásico debate sobre si la arquitectura puede o no mejorar la sociedad y la vida de las personas, suele venirme a la cabeza todo esto: parece que, por lo menos, puede empeorarla. Eliminando espacios de actividad, limitando las oportunidades de encuentro, clasificando actividades en compartimentos estancos y excluyendo el lado social de las personas.

A veces, al hablar de estos temas, algunos me han planteado ciertas dudas dignas de atención: ¿Y si la arquitectura y el urbanismo “inmobiliarizados”, hechos por pura ley de mercado, responden realmente a una demanda? Si se hacen de esa manera, ¿será por alguna otra razón más allá de optimizar el espacio para aumentar el rendimiento económico? ¿Y si resulta que la gente quiere vivir así? Llegar a su casa por un pasadizo secreto, reducir al máximo el camino desde el coche hasta el recibidor, no ver ni oír jamás al vecino, ocultar todas sus actividades al resto…

Hay al menos dos cosas que me hacen pensar que no es así, al menos no como para justificar la forma tan masiva en que se han extendido los edificios-archivador:

Por un lado —y esto daría para un artículo aparte— hay que tener en cuenta que la calidad de la arquitectura y el urbanismo no se puede relacionar tan directamente con la respuesta del mercado. La arquitectura no es un bien de consumo opcional —si no te gusta o no te lo puedes permitir, no lo compras— sino que responde a varias motivaciones que podríamos situar a distintos niveles de profundidad en modelos como la pirámide de Maslow. La necesidad, incondicional y previa a muchas otras, de tener una vivienda influye mucho más que otros factores como el precio o la calidad, así que el hecho de que la gente las acepte tal y como se diseñan y construyen hoy día no es un indicador nada fiable de su calidad.

Por otro lado, tampoco me creo que la gente quiera vivir así, al menos no exclusivamente y por “imperativo arquitectónico”. En nuestra vida diaria podemos observar que vivimos en un pulso perpetuo entre las necesidades de intimidad y reconocimiento, de retiro y convivencia, de autonomía y relación, y otras muchas. Un pulso que si se desequilibra, puede provocar anomalías de comportamiento. Por ejemplo, la curiosidad hacia la vida de los demás es algo que está en la naturaleza humana, nos permite identificarnos con otros, establecer lazos, aprender conductas y transmitir conocimientos, en definitiva formar una sociedad y una cultura con los demás. Todos somos un poco voyeurs —de ahí el éxito de la prensa rosa—, y si se nos permite serlo de forma natural, rara vez llegaremos a rozar lo enfermizo. De la misma manera, todos somos también un poco exhibicionistas, un poco juerguistas, un poco entrometidos… en suma y por así decirlo, bastante gregarios.

No podemos evitarlo. Conquistamos nuestros pasillos con alfombrillas de diseños varios, colgamos elementos decorativos en las puertas, colocamos plantas que luego cuidamos con esmero, e incluso sacamos pequeños muebles auxiliares, fragmentos domésticos que pugnan por salir al espacio común y acaban casi siempre convirtiéndose en la única señal de vida humana entre el número del portal y la letra de la puerta.

Welcome, pero...

Otro pequeño ejemplo: En el edificio donde vivo, como en muchos otros, las plazas de garaje tienen trasteros detrás. Todos sabemos cómo es un garaje subterráneo comunitario: es un espacio oscuro, crudo, frío, absolutamente inhóspito. Otro no-lugar de manual, en el que parece que nada bueno podría suceder. Pero sucede. Una tarde, estando en mi trastero —acondicionado como taller casero de bicicletas, chapuzas caseras y maquetas—, oigo el sonido de una radio, y al asomarme al garaje me encuentro que hay dos trasteros más abiertos, arrojando franjas de luz cálida sobre los coches. En cada uno se adivina un pequeño paraíso personal de bricoleur, o de coleccionista, o de aficionado al modelismo. De uno de ellos sale el sonido de la radio, del otro, el de una sierra de calar. Un vecino sale y entra llevando piezas de madera que va cortando. Al rato, el otro aparece en la puerta preguntando por ciertos tornillos que le faltan. Y cuando nos damos cuenta, nos encontramos sumidos en la magia social que nace de las actividades, los intereses y los espacios compartidos.

¿Por qué no hay un lugar para todo eso en nuestras ciudades y edificios? ¿Y qué lugar sería ese?

Esa pregunta tendríamos que respondérnosla todos, arquitectos o no. Para mí, sería un lugar intermedio, un resquicio habitable entre lo privado de la vivienda y lo público de la calle. Un lugar donde pudiéramos sacar aquello que quisiéramos exhibir, o realizar las actividades en las que no nos importara ser observados y encontrarnos voluntariamente con otros… o no. Si lográramos salvar los primeros miedos y prejuicios que tenemos tras largos años de vecindad constreñida, parca y enrarecida, si pudiéramos salir del círculo vicioso de desconocimiento y recelo, si nos reeducáramos poco a poco en nuevas maneras de respetar y aprovechar lo colectivo…

… ¿qué podría pasar si parte del espacio de cada propietario estuviera en el espacio común, y tuviera derecho a personalizarlo y ocuparlo? ¿Si en cada acceso o planta hubiera espacio, ventilación, buena temperatura y luz? ¿Qué podría suceder si los ascensores fueran transparentes, y permitieran ver esos espacios comunes previos a cada vivienda? ¿Y si incluyeran pantallas, tablones de anuncios, o pequeñas bibliotecas? ¿O si tuvieran un control manual de velocidad, pudiendo pararse a cualquier altura y volver atrás? ¿Qué podría ocurrir si los trasteros-talleres dieran a esos espacios, o al patio común, o a la piscina?

A la vez, añadiendo una dimensión más contemporánea, podríamos hablar de la creación de otro lugar intermedio entre lo privado de nuestro ordenador o nuestro móvil, y lo público de Internet. Otra nueva clase de espacio compartido que funcionaría en paralelo —pero siempre en relación cercana— con el espacio físico y en el que, salvando incluso las actuales barreras arquitectónicas en las que nos hemos encerrado, el concepto de vecindad pudiera comenzar a revivir y florecer… Pero eso mejor lo dejamos para otro artículo.

 

Texto e ilustraciones por Jorge Toledo (@eldelacajita) para Ecosistema Urbano (@ecosistema). Publicado previamente en La Ciudad Viva (@ecosistema).

Os recomendamos pasaros por el post original para seguir el interesante debate desarrollado en los comentarios.

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Urbanitas: talleres de arquitectura para niños | Lugadero, Sevilla

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URBANITAS

Os presentamos una iniciativa que nos ha encantado, que intenta traer la arquitectura y el urbanismo a las manos y las mentes inquietas de niños y niñas, acercándoles estos temas tan omnipresentes como habitualmente desapercibidos a través de dinámicas de juego y del trabajo en equipo.

Lugadero presenta URBANITAS “Talleres de arquitectura para niños”. Un lugar donde dar rienda suelta a la creatividad y explorar mundos inesperados de una manera elemental y lúdica.

En nuestros talleres, los urbanitas se sumergen en lugares creados por ellos mismos, adentrándose en la arquitectura a través de las formas, la luz y el color. Paso a paso, y con el apoyo de nuestro equipo docente de arquitectos y especialistas en educación, se tratará de introducir a los urbanitas en temas tales como el desarrollo urbano, el paisaje, el espacio público, la naturaleza, etc. Aprender algunos conceptos sobre urbanismo, sostenibilidad, construcción y participación ciudadana, les ayudará a agudizar su creatividad y sensibilidad hacia lo que les rodea día a día en las ciudades.

6 OCTUBRE 2012: Ciudad Laberinto
27 OCTUBRE/10 NOVIEMBRE: ¿Cuánto mide un rascacielos?
24 NOVIEMBRE: Arquistorias y otros cuentos del barrio
27-28 DICIEMBRE: Construye tus propias setas! Urbanitas Edition
19 ENERO/2 FEBRERO: ¡Hagamos ciudad!
16 FEBRERO: Edificios imposibles
16 MARZO/6 ABRIL: Sevillapolis
4 MAYO: Una casa en Júpiter
8 JUNIO/22 JUNIO: En tenguerengue

Para ver las atractivas descripciones de los cursos, los horarios, precios, etc.:

Página web: Lugadero – Urbanitas

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Curso de experto en tecnologías emergentes: realidad aumentada | EMTEC

Category: ⚐ ES+eventos+tecnologías

Mañana martes día 12 tendrá lugar en la UEM (12:30-14:30h, Aula C333) una sesión de taller que está vinculada al Curso de Experto en Tecnologías Emergentes: Realidad Aumentada que comienza el próximo mes de noviembre y finaliza en mayo de 2013.

Tras presentar brevemente la incidencia del entorno aumentado de lo arquitectónico se iniciará un taller donde se utilizará la consola KINECT. Os dejamos el cartel:

Curso EMTEC

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Una arquitectura para dentro de 10/100/1000 años | Curso de verano URJC

Category: ⚐ ES+eventos

Os dejamos información sobre un curso de verano que tendrá lugar en julio de 2012:

Curso de verano

Pensando una arquitectura para dentro de 10/100/1000 años

La creciente complejidad técnica, normativa y económica ha modificado de forma ya irreversible los requerimientos a los que la Arquitectura debe dar respuesta; así como los propios procesos de trabajo. De igual forma ha sucedido con la demanda social, donde los cambios culturales, demográficos y políticos, requieren nuevos espacios y soluciones. Superando la inmediatez del presente, proponemos dar un salto temporal que nos permita asomarnos al futuro de la Arquitectura.

¿Por qué 10 años?
Una década es un tiempo prudente para consolidar las tendencias aún emergentes – más aun considerando la creciente velocidad de desarrollo de nuestras sociedades – y testar las ideas hoy solo enunciadas.

¿Por qué 100 años?
Un siglo es un margen de tiempo donde profundos cambios pueden consolidarse, lo que permite intuir qué elementos, sucesos o corrientes de pensamiento actuales serán capaces de transformar de manera efectiva
nuestra arquitectura.

¿Por qué 1.000 años?
Un milenio es una entidad temporal que escapa a nuestra capacidad de predicción. Pero invita por ello a imaginar, soñar, aventurar, una arquitectura completamente diferente – o tal vez completamente similar– a la que conocemos.

Como parte del programa, Belinda Tato dará una charla sobre urban social design el día 17 de julio a las 10h.

Diptico Curso Verano Arquitectura URJC

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Buscamos un 3D freak

Category: convocatorias+eu:calls

Ecosistema Urbano necesita incorporar un crack del 3D al equipo de diseño para colaborar durante 3 meses a jornada completa.

Imagen por Torley en Flickr CC BY-SA

Si te manejas con la visualización 3D como si el ordenador fuera una extensión de tus manos, si lo tuyo son las recreaciones e imágenes finales de proyectos, y tienes ganas y disponibilidad para venirte a trabajar con nosotros por un tiempo… tenemos que conocernos.

Envíanos tu contacto, CV y ejemplos de tu trabajo antes del próximo viernes 13 de abril.

Contacto: info@ecosistemaurbano.com

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#followweb | Spatial Agency

Category: #follow+#followweb+⚐ ES

De nuevo viernes, día de #followfriday por Twitter, y un buen momento para conocer gente o ideas nuevas antes de cerrar otra semana de trabajo. Seguimos con nuestra serie de recomendaciones #followweb, esta vez con Spatial Agency, una base de datos de profesionales, estudios, organizaciones y colectivos que trabajan en “otras maneras de hacer arquitectura”.

sitio web de Spatial Agency

Spatial Agency es un proyecto que trata de presentar otra mirada diferente hacia la producción de edificios y espacios. Alejándose del enfoque tradicional de la arquitectura sobre el aspecto y la construcción de los edificios, propone un campo más abierto de oportunidades en las que arquitectos y no arquitectos pueden operar, otras maneras de hacer arquitectura. En palabras de sus autores:

Aunque Spatial Agency comenzó como una crítica a las tendencias conservadoras de la práctica generalizada, acabó siendo una celebración del coraje, buen juicio y optimismo de un inspirador grupo de figuras históricas y contemporáneas.

Fruto de una investigación llevada a cabo por Nishat Awan, Tatjana Schneider y Jeremy Till y financiada por el Arts and Humanities Research Council, el proyecto se publicó en 2011 en forma de libro bajo el mismo nombre.

La versión web no es tanto una base de datos abierta a aportaciones externas como una selección particular hecha por sus autores siguiendo una serie de criterios, que nos permiten filtrar las algo más de 150 referencias que hay publicadas a día de hoy:

¿Cómo?:  Apropiación, divulgación, empoderamiento, networking y subversión

¿Dónde?: Conocimiento, estructuras organizativas, relaciones físicas, estructuras sociales

¿Por qué?: Ecológicas, humanitarias, pedagógicas, políticas, profesionales

Tiene un diseño estático y ordenado, muy “orientado a texto” en su página principal, y bien organizado de acuerdo con la taxonomía propuesta por los autores. Una vez accedemos a la ficha de cada organización podemos encontrar la descripción y otra información complementaria.

 

ficha de organización

 

Para cada organización se muestra su clasificación respecto de los criterios comentados más arriba, además de varias secciones que muestran trabajos, referencias, citas, conexiones, proyectos relacionados, y organizaciones relacionadas. Este último apartado muestra de forma gráfica las conexiones entre diferentes conceptos, organizaciones, eventos y proyectos, permitiendo visualizar la red inmediata e ir desplegándola, modificando la posición de los nodos y ampliando información sobre cada uno.

 

gráfico de conexiones

 

Nos parece una web digna de figurar entre nuestros canales de búsqueda y archivos de referencias favoritos, un espacio donde descubrir enfoques similares o diferentes y acercarse de forma rápida y directa al trabajo de otras organizaciones.

Web: Spatial Agency

 

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Álbum-guía de Cromos BEAU XI

Category: ⚐ ES+arquitectura+tecnologías

Hace unas semanas se presentó en público la aplicación para iPhone “Álbum-guía de Cromos BEAU XI“, desarrollada por encargo del Ministerio de Fomento como actividad paralela dentro del marco general de la XI Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo.

APP BEAU

La aplicación combina de forma ingeniosa el mecanismo de intercambio de un juego de cromos con el catálogo de las 231 obras premiadas, mencionadas, finalistas, prefinalistas y seleccionadas en esta undécima edición de la BEAU, que podrás consultar en cualquier momento y en cualquier lugar, tengas o no acceso a la red. Su sistema de geolocalización reconoce dónde está ubicado el usuario y muestra los proyectos que tiene cerca, resultando ideal para descubrir la arquitectura de una determinada zona, hacer visitas a lo largo de una ruta, planificar viajes, etc.

Nos parece que este formato es interesante como experimentación de nuevas formas de comunicación y divulgación de la arquitectura, acercándola a un público más amplio de una manera más ligera, atractiva, y entretenida; casi lúdica, si nos fijamos en la dinámica de intercambio que utiliza, inspirada en el coleccionismo como clásico y reconocible mecanismo de difusión del conocimiento.

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La aplicación ha sido promovida y desarrollada sin ánimo de lucro, y a través de su uso estarás contribuyendo a apoyar los proyectos de Arquitectos Sin Fronteras. Desde aquí te animamos a instalarla desde la App Store y pasar un buen rato descubriendo infinidad de obras de arquitectura española contemporánea.

Créditos:

Promotor: Ministerio de Fomento del Gobierno de España, a través de la Secretaría de Estado de Vivienda y Actuaciones Urbanas
Directores de la BEAU XI: Félix Arranz y Joaquín Sabaté.
Idea de la aplicación: Scalae + LosdelDesierto (Felix Arranz II Eva Luque + Alejandro Pascual)
Diseño de la Interfaz y visualización de contenidos: Eva Luque + Alejandro Pascual
Programación/Código: Alejandro Pascual