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Un entorno de aprendizaje sin límites definidos

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Dibujo original: Jaime Eizaguirre

En este nuevo post  del tema EntornoEducativo les propongo desarrollar la idea de borrosidad, que para mí suponen los futuros espacios de aprendizaje. Con esto intentaré entender qué distancias físicas, mentales y digitales que habitualmente asocia(re)mos a estos espacios y, sobre todo, en qué momento el que aprende se “desconecta” de ese entorno.

Vivimos en una época invadida por soportes de transmisión y de visualización de la información que nos alejan desde jóvenes de los espacios que tradicionalmente la distribuyen y permiten su apropiación: bibliotecas, escuelas… Ya sabemos que el estar presente en clase no significa estar atento. Más aún cuando se tiene en el bolsillo un smartphone que vibra al ritmo de las notificaciones que indican lo que uno se está perdiendo fuera. Con este ejemplo notamos lo absurdo que es el oponer el proceso ultra-local de aprendizaje y el mundo exterior. Vivimos en una sociedad en la que nuestra atención está captada de manera permanente.  No creo que se pueda imponer la separación de uno u otro ámbito, y por esto me interesa la idea de un entorno con limites borrosos: fronteras que no se distinguen con claridad. Un espacio en el que los elementos próximos (olores, texturas, imágenes…) estén relacionados con un reto global.

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Campo de cebada, Madrid

El colegio, la universidad y la escuela (aunque ésta menos), tienen que actuar en calidad de filtros emancipadores que mantengan una relación permanente con los sistemas sociales, culturales, económicos, filosóficos y políticos que componen la complejidad de una localidad. Uno de los errores aún cometidos por muchos sistemas escolares es el disociar ocio y aprendizaje, un problema profundo. Si tratamos de referirnos a la etimología de la palabra escuela descubriremos una de las claves de la paradoja; Skholè, palabra griega, tiene el sentido general de una suspensión temporal. Se disocia aquel término de ocupaciones relacionadas con la subsistencia o el cotidiano. Tiene más que ver con la dignidad de la existencia que se caracterizaba por el control de uno sobre el tiempo. Así, aquel tiempo se podía consagrar al ocio (juego, gimnasia, teatro, arte, política…) que supone y ocasiona una cierta libertad. El estudio traduce perfectamente lo que implica la skholè : un tiempo libremente suspendido por una actividad cuya práctica eleva y ennoblece al que se consagra.

Efectivamente, en el proceso de aprendizaje esta idea de “tiempo libremente suspendido” me parece esencial. Los nativos digitales  enriquecen el campo de sus conocimientos contribuyendo en línea sobre temas que les interesan y compartiendo contenidos hiper-enlazados (música, videos, artículos, creación colaborativa…). Este funcionamiento basado en la curiosidad de cada uno es precisamente el que hace falta en muchos establecimientos escolares. Mientras tanto, se están democratizando algunas formas de aprender según estos preceptos: los MOOC (Massive Online Open Course) son un ejemplo.

Algunos ven en el interés económico que suscita esta alternativa el peligro de un regreso al acceso pasivo a los conocimientos. Así, los inversores y promotores de las marcas universitarias mundiales podrían usar de un modo de difusión masivo para crear contenidos estandardizados que borren las particularidades locales. Pero otros tienen el optimismo de pensar que analizando los comportamientos de navegación a través de los datos digitales, los MOOC podrían proponer contenidos, ritmos y correcciones cada vez más personalizadas.

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Minerva University’s website

Hace unos días leí un articulo titulado La #educación tendrá pronto su premio Nobel y descubrí el Minerva Project, “Una experiencia universitaria reinventada para los estudiantes más brillantes, más motivados en el Mundo”. La idea es intrigante: Una universidad de prestigio (Ivy League) en que todos los cursos se llevarían a cabo en línea para permitir a los estudiantes tener un seguido personalizado. La primera promoción contará entre 200 y 300 estudiantes que vivirán juntos en espacios dedicados (que no son campus clásicos), pero cambiando regularmente de ciudad y de país durante los cuatro años que dura la carrera. San Francisco, Beijing, Sao Paulo y París ya se mencionan. Y además de “ofrecer la mejor educación posible” como lo hace hoy Harvard, el responsable de este inmenso proyecto, Ben Nelson, nos asegura que el precio de la carrera en Minerva University costará la mitad de lo habitual en universidades de prestigio.

Esta experiencia transforma totalmente la relación física que mantenemos con el entorno educativo. En su libro titulado “Le Néo-normadisme – Mobilités, partages, transformations identitaires et urbaines.”, Yasmine Abbas, arquitecta francesa, titular de un master al MIT (Massachusetts Institute of Technology) y de un doctorado en la Harvard University Graduate School of Design, nos explica como el hecho de ser un neo-nomada influye sobre la concepción, la producción y la utilización de espacios hasta entonces presentes en la mente colectiva, afirmando que

“la movilidad digital confunde las definiciones espaciales”.

Una idea que comparto y que me conduce a imaginar entornos escolares con límites físicos borrosos. En el contexto actual, no tiene sentido considerar el circuito académico como el centro de una emancipación intelectual generalizada. En los espacios domésticos, en los espacios de ocio, en la calle, en los “espacios digitales” almacenamos informaciones que permanecen en nuestra mente por haber sidas adquiridas en momentos activos. En tales casos, nos damos cuenta de que el individuo es dueño de su tiempo, de su postura física, del orden de sus actividades y de las personas con quienes actúa. Así es que pienso que un entorno de aprendizaje eficaz sería un entorno que nos permitiese ser activos de distintas formas. De alguna manera, las oficinas de las empresas de Silicon Valley ya lo hacen desde hace unos cuantos años y exportan el modelo en otros países. Las más grandes de ellas proponen a sus empleados disfrutar de mini-pueblos que agrupan servicios, ambientes diversos y todo factor susceptible de fomentar la creatividad y de mantener las mentes relajadas. Podemos decir que el contexto de libre albedrío de estos empleados está diseñado.

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Frank Gehry y Mark Zuckerberg ante la maqueta de las nuevas oficinas de Facebook.
Fotografía: Everett Katigbak, Facebook

Pero entre diseñar una experiencia y condicionarla hay un solo paso. También pienso que hay que invertir la tendencia social que sujeta la identidad de un individuo a su recorrido académico. Desde el nombre del establecimiento, al origen de una caracterización socio-económica, hasta su implantación territorial, pasando por sus especificidades prácticas (campos de estudio, pedagogía…), todo tendría que ser flexible para el que esté dispuesto a definir sus ámbitos personales. Adaptar, modificar, crear nuevos caminos con una base común es precisamente lo que defiende la filosofía hacker. Y de la misma manera en que se desarrollan micro-modelos económicos según procesos de contribución derivados de la cultura digital, los espacios de aprendizaje podrían fomentar un uso alternativo de las tecnologías; más creativo, menos costoso, menos alienante y que provoque movilidad física. Pienso que esta sería una forma de curar lo que el Dr. Manfred Spitzer llama una demencia digital, sin suprimir las ventajas sociales de una semántica digital justa.

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FabSchool by Waag Society

Algunos como Ivan Illich ya sugirieron salir de los sistemas escolares, llegando a comparar edificios escolares con cárceles. Otros como Jean Piaget eran partidarios de terminar con la figura del profesor conferenciante y privilegiar métodos educativos activos, como la investigación interdisciplinaria, que fomentan la invención. Pienso que hoy podemos sintetizar colectiva y localmente estas ideas “radicales” para reparar, rehabilitar, los edificios escolares existentes. Se trataría de diseñar porosidades físicas entre actividades internas y externas ya que las actividades mentales y digitales viajan y se conectan de manera permanente. Y más que aumentar superficialmente las capacidades tecnológicas de los entornos austeros que conocemos, empezaría borrando lo que se pueda para que entre un aire nuevo en los pulmones de la comunidad escolar.

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Plaza Ecópolis | Premio Mediterranean Sustainable Architecture 2013

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El premio Mediterranean Sustainable Architecture 2013 es un nuevo concurso internacional de dirigido a todos los edificios que se han completado en los últimos cinco años en la zona mediterránea.

El proyecto Plaza Ecópolis de Ecosistema Urbano ha recibido el segundo premio en la categoría CIVIC.

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Festival Internacional de Arte y Construcción IFAC 2013 | Covarrubias, 5-14 agosto

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IFAC 2013

Si aún no habéis hecho planes para el verano, el Festival Internacional de Arte y Construcción, que se celebrará este verano en Covarrubias, Burgos, puede ser una buena oportunidad para cambiar de aires, conocer gente y poner vuestro lado creativo en acción.

Conocemos gente que viene desde bastante lejos para participar en este evento, donde nada menos que 250 participantes convivirán durante 10 días, participando en 20 talleres constructivos, artísticos y teóricos. De forma paralela, en el mismo sitio tendrá lugar un festival de música y de cine, y muchas otras actividades relacionadas con la arquitectura desde la perspectiva de la autosuficiencia y la bioconstrucción.

Os dejamos con un teaser de lo que se respira durante esos 10 intensos días:

Toda la información: www.ifac2013.com

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elCasc, activando Villena | Plazo de inscripción ampliado hasta el 28 de julio

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elcasc - cartel

elCasc, que sus organizadores definen como un “certamen de activación socio-cultural” es un evento que tendrá lugar en Villena del 29 de julio al 8 de agosto de 2013. Durante 10 días, el centro histórico de la ciudad acogerá una serie de actuaciones arquitectónicas, artísticas y sociales que servirán de campo de experimentación sobre posibles formas de reactivar este tipo de zonas desde diferentes disciplinas como la arquitectura, el diseño, el arte, el urbanismo, la rehabilitación, la sociología, la economía, la ingeniería o la comunicación audiovisual.

elCasc - talleres

Además de un seminario teórico, se desarrollarán una serie de talleres en los que se espera que participen 200 estudiantes y recién titulados de todas partes del mundo. Estos talleres abordarán temas como el acondicionamiento de un solar, el arte efímero en las calles, el tratamiento del espacio público, territorios habitables, actividades en espacios públicos olvidados, la recuperación de oficios, la mejora de la imagen urbana o la rehabilitación.

Muchos de los que coordinan los talleres os sonarán como personas o grupos muy activos en la búsqueda de nuevas maneras de trabajar con la ciudad: Pez estudio, Unusual Green y Urbanarbolismo, Arquitectura se mueve, PKMN [pac-man], Zuloark, Desayuno con viandantes…

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Nos alegra que más pueblos y ciudades estén animándose a organizar este tipo de eventos, y estamos deseando ver qué sale de éste. Si los políticos y los ciudadanos de Villena aprovechan y hacen suyo el gran empuje que va a recibir el “casc” durante estos días, puede ser el comienzo del camino hacia una nueva cultura urbana, una ciudadanía más activa y una ciudad mejor.

elCasc

Si aún no os habéis inscrito, podéis hacerlo hasta el 28 de julio.

Página oficial: www.elcasc.com

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Alineaciones. En torno a cinco campos de arquitectura | Curso de verano en la URJC

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ALINEACIONES. En torno a cinco campos de arquitectura

Llega el verano, y las actividades relacionadas con la arquitectura se diversifican. Aquí os dejamos un curso organizado por la Universidad Rey Juan Carlos en Aranjuez  del 15 al 19 de julio, bajo el título “ALINEACIONES. En torno a cinco campos de la arquitectura”. Aunque empieza ya la semana que viene, el plazo de inscripción aún está abierto.

La coyuntura económica y social que atraviesa nuestro país ha modificado el ejercicio de la arquitectura de forma sustancial. Vivimos un momento de tensión permanente entre las definiciones de fondo, culturales – necesarias para la descripción y el avance disciplinar – y su implementación práctica y efectiva.

Esta circunstancia, que a priori podría parecer negativa, conlleva también su dosis de oportunidad, pues permite repensar los fundamentos y objetivos. Tener presente ambos extremos es necesario para producir un avance cierto de la arquitectura, para garantizar su coherencia y continuidad, pero también para abordar con éxito su papel en el cambiante entorno actual.

El concepto de alineación como ideal colectivo, en su doble aceptación de “hacer frente común” y de “reconocimiento de vías” permite pensar en un formato crítico, dialéctico y transgeneracional a partir del cual analizar y discutir cinco campos de interés contemporáneos, sus promesas, limitaciones, resultados y aspiraciones, en un contexto educativo. En él se rastrearán las jugadas creativas, pases, regates y ensayos a balón parado de un conjunto de jugadores que creen con firmeza que el partido aún no ha terminado.

ALINEACIONES. En torno a cinco campos de arquitectura

Como podéis ver en el programa, los campos de trabajo son: materia y proceso, memoria y tiempo, eficiencia y energía, desplazamiento y formación, uso y re-uso.

Toda la información se puede encontrar en la web: www.cursodeveranoalineaciones.blogspot.com y siguiendo el hashtag #alineacionesurjc en las redes sociales.

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Arquitectura participativa… ¿hijos de los situacionistas?

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La arquitectura participativa se está generalizando cada vez más. ¿Moda? No lo sé; para entender lo que realmente cambia la arquitectura participativa, necesitaba investigar un poco más sobre este tipo de procesos. Resultó que, mientras leía teorías situacionistas, encontré ciertas similitudes, así que decidí escribir este artículo, que intenta mostrar cómo las teorías pasadas nos pueden permitir reconocer algunos aspectos importantes en los procesos participativos actuales.

Arquitectura participativa, ¿hijos de los situacionistas?

En los años setenta surgió en Francia una corriente sociológica y artística llamada la Internacional Situacionista. Este grupo de intelectuales revolucionarios, dirigido por Guy Debord, denunciaba en el periódico “l’Internationale Situationniste” la sociedad de consumo y el capitalismo. Las teorías más famosas de la Internacional Situacionista son la deriva, la psicogeografía, y la voluntad de mostrar la importancia de la vida cotidiana.

Al principio del siglo XXI, nos enfrentamos a dos crisis: ecológica y económica, que cambian nuestras costumbres. Cambio climático, desempleo masivo, elevación del nivel del mar, aumento de las desigualdades sociales, etc… nos sumergen en una crisis social. El sector de la construcción y, en consecuencia, la arquitectura, ha sido uno de los sectores más afectados por las dos crisis, ecológica y económica. Pero las crisis siempre han sido un incentivo para innovar, y ya podemos ver los resultados especialmente en España gracias a estudios de arquitectura, colectivos de arquitectos y diseñadores o políticas locales. Una de las innovaciones más importantes es la generalización de la arquitectura participativa donde cada habitante puede implicarse en la concepción y la construcción del espacio público. Estos proyectos proponen cuestionar el estatuto de los habitantes en el espacio público.

En este artículo vamos a ver en qué sentido la arquitectura participativa sigue inconscientemente las teorías situacionistas y cuáles son las diferencias. El análisis de estas teorías pasadas tiene por objeto destacar algunos aspectos significativos para que el proceso participativo no se convierta en un simple instrumento de marketing.

Trabajo del artísta Noruego Pushwagner – crítica de la sociedad conformista y de la alienación por el trabajo en los años setenta.

Elige tu vida cotidiana

Los situacionistas denuncian el poco interés de la sociedad, de los sociólogos o de la gente en general en la vida cotidiana siendo como es parte de la vida de todos los humanos de cualquier nivel social o cultura. En su artículo sobre las Perspectivas de modificación conscientes de la vida cotidiana, Guy Debord explica que nuestra sociedad hace más caso a las investigaciones especializadas donde los intelectuales puedan expresar todo su talento, y a nadie le interesa hablar de la rutina porque está considerada como muy pobre y sin prestigio. Pero los situacionistas encuentran que la vida cotidiana debería ser lo más importante, sobre todo porque es el reflejo de la sociedad en la que vivimos y contiene los últimos rastros de la cultura de una población. Así que ¿por qué consideramos la rutina como algo aburrido de lo que nos avergonzamos?
La vida cotidiana se suele considerar como dividida en dos partes: el trabajo y el tiempo libre. En los años setenta estábamos en el boom del consumo y de la producción, y la creación en Francia de las vacaciones retribuidas en los años cuarenta habían permitido, hasta a las clases sociales baja, irse de vacaciones. Los Situacionistas ven esta división del empleo del tiempo como un medio de manipulación de la gente para aumentar la eficiencia productiva y el consumo durante la vacaciones. Durante el año, la gente tenía un trabajo agotador y poco tiempo libre, así que las vacaciones eran el único momento para salir de esta rutina aburrida y gastar todo el dinero ganado en los entretenimientos propuestos por la sociedad del espectáculo y del consumo. Así que el capitalismo ha engendrado un conformismo en las vidas de los trabajadores a través de la alienación por el trabajo y el consumo. De este modo, la sociedad establece los límites de nuestra vida cotidiana, y ha elegido que sea aburrida.

El espacio público forma parte de la vida cotidiana de cada ciudadano. Lo recorremos, disfrutamos sus parques, sus zonas peatonales… Pero los proyectos urbanísticos que no incluyen a los habitantes, inconscientemente, favorecen el conformismo y la alienación de la gente porque imponen a los ciudadanos el paisaje en el cual serán felices. Les ofrecen un terreno de juego esterilizado que pueden consumir sin preguntarse si es lo que quieren o necesitan para su vida cotidiana. Además, estos espacios siendo, totalmente públicos, no son cuidados por los ciudadanos como si fueran suyos. Pero ahora, gracias a las crisis, el modelo capitalista y conformista está en cuestión. ¿Queremos realmente vivir en una sociedad regida por el dinero, el trabajo y el consumo, donde nos piden solamente ser parte del engranaje, desde un punto de vista económico, social, ecológico y urbano? La arquitectura participativa ha sido una respuesta negativa a esta pregunta. Las intervenciones participativas, habitualmente del tamaño de una plaza, permiten a la gente implicarse en el espacio público, y sobre todo de preguntarse: ¿Qué quiero para mi vida cotidiana? En efecto, la plaza es un lugar importante en la ciudad: es un vacío urbano estático y dinámico donde la gente se junta, juega, se manifiesta, etc. Forma parte de la vida cotidiana de los ciudadanos y es el escenario donde se expresa la sociedad. Este tipo de intervención permite sacar a la gente de una pasividad frente al mundo, devolverle la posibilidad de elegir lo que quiere para su vida cotidiana, permitirle formar parte de una comunidad y a veces reconectarse con su propia cultura. La vida cotidiana alienada puede ser muy difícil para la gente que no logra expresarse en esta sociedad, así que los arquitectos deben aprovechar esta ocasión para empujar a la gente a preguntarse sobre su vida cotidiana, buscar alternativas y sacarse las anteojeras de la alienación.

Los arquitectos deben ayudar a la gente a cambiar su vida cotidiana.

Reintroducción de la creatividad

Los situacionistas quieren que la noción de juego no esté reservada únicamente a los tiempos de ocio, sino más bien que sea parte de la vida cotidiana, y eso no puede ocurrir sin creatividad. Pero en este mundo conformista y alienado, la creatividad de cada uno ha desaparecido. La sociedad de producción, el objetivo cuantitativo y las barreras impuestas por el estatuto social de cada persona han inhibido la creatividad y lo cualitativo, según indica Raoul Vaneigem en el Tratado del saber vivir para uso de las jóvenes generaciones. Vaneigem cree que todos los hombres tienen un potencial creativo, y que en vez de vivir la vida que la sociedad le ofrece, deberían expresar su subjetividad gracias a la creatividad y así aprender a conocerse a si mismos.

“En los laboratorios de la creatividad individual [la más pura creatividad según Vaneigem], una alquimia revolucionaria transmuta en oro los metales más viles de la vida cotidiana.”

Él explica sus ideas mediante cuatro palabras: creatividad, espontaneidad, cualitativo y poesía.

“La espontaneidad plasma la pasión creadora, inicia su realización práctica, allana el camino, pues, a la poesía, a la voluntad de cambiar el mundo según la subjetividad radical.”

La espontaneidad y lo cualitativo son las mejores maneras de expresar la propia creatividad y subjetividad, según Vaneigem. En efecto, la espontaneidad es la expresión más directa de lo que pensamos y una experiencia temporal única donde “la explosión del placer vivido hace que, perdiéndome, me encuentre; olvidando quién soy, me realice.” Además, lo cualitativo permite luchar contra lo superfluo y más aún, elegir según tus propios gustos. Finalmente, la poesía es el nivel más alto que se debe lograr en el proceso de subjetividad y de lucha contra la sociedad de consumo. La poesía, como belleza, se puede encontrar a diferentes niveles, sobre todo ahora que el arte se ha convertido en un objeto consumible, así que la poesía puede encontrarse en el proceso en vez del resultado.

Las nuevas intervenciones urbanas participativas son procesos de emergencia (bottom-up) que restablecen un equilibro con los procesos de proyección (top-down) mayoritarios durante los dos últimos siglos. Son intervenciones más espontáneas y de ejecución rápida: hablamos de acupunturas urbanas según el arquitecto y alcalde brasileño Jaime Lerner. La rapidez de estos proyectos permite producir intervenciones innovadoras sin perder su frescura. Además, los espacios de intervención participativa son muy importantes durante la concepción y la construcción del proyecto. El lugar se transforma durante un período corto en una zona de diálogo, de creatividad y de juego. El espacio público se convierte en un lugar donde se comparten las ideas, y sobre todo, ofrece la posibilidad a cada uno de expresar su creatividad gracias a los instrumentos disponibles y los conocimientos de los participantes. Durante la concepción o la construcción, la gente decide dedicar tiempo a conocerse y a hacer algo manual y concreto que supone un cambio en su vida cotidiana ahora y en el futuro. La poesía en estos proyectos está sobre todo en la sinergia que se construye en la comunidad que ya existe o que se crea. Finalmente, ofrecer la posibilidad de implicarse en el espacio público no es solamente para darle vida a la ciudad sino, más bien para crear solidaridad entre los vecinos. Los eventos organizados por un colectivo o un estudio de arquitectura permiten a la gente juntarse y crear una comunidad. La creatividad y el trabajo manual son instrumentos para conocerse a sí mismos, recuperar la creatividad perdida y, esperemos lo, reintroducirla en la vida cotidiana de cada uno.

Desarollar la creatividad de cada uno.

¡Cuidado con la tecnología!

Los situacionistas teorizan sobre la técnica en los años setenta, al principio de la democratización de la tecnología, con la televisión, la cámara Porta-Pak de Sony o el teléfono, y la globalización de la información, controlada principalmente por los Estados Unidos y Japón. Los Situacionistas ven el mundo de la técnica como un mundo autónomo donde el Hombre tiene menos y menos poder, ya que el Hombre siempre sacraliza su entorno: así como antes era la Naturaleza, al fin del siglo XX el Hombre sacraliza la tecnología. Además, analizan cómo el capitalismo y la sociedad de consumo van introduciendo cada vez más la tecnología en nuestra vida cotidiana. Los situacionistas hacen sonar las alarmas porque piensan que democratizando la tecnología y con la difusión de una información globalizada, la gente serán dependiente de nuevos objetos tecnológicos consumibles favoreciendo el conformismo y la sociedad de consumo. Sobre todo, contribuye a disminuir la creatividad de cada uno.

Podemos pensar que esta postura al frente de la democratización de la tecnología era solamente el miedo a un nuevo mundo conectado y globalizado. Pero hoy podemos ver que algunas cosas que habían previsto los situacionistas fueron confirmadas: la sociedad introduce cada vez más objetos tecnológicos en nuestra vida cotidiana. Tablet, smartphone, ordenador, Internet, pero también máquinas de café tecnológicas, video-juegos, robots de cocina, redes sociales, etc. Tantos objetos que evolucionan, que vamos comprando y utilizando sin preguntarnos si, al final, los necesitamos realmente. Y la mayoría del tiempo compramos las mismas cosas que la gente del mismo nivel social, perdiendo así nuestra subjetividad y creatividad. No es decir que debamos dejar toda la tecnología nueva de lado, pero hay que tener cuidado, ser crítico y utilizarla de manera inteligente.

Los proyectos urbanos participativos se posicionan a dos escalas diferentes: la primera local y la segunda global. En la escala local, la mayoría de los proyectos proponen que las intervenciones sean low-cost y low-tech, realizadas a mano con instrumentos básicos para que todo el mundo pueda participar y mostrar a la gente que con pocas cosas se pueden hacer grandes cosas. En la construcción de los proyectos se niega el uso de la tecnología para denunciar la dependencia y la falta de creatividad de la gente alienada por la ella. Pero por otra parte, utilizan Internet como un medio de comunicación fuerte para que las intervenciones locales puedan tener un efecto más global. Saben utilizar las nuevas tecnologías y las redes sociales para compartir las ideas creativas y educar a la gente sobre el desarrollo sostenible. Así, en oposición a los situacionistas, los organizadores de los proyectos participativos piensan que las nuevas tecnologías, a través de su uso inteligente, contribuyen más a la creatividad que a la alienación.

Aprender el trabajo creativo, manual y concreto.

Revolucionarios apolíticos

Finalmente, la diferencia principal entre la posición de los situacionistas y los procesos de intervenciones participativas es la política. En efecto, los situacionistas son revolucionarios políticos y sobre todo críticos, mientras que los proyectos participativos no siguen una corriente política concreta, son revolucionarios de la acción, con un mensaje positivo que gracias a Internet tiene un impacto importante. Pero ahora que los proyectos participativos son cada vez más conocidos, y ofrecen una buena imagen de las ciudades que los acogen, aparece el peligro de ser alistados por cualquier partido político y convertirse en un instrumento de marketing. No todos los proyectos pueden ser igual de participativos, algunos espacios públicos deben permanecer totalmente públicos por su historia, por su significado político o social, etc. La independencia política de los proyectos participativos es una protección contra un uso perverso del proceso.

La arquitectura participativa no debe ser una marioneta política.

El análisis de los procesos participativos a través de las teorías situacionistas nos ha permitido ver la influencia que los proyectos pueden tener en la vida cotidiana de los ciudadanos. Las acciones participativas no deben perder su frescura y seguir investigando sobre la vida cotidiana y la creatividad, el conocer a sus vecinos y conocerse a sí mismos. Pero, por último, los procesos participativos deben tener cuidado en no convertirse en un instrumento de marketing. ¿No sería el colmo que los proyectos que investigan sobre de la vida cotidiana y la creatividad acabasen participando de la sociedad del espectáculo? Guy Debord se revolvería en su tumba…

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Curso internacional de verano en Alicante | inscripciones abiertas hasta el 7 de mayo

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More Than Green international summer course

¿Tenéis planes para este verano? Hace justo un mes os contábamos acerca de un curso internacional sobre urbanismo y arquitectura sostenible,  que tendrá lugar en Alicante y al que los de MoreThanGreen nos invitaron como docentes.

Faculty

Architecture in Alicante

Nos comentan que ya se han cubierto más de la mitad de las plazas, con gente de sitios tan exóticos y variados como EEUU, Ucrania, Líbano o Corea del Sur, además de locales de Alicante y otros lugares de España. Esto es importante porque, además de abordar el tema del urbanismo y la arquitectura sostenible, el objetivo es crear un ambiente refrescante e internacional, con mucho tiempo para compartir con el resto de asistentes y disfrutar del verano en la costa.

Lively Alicante at dusk

Además de nuestro propio resumen (en inglés), International summer course (by the sea) | Urban design and sustainable architecture, en su página oficial summercourse.morethangreen.es podéis encontrar todo lo que necesitéis saber o tener en cuenta:

Contenidos + Objetivos
Metodología + Estructura del curso
Docentes
Alicante + Tiempo libre
Alojamiento asequible
Inscripción y precio

Las inscripciones siguen abiertas hasta el día 7 de mayo.  ¡Esperamos veros allí este verano!

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Crowdfunding… ¿aplicado al desarrollo urbano?

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El boom del crowdfunding. Una idea nada nueva, con nuevos medios.

El crowdfunding o financiación colectiva (o en masa) es un concepto que viene de lejos y que se puede definir sin mucha complicación: consiste en la financiación de un proyecto a través de la suma de muchos aportes, generalmente de baja cuantía, frente al modelo del gran inversor. Por ello también se le conoce como micromecenazgo. Pero esa definición esconde muchas complejidades, como iremos viendo.

Las prácticas de préstamo o apoyo microfinanciero tienen un doble origen. Por un lado en la necesidad de las comunidades con recursos escasos de generar recursos de capital para desarrollar proyectos productivos o personales de sus miembros. Hay modalidades en distintos contextos culturales en las que los participantes generan un fondo general al que se tiene acceso por turno o sorteo, mientras que en otras variantes la financiación tiene lugar entre individuos (peer to peer). Por otro lado el crowdfunding se puede entender como un desarrollo de la tradición filantrópica, especialmente en países anglosajones con una fuerte tradición de la sociedad civil donde la donación constituye una forma de contribución a la mejora de la comunidad, una forma de lograr estatus para el donante y exenciones fiscales. En Estados Unidos la cultura de la donación es muy importante y a menudo supone el desarrollo de proyectos vitales para los sectores más desfavorecidos a los que las políticas del Estado no llegan o lo hacen de forma insuficiente. En este contexto es importante fijar el comienzo del crowdfunding con interés social o comunitario en una evolución natural en la que las nuevas tecnologías se convierten en una herramienta decisiva para atomizar el concepto de donación, a la vez que aproxima proyectos e iniciativas a la sociedad en general, que a menudo reacciona en relación a estímulos solidarios, identitarios o políticos.

Desde principios de los 2000 el microcrédito se fue acercando a las nuevas tecnologías, dando lugar a plataformas como Zopa, Prosper o Lending Club. Unos años después, le llegó el turno al crowdfunding propiamente dicho: cuando en 2009 apareció la primera plataforma online de este tipo, Kickstarter, se hizo rápidamente evidente que sus creadores habían dado, no sólo con un filón de negocio importante, sino con una forma de relacionar economía y cultura que iba a dar que hablar. A día de hoy no dejan de emerger nuevas plataformas en diferentes contextos y con distintas modalidades, a un ritmo cada vez más acelerado.

Con esto, era inevitable que tarde o temprano nos hiciéramos la primera pregunta que queremos abordar aquí:

¿Es posible aplicar la financiación colectiva a proyectos de transformación urbana, sean de arquitectura, de intervención en el espacio público o de diseño urbano? ¿Qué conseguiríamos con eso?

Parece lo mismo, pero no es igual.

Ante esta pregunta se ha generado un interesante debate, planteado tanto desde el punto de vista teórico como desde la práctica y el activismo.

Las primeras respuestas fueron directas y sin concesiones: probarlo. Poner una pieza de mobiliario urbano, un jardín comunitario y hasta una gran piscina experimental como +Pool, directamente en Kickstarter, metiéndolos en la categoría de diseño entre una pulsera y unos calcetines, y ver qué pasaba. Total, sólo es una diferencia de tamaño y cantidad, ¿no?

Plus pool en Kickstarter

¿Lo es, realmente? Alexandra Lange lo pone en duda en su artículo Against Kickstarter urbanism (Contra el urbanismo Kickstarter), en cuyo encabezado web se puede leer, entre líneas de código, que el título original era en realidad un menos contundente pero más ilustrativo “puedes kickstartear una cuchara comestible, pero no una ciudad”. El artículo, que también comentaba Bernardo Gutiérrez en su recientísimo post ¿Crowdfunding para ciudades?, está lleno de dudas más que razonables.

Una plataforma de financiación apta para un reloj no es una plataforma de financiación apta para una ciudad. Las expectaciones, los plazos y la comunidad relevante son salvajemente diferentes. […] La línea de tiempo de los proyectos urbanos, los permisos requeridos en la vida real y los enormes costes de construcción son muy poco adecuados para el enfoque de Kickstarter. […] Un parque va a requerir mucho más que 5€ y un “¡Buena idea!”.

Es cierto. Entre el dinámico vídeo de presentación o los atractivos renders iniciales y el proyecto acabado hay más distancia de la que muchos usuarios pueden percibir o entender en el momento de decidir si hacen o no su aportación. La complejidad real del proceso que un gran proyecto tiene detrás acaba dejando aquella página inicial de Kickstarter como un mero ejercicio de storytelling tan hueco como bien intencionado.

Propuestas como + Pool o LowLine tienen una cosa en común: muestran la evocadora imagen final de un proyecto muy ambicioso (imperativos del marketing), pero en realidad piden fondos para un primer paso realista y casi modesto: un prototipo a escala real de la solución constructiva a emplear. La visión y el plan de trabajo se confunden, provocando que un micromecenas poco atento caiga fácilmente en el error de obviar la distancia que hay entre ese primer prototipo (diez o veinte veces más costoso que la media de los diseños completos presentes en la misma plataforma) y el proyecto final construido y utilizable (a un nivel de presupuesto muchísimo mayor). Como dice Lange en su artículo, “el sueño consumible estaba a años y burocracias de distancia”.

Todo ese “lastre” no visible, en forma de trámites, procesos de diseño, requisitos, agentes implicados, dificultades técnicas, condiciones legales, apoyos o desconfianzas varias y demás elementos que un profesional de estas áreas conocerá bien pero que incluso él difícilmente podrá prever, es lo que Dan Hill de Sitra llama “materia oscura” y sitúa como uno de los temas a resolver por cualquier plataforma de crowdfunding que quiera aspirar a lanzar proyectos de gran escala.

Lange concluye su artículo con un decepcionado “todo lo que el formato [de Kickstarter] puede manejar son pequeñas piezas del puzzle, como gizmos [o gadgets]”. Pero como comentan en un artículo de Project for Public Spaces que responde en cierta manera al de Lange, esto puede ser también una oportunidad:

Las estrategias destinadas a dar vida al espacio público a corto plazo pueden ser una manera extraordinariamente efectiva de construir el soporte de la comunidad para proyectos más grandes.

Lo cual podemos reconocer como la base de muchos proyectos de urbanismo táctico que, a través de acciones ligeras de bajo perfil económico y pocos requerimientos burocráticos, han logrado despertar una comunidad a su alrededor. En el urbanismo táctico o en cualquier proceso de transformación urbana de estas características no se produce exclusivamente una intervención en el espacio o en la trama urbana. Los proyectos que se desarrollan de abajo a arriba (bottom-up) son procesos en los que a menudo se producen negociaciones, generación de conocimientos, nuevas narrativas sobre el espacio y la identidad del lugar y de sus habitantes. Todo ello constituye un valor añadido que a menudo supera en el tiempo la vida de la dimensión física de la intervención.

Las plataformas genéricas de crowdfunding han demostrado ser muy aptas para financiar y lanzar “dispositivos”, objetos o construcciones de pequeña escala, bajo coste y alta replicabilidad, que muchas veces tienen más potencial para transformador que otras infraestructuras de gran porte. Parece razonable incorporar esta particularidad, como un aprendizaje, en cualquier plataforma específica que esté por aparecer.

Aula Abierta Sevilla en Goteo


Pero… insistimos en ir a lo grande. ¿Qué plataformas necesitaremos?

Tras intentar usar una plataforma existente como Kickstarter (o Goteo, con proyectos como el Aula Abierta de Sevilla, o cualquier otra) y descubrir que no valen para todo por igual, los promotores inquietos con grandes proyectos entre manos vuelven su mirada hacia las propias plataformas: Si estas no nos valen, ¿cómo es la plataforma que vamos a necesitar?

Como respuesta a esa pregunta comienzan a aparecer webs más especializadas como Spacehive, una web de crowdfunding para proyectos de mejora de vecindarios, Civic Sponsor, que se define como una plataforma de financiación para proyectos públicos, o Ioby, para proyectos dirigidos a la mejora del entorno local. Sin embargo, éstas aún se parecen muchísimo  al modelo de Kickstarter y no incorporan los aspectos específicos de escala, tiempos, gestión, comunidad, etc. que acabamos de comentar.

Una plataforma que quiera resolver esa complejidad tiene que plantearse cada proyecto como un todo interrelacionado con problemas más generales que el de su financiación, como los referentes a la participación, al contexto, al apoyo y coordinación de los agentes implicados, al proceso de trabajo en sí, a los posibles conflictos con los cauces oficiales del planeamiento (la convivencia de ciudadanos e instituciones que comentaba Bernardo), etc.

Los proyectos, en una plataforma así, deberán estar compenetrados con una comunidad, o ayudar a crearla, en lugar de quedar exclusivamente sujetos a las vicisitudes del marketing como sucede muchas veces en el crowdfunding, donde “gana” el que tiene el vídeo más llamativo, o más amigos, o el que mejor ha sabido contar su historia.

Y por si fueran pocos requerimientos, las plataformas digitales plantean dudas relacionadas con la brecha digital: ¿Cómo resolver la relación entre entre la comunidad local, del lugar, y la global, de las redes sociales? ¿Cómo hacer llegar este proceso y estas herramientas a la gente que no está en la red? ¿Cómo hacer transparente en el espacio físico lo que sucede en el digital, y viceversa?

¿Hay algún proyecto que esté abordando este desafío a día de hoy? Podemos encontrar varios, incluyendo los mencionados más arriba que están en constante evolución, aprendiendo de sí mismos. Uno de los que más claramente están abordando este proceso de diseño de nuevas plataformas es Brickstarter.

Hablábamos antes de Dan Hill y el concepto de materia oscura. Pues bien, este es sólo uno de los muchos aspectos que desde Brickstarter, del cual él forma parte, se están replanteando. Frente al enfoque más bien inmediato de proyectos como Spacehive, éstos han optado por abstraerse de lo que actualmente se entiende por plataforma de crowdfunding y tratar de dar forma a algo nuevo que integre los diferentes aspectos mencionados. Su blog es una inspiradora colección -de lectura recomendable- de profundas entrevistas y detallados análisis claramente dirigidos a extraer conocimiento del estudio de casos.

Para hacernos una idea rápida (aunque parcial) de por dónde van sus planteamientos, basta con que nos fijemos en uno de los bocetos preliminares que, en un buen ejercicio de transparencia, han publicado en el blog:

Brickstarter sketch

Esto ya no se parece tanto a Kickstarter, ¿verdad? Aparecen un buen montón de conceptos nuevos: escala, tiempos, valor, agentes de varios tipos (promotores, partidarios, patrocinadores), una clara diferencia entre el estado de financiación, de apoyos y de aprobación o permisos, un seguimiento de problemas, debates, algo que parece un feed local, etc. Este boceto tiene una profundidad de planteamientos y una complejidad detrás que ya parecen más acordes con el tema. Y sólo es un esbozo muy preliminar de una futurible plataforma online, que con toda seguridad es (o idealmente debería ser) sólo una parte del plan de trabajo de Brickstarter.

Para acabar este artículo dando pie a nuevas reflexiones os dejamos, como propuesta no cerrada, una serie de planteamientos que pensamos que deberían tratar de incorporar las plataformas de crowdfunding centradas en proyectos públicos y desarrollo urbano:

  • Mostrar todo el proceso y sus implicaciones, incluida la “materia oscura”.
  • Permitir empezar desde la pequeña escala, valorando el potencial de los dispositivos “low-” y el enfoque del urbanismo táctico para dar pie a proyectos mayores.
  • Aportar y visualizar un valor de retorno en cada paso del proceso, tras cada ciclo convocatoria-desarrollo-logro.
  • Cambiar el enfoque de la plataforma, desde una simple financiación colectiva hacia un “qué necesitamos para que esto suceda”, en el que se incluya la entrada de acciones y recursos distintos del simple aporte de dinero, como ya sucede en Goteo o en Civic Crowd.
  • Combinar el anterior con un enfoque de “gestión integral del proyecto”, del que la financiación colectiva (o mixta entre lo colectivo y lo institucional) sea sólo una parte.
  • Plantear esa plataforma como una base ligera sobre la que añadir diferentes “herramientas” de gestión, de forma que sea adaptable a proyectos más o menos complejos sin abrumar al usuario.
  • Asumir que la plataforma no lo es todo, y que hay toda una serie de canales, medios o espacios que tendrán que ser tenidos en cuenta y coordinados entre sí.
  • Aceptar que estamos al comienzo de un camino, un camino que se hará al andar.

 

Este artículo es fruto de una colaboración entre Andrés Walliser (@andreswalliser), desde Nueva York, y Jorge Toledo (@eldelacajita), desde Madrid, a través de Ecosistema Urbano (@ecosistema), para el blog de La Ciudad Viva.

Ver artículo original

P.D. de Jorge: Esta entrega sobre el tema iba a terminar aquí, pero en el momento de su publicación sucedió algo que bien merecía extenderse un poco más. Andrés y yo teníamos muchas ganas de escribir acerca de esto porque de alguna manera se percibe como un tema que “está en el aire”, que está en el aire con tal densidad que llega al “punto de condensación”. Y es que como los cazanieblas, parece ser que las redes en que nos movemos contribuyen a condensar las ideas y las hacen fluir hacia la corriente (en inglés, tal cual: stream) de la conversación colectiva. Tres días antes de la publicación original de este artículo, y con este todavía en sus huesos, Bernardo Gutiérrez publicó su artículo ¿Crowdfunding para ciudades?. Dos días después, la red seguía goteando: cuando me disponía a rematar y publicar el artículo, me llegó de pronto una inesperada invitación desde Think Commons a un hangout, una sesión de videochat online. Un timing de primera. Al entrar me encontré a Carlos Cámara, Ferrán Reyes y Domenico di Siena en pleno debate sobre… sí, este mismo tema. De modo que no he pude menos que incorporar este texto a la conversación, y viceversa.

Aquí tenéis un vídeo, fruto de ese momento de serendipia, que es casi la versión audiovisual de este artículo. Os lo recomiendo porque aborda algunos de los puntos clave comentados en este artículo, y unos cuantos más que no tienen desperdicio y que entrarán con seguridad en alguno próximo.

Hangout sobre co-financiación de las ciudades

Para los más impacientes: alrededor del minuto 19′, la conversación, inicialmente errática, enlaza de forma natural con el tema del crowdfunding, y hacia el minuto 37′ es cuando me incorporo y comenzamos a conectar con lo comentado en este artículo.

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Congreso EQUIciuDAD 13 y 14 de diciembre | Inscripciones abiertas

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EQUICIUDAD 2012

¿Qué es EQUIciuDAD2012?

El congreso, que tendrá lugar en San Sebastián los próximos días 13 y 14 de diciembre, se ha promovido con el objetivo de poner el concepto de equidad en el lugar que le corresponde dentro de la arquitectura y el urbanismo sostenibles. Para ello, se ha realizado una rigurosa selección de ponentes y participantes que están trabajando en esta línea, entre los que podemos encontrar a Santiago de Molina, Domenico di Siena, Manu Fernández, Zuloark, Todo por la Praxis, Juan Freire, Miguel Ángel Díaz Camacho y otros muchos que podéis ver en esta prometedora lista de las comunicaciones admitidas.

El congreso combina tres formatos que lo hacen claro, ágil y, sobre todo, muy rico en contenido, contribuyendo a que el congreso tenga mucha interacción y que el público asistente participe de manera activa en las dos jornadas:

Las ponencias principales.
Las salas de comunicaciones y debate.
Una sesión de debate en directo, online y presencial.

Objetivo del congreso

Desde la organización del congreso EQUIciuDAD2012  sostienen que la sostenibilidad, a día de hoy, se encuentra con dos escollos complicados que librar. Por un lado, el término ha sido usado de manera mediática, llamando sostenible a casi cualquier cosa, por lo que se ha vaciado de contenido y por otro lado vemos que en muchos casos no se tiene una idea clara de lo que realmente significa la sostenibilidad.

Por ello, la intención del congreso es intentar llenar de valor al concepto que representa la palabra sostenibilidad y, a su vez, aclarar lo que significa que la arquitectura y el urbanismo sean, realmente, sostenibles. Para conseguirlo, se evita cualquier confusión entre lo que es la bioconstrucción y lo que es la  arquitectura bioclimática, lo que es  la arquitectura bioclimática y lo que es la arquitectura ecológica y, por último, lo que viene a ser  la arquitectura ecológica  y  la arquitectura sostenible.

Con este fin, consideran fundamental entender el concepto de la sostenibilidad como si fuera un taburete que se apoya en tres patas: la equidad, la ecología y la economía. Es decir, las famosas 3-E. Así que, durante los dos días que dura el evento se apostará por la Equidad como eje conductor de las ponencias, diálogos y talleres. A su vez, el primero de los días se centrará en los procesos de participación ciudadana, la parte inmaterial de la ciudad, y el segundo se enmarcará en la escala de la ciudad y las nuevas tecnologías.

Inscripciones

Actualmente están abiertas las inscripciones, que hasta el día 2 de diciembre se pueden realizar por una cuota reducida. Además, hasta mañana día 28 estáis todavía a tiempo de participar en el sorteo de 4 entradas a través del blog de StepienyBarno. ¡Las plazas son limitadas!

Resumen:

Dónde: San SebastiánOrganización y comisarios
Cuándo: Jueves 13 y viernes 14 de diciembre 2012
Organización: UPV/EHU
Comisarios: Sinergia Sostenible

Más información:

Web del congreso: equiciudad.es
Correo de información: info@equiciudad.es
Twitter: @EQUIciuDAD#EQUIciuDAD2012
Facebook: facebook.com/EQUIciuDAD

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#followweb | Mimbrea

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Presentando Mimbrea

De nuevo viernes, día de #followfriday por twitter, y un buen momento para conocer gente o ideas nuevas después de cerrar otra semana de trabajo. Hoy, dentro de nuestra serie #followweb, os presentamos un proyecto joven –fue presentado el pasado 17 de octubre– que viene con mucha energía, dedicado al universo de la sostenibilidad de la vivienda: Mimbrea.com

Mimbrea es una revista online sobre sostenibilidad, eficiencia y ecoconstrucción, puesta en marcha por COR & Asociados y aRRsa! Plataforma Creativa (de los que ya hemos hablado aquí anteriormente) con un equipo de siete autores especializados en distintos campos.

Captura de pantalla de Mimbrea

A primera vista tiene un diseño claro y muy cuidado, apoyado en imágenes. Y lo que es más importante, esa buena impresión se traslada a los contenidos, que se diversifican abarcando desde la explicación de conceptos más generales hasta detalles más concretos como productos y proyectos específicos. Gran parte de lo que se publica tiene un enfoque claramente práctico, con informes técnicos, consejos, información sobre subvenciones y explicaciones “paso a paso”.

Me llama especialmente la atención el carácter divulgativo de los contenidos, en el mejor de los sentidos. Aunque los temas se tratan con rigor profesional, el lenguaje usado y el tratamiento de la información hacen que esta revista sea de interés general… y eso es algo que a los arquitectos en general parece que no nos resulta nada fácil. Los artículos de Mimbrea rozan el complicado equilibrio entre la precisión y el detalle técnico que los puedan convertir en referencia para un profesional, y la forma de expresión que los pueda hacer a la vez inteligibles para cualquier otra persona.

Os invitamos a explorar la web y seguir sus publicaciones por cualquiera de sus canales. Seguro que se acaba convirtiendo en toda una referencia sobre estos temas.

Página web:  www.mimbrea.com
Redes sociales:  Facebook | Twitter: @mimbrea1