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Festival Internacional de Arte y Construcción | IFAC 2014

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IFAC 2014

Si este verano os apetece cambiar de aires, desconectar y hacer algo creativo, intenso y distendido (intuimos que esa mezcla es posible), debéis saber que el IFAC vuelve un año más. Por lo que algunos asistentes nos han contado de ediciones pasadas nos han contado, esta especie de micro-Burning Man rural no tiene desperdicio. sigue leyendo

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La evolución de los mercados municipales | El caso del Mercado de San Antón, Madrid

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Entrada y letrero del mercado - Foto por Yukino Miyazawa en Flickr - clic para ver original

Entrada y letrero del mercado – Foto por Yukino Miyazawa en Flickr – clic para ver original

El mercado de San Antón se ubica en el corazón del barrio de Chueca, en pleno centro histórico de la ciudad de Madrid. El mercado fue inaugurado en el año 1945, normalizando e higienizando la venta de productos de alimentación que hasta entonces se realizaba al aire libre como mercadillo inundando de suciedad y malos olores esta zona del barrio de Justicia. Finalizada la guerra civil comienza la construcción de un mercado estable y cubierto que será inaugurado en 1945. El mercado fue construido con pilares de hormigón careciendo de todo interés arquitectónico, en parte debido a la necesidad de abaratar los costes en un contexto de guerra mundial donde escaseaban materiales como el acero.

Desde entonces y hasta su remodelación a partir del año 2006, el mercado de San Antón ha sido el mercado del barrio de Chueca. En los años 50 y 60 acogiendo a la población rural procedente de otras regiones de España. Durante los años 70 siendo el mercado familiar de los vecinos del barrio que criaban a sus niños en la década del desarrollismo y el baby boom en la ciudad de Madrid. En los años 80 empezaba a gestarse en el barrio una transformación social fenomenal que situaría al barrio como epicentro de la vida nocturna vinculada a la movida madrileña pasando el testigo en los 90 a la población gay que eligió el barrio de Chueca no ya solamente como lugar de vida y tránsito nocturno, sino como su referente residencial emblemático en la ciudad. En todos estos años, el mercado de San Antón fue el mercado del barrio de Chueca, para todos aquellos que lo habitaron y lo habitaban.

Antiguo mercado municipal de San Antón - Fuente: Caminando por Madrid - clic para ver original

Antiguo mercado municipal de San Antón – Fuente: Caminando por Madrid – clic para ver original

Es especialmente significativo el reconocimiento y aceptación que el antiguo mercado tuvo entre la población profesional de nivel socioeconómico medio-alto y orientación gay que recaló en el barrio desde los años 90. El mercado, antiguo, gris de hormigón, apagado por fuera, sin embargo atesoraba en su interior el bien más preciado por los vecinos: unos comerciantes emblema del barrio, conocedores de su historia y enraizados en ella, al frente de sus puestos y respondiendo diariamente de ellos en una relación de competencia, cooperación y complementariedad. El mercado de San Antón era una institución reconocible y apreciada por los vecinos. Los más antiguos por las relaciones trenzadas en el tiempo, los recién instalados porque encontraban entre las paredes del mercado y en el trato con los comerciantes un fragmento de esa identidad local necesaria para dialogar con la dimensión global, cosmopolita y anónima de sus vidas cotidianas. Fue un ejemplo del “buen vivir” popular propio de la ciudad de Madrid en esos años.

Sin embargo, el mercado de San Antón del barrio de Chueca necesitaba una profunda reforma integral de los elementos arquitectónicos exteriores e interiores a la altura de las exigencias de un establecimiento comercial de su entidad en el siglo XXI. En el año 2002, los veinte comerciantes adjudicatarios de las cincuenta bancas o puestos que constituían la Asociación de Comerciantes, comenzaron el largo proceso de reforma integral apoyándose en el Plan de Modernización y Dinamización de Mercados del Ayuntamiento de Madrid y del Plan FICO de la Comunidad de Madrid. En total ambas instituciones públicas cubrían a final de realización del proyecto el 35% del coste contratado en adjudicación. Sin embargo, la gran dimensión del proyecto, que exigía la demolición del edificio y su nueva construcción, era inalcanzable financieramente para la Asociación de Comerciantes. En esta tesitura se incluyó en el proyecto a una gran empresa de distribución; la adjudicataria fue finalmente la cadena Supercor del grupo El Corte Inglés. La financiera de esta empresa asumió el aval del coste de las obras que la Asociación de Comerciantes del Mercado de San Antón afronta desde entonces y durante las próximas décadas hasta su pago y liquidación. A cambio el supermercado se quedó con un tercio aproximadamente de la superficie comercial del nuevo mercado.

Vista de las tres plantas del mercado - Foto por Laura Tomàs Avellana - clic para ver original

Vista de las tres plantas del mercado – Foto por Laura Tomàs Avellana – clic para ver original

En el largo y complejo proceso de negociación del proyecto, la mitad de los antiguos comerciantes del mercado decidieron retirarse recibiendo a cambio una indemnización por la renuncia a la concesión del puesto correspondiente. Finalmente quedaron once de los antiguos comerciantes. El concepto de mercado que concibieron fue en aquellos momentos muy innovador: Unir una oferta de productos de alimentación fresca de alta calidad y distinción en la primera planta, con una oferta de establecimientos de comida semielaborada junto con establecimientos de restauración en la segunda planta. La tercera planta estaría destinada a una terraza cafetería abierta al cielo de Madrid. Todo ello en el marco de un diseño de mercado cómodo, funcional y vanguardista, con una iluminación cálida y climatización regulada; puestos abiertos y con diseño homogéneo e innovador.

Distribución de usos - Fuente: espormadrid.es - Clic para ver artículo original

Distribución de usos – Fuente: espormadrid.es – Clic para ver artículo original

Vista de uno de los puestos - foto por Yukino Miyazawa - clic para ver original

Vista de uno de los puestos – Foto por Yukino Miyazawa – Clic para ver original

Un espacio amable, reconstruido para la visita, la compra y el recorrido pausado. Una decisión clave fue integrar un solo puesto de alimentación por gremio. Es decir, una frutería, una charcutería, dos carnicerías como excepción, una panadería, etc… La razón era evitar la incomodidad del cliente ante la fidelización hacia un comerciante que implica el necesario rechazo al de al lado; incomodidad inevitable en una cultura de mercado basada en intercambios recíprocos que se prolongan durante largos períodos de tiempo. En fin, por lo dicho, pueden hacerse una idea de los destinatarios prioritarios del nuevo mercado de San Antón: Población profesional de poder adquisitivo medio-alto residente en el barrio de Chueca desde los años 90 que había hecho de la distinción social de género su símbolo de identidad y éxito.

El 17 de mayo del año 2011, el nuevo mercado de San Antón abría sus puertas con esplendor, nacía el símbolo del nuevo tipo de mercado del siglo XXI que requería la ciudad de Madrid. Autoridades políticas y sociales bendecían el nuevo mercado, la ruta a seguir para el resto estaba marcada.

El nuevo mercado es bonito y funcional, incluye un parking subterráneo, permite la compra integral gracias al supermercado. La organización interna es racional y los espacios de decisión claramente diferenciados. El supermercado es un ámbito autónomo cuya dinámica no interfiere en el discurrir diario del espacio del mercado. La asociación de comerciantes integra a los once comerciantes adjudicatarios de los 25 locales del espacio integral. Todos ellos, comerciantes adjudicatarios y responsables de los negocios arrendados están representados a su vez en AMSA (Asociación del Mercado de San Antón). Los restaurantes y cafeterías tienen su ritmo y horarios propios. Los portones del mercado abren los 365 días del año, de 10h de la mañana hasta las 12 de la noche. Los puestos del mercado de alimentación cierran a las 10 de la noche si bien sus productos permanecen visibles (a través de un original sistema de paneles deslizantes translúcidos). Los puestos de alimentación no dejan de ser el factor de atracción que da sentido y distingue el espacio integral a ojos del público que tapea o cena en los restaurantes de la segunda planta y la terraza de la tercera planta en verano. Es todo un paradigma de convivencia de espacios.

Vista hacia el interior a través de los vidrios de la terraza - foto por Emilio Canosa - clic para ver original

Vista hacia el interior a través de los vidrios de la terraza – foto por Emilio Canosa – clic para ver original

La terraza: diseño actual y vistas al barrio - Foto por Emilio Canosa - Clic para ver original

La terraza: superposición simbólica de elementos de diseño actual y vistas al barrio tradicional – Foto por Emilio Canosa – Clic para ver original

Los comerciantes del mercado han puesto en funcionamiento la fórmula de compra por teléfono y entrega a domicilio centralizado. Aproximadamente el 25% de la cifra de ventas del mercado de alimentación se realiza por este canal. Respecto a la compra presencial, entre semana puede verse a grupos de turistas recorrer el espacio integral con sus cámaras de foto y vídeo, apenas compran en la primera planta, pero degustan alguna tapa en los restaurantes de la segunda.

El fin de semana sucede algo parecido, los turistas se mezclan con visitantes de toda la ciudad de Madrid que acceden al mercado para tomarse unas cervezas en un entorno familiar que reproduce el espacio reconocible propio de una tarjeta postal de la cultural de mercado tradicional de Madrid.

Cafetería - Foto de Yukino Miyazawa - Clic para ver original

Cafetería – Foto de Yukino Miyazawa – Clic para ver original

Lo reproduce, pero no lo es, porque como mercado de abastos, los vecinos reales y residentes del barrio de Chueca han desertado. Solamente acuden a su antiguo mercado de San Antón a comprar productos gourmet para eventos excepcionales, momentos de comensalidad especial, en ningún caso para la compra del día a día. Los vecinos del barrio de Chueca, independientemente de su estatus económico, social o de género hacen su compra en otros mercados, preferentemente en el mercado aledaño de Barceló.

Cuando se pregunta a los vecinos por las razones, la respuesta es sencilla: porque hay comerciantes de verdad, reales y reconocibles. No hablan de precios ni de calidades, hablan de comerciantes. Si pensamos en una definición tipo y actual de mercado de abastos encontramos las pistas:

“Un mercado es una institución social y comercial dedicada esencialmente al intercambio de productos de alimentación; compuesta por comerciantes autónomos en relación de competencia, cooperación y complementariedad.”

Por eso decíamos en el párrafo anterior que el espacio integral de San Antón reproduce una tarjeta postal, pero solamente la reproduce, porque faltan sus protagonistas principales: los comerciantes. Más de la mitad de los once comerciantes supervivientes del antiguo mercado de San Antón tienen arrendados sus puestos a empresas comerciales franquiciadas de los gremios correspondientes de alimentación y hostelería. Los clientes son atendidos por empleados del comercio correspondiente: profesionales, bien uniformados, cordiales, limpios y asépticos. Perfectos para la fotografía o el vídeo, para la promoción del Madrid de postal que ofrece esta administración, para la mirada complaciente ante la cerveza y la tapa de moda; insuficiente para los vecinos del barrio que quieren frente a ellos profesionales que venden mientras aconsejan y orientan, que conocen a fondo sus productos porque los han seguido a lo largo de toda la cadena de valor, de origen a destino, que compiten y cooperan ofreciendo variedades diferentes en tipo, calidad y precio en cada uno de los gremios, que son hijos –por nacimiento o adopción– del barrio y del mercado cuya historia, virtudes y defectos conocen y defienden porque son parte de ellos… Y además son profesionales, limpios y cordiales.

Uno de los puestos más tradicionales... ¿o no? - Foto por Yukino Miyazawa - Clic para ver original

Uno de los puestos más tradicionales… ¿o no? – Foto por Yukino Miyazawa – Clic para ver original

A fecha de hoy, dos años y medio después de la inauguración del mercado de San Antón, los once comerciantes que componen la Asociación de Comerciantes del Mercado de San Antón son conscientes que han inventado un nuevo mercado, pero que por el camino han perdido al barrio. Un mercado de abastos no es una sociedad artificial y anónima que se reproduce homogéneamente como una franquicia o un supermercado de barrio. El mercado, y los once comerciantes adjudicatarios del mercado ya han tomado conciencia de ello; un mercado tiene que tener raíces en el espacio social para ser reconocido como tal por sus clientes, si no, no funciona. Y esas raíces son ellos mismos, los antiguos comerciantes del Mercado, los que constituyen la asociación de comerciantes del mercado de San Antón y que los vecinos buscan y no encuentran.

Acceso al mercado - Foto por Yukino Miyazawa - Clic para ver original

Acceso al mercado – Foto por Yukino Miyazawa – Clic para ver original

Para empezar a visibilizarse como tales, la Asociación de comerciantes, conservando los elementos estéticos y el acertado concepto que lo ha convertido en un mercado innovador y vanguardista de la ciudad, ha empezado a desarrollar diferentes estrategias para visibilizarse y empezar a recuperar a las gentes y vecinos del barrio de Chueca como clientes. Por ejemplo, invitando a los colegios del barrio a hacer recorridos gastronómicos por sus instalaciones, estableciendo relaciones con las asociaciones del barrio, etc. El diseño de la estrategia comercial del mercado de San Antón, acertada al unir oferta de alimentación de calidad y restauración, sin embargo, desacertó al pensar que el factor de distinción, de género, que había canalizado el éxito de la renovación del barrio de Chueca, se trasladaría mecánicamente al campo comercial a través de un concepto de distinción identificado con “calidad artificial sin arraigo.”

Movimiento junto a la entrada del mercado - foto por Emilio Canosa - clic para ver original

Movimiento junto a la entrada del mercado – Foto por Emilio Canosa – Clic para ver original

Lo que todos aprendemos diariamente es que un mercado de abastos de verdad, reconocible y reconocido por sus vecinos y clientes, se puede renovar, reinventar, pero no trasplantar. El edificio y sus pilares de hormigón pueden ser nuevos, funcionales y atractivos, pero sus raíces son orgánicas, necesitan tiempo para enraizar en el cuerpo social al que pertenecen. Quizá ésta sí sea la ruta a seguir para otros.

Artículo de Juan Ignacio Robles (www.antropologiaenaccion.org), profesor de antropología social en la Universidad Autónoma de Madrid, publicado inicialmente en la revista “Distribución y consumo” nº 82 de Mercasa

Enlaces de interés:

Página web oficial: http://mercadosananton.com/
Críticas y comentarios diversos de los usuarios: Mercado de San Antón – Minube
El nuevo edificio es de QVE Arquitectos – estudio Ataria

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Shigeru Ban: arquitectura de emergencia | El documental

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Shigeru Ban - Arquitectura de emergencia

Hace un par de años tuvimos la oportunidad de trabajar en la redacción e ilustración de un libreto en español para un documental sobre Shigeru Ban. Tras mucho tiempo pensando que ya iba siendo hora de publicar algo sobre ello aquí, la ocasión se ha presentado sola con el Premio Pritzker de Arquitectura con el que acaba de ser reconocido este arquitecto japonés.arquia/documental 19

El documental ARQUITECTURA DE EMERGENCIA (del que podéis ver el trailer a continuación) recorre el trabajo del arquitecto desde Turquía (1999), donde instaló las Paper Log Houses a base de cilindros de cartón, a Hanóver (2000) donde concibió el pabellón japonés reciclable para la Exposición Universal, pasando por Tokio, París y Nantes, donde compartió sus preocupaciones con jóvenes estudiantes de arquitectura. Su cooperación, iniciada en 1995, tras el terremoto de Kobe en Japón, se manifestó más recientemente en la creación de refugios para miles de damnificados por el terremoto y el devastador tsunami que asoló la costa del Océano Pacífico en Japón, el pasado 11 de marzo de 2011.

La publicación resultante es el número 19 de la colección arquia/documental, en la que cada volumen, además del documental dedicado a un arquitecto y su obra, reúne información recopilada especialmente para cada número por un arquitecto español: fotografías, dibujos, comentarios, escritos o entrevistas incluidos tanto en el DVD como en el libreto adjunto a la edición.

En nuestro caso combinamos para el libreto una serie de textos de Jose Luis Vallejo y Belinda Tato con fotografías seleccionadas e ilustraciones de Jaime Eizaguire. Un conciso resumen, ideal para revisar en el día de hoy, de los aspectos principales del trabajo de este gran arquitecto.

Imagen del libreto

Podéis ver más información sobre esta publicación en la página de arquia.

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A recreation of our ‘Reggio school’ by Carlos Mazón | eu collaborators

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Remember the Reggio Children experimental educational center we were invited to design back in 2012? We haven’t published anything about it in a while, but we can assure you that behind the scenes the wheels are turning very fast, and the construction project is almost being finished at this very moment.

As a great excuse to break this silence —we’ll be showing more about it soon—, today we want to share with you the result of a brief collaboration with architect and architectural illustrator Carlos Mazón (@imcarlosmazon), who created this inspiring image for the project:

Recreation of the experimental educational centre in Reggio Emilia - by Carlos Mazón

Recreation of the experimental educational centre in Reggio Emilia – by Carlos Mazón

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Más que una casa: Procesos colectivos de vivienda | #followweb

Category: #follow+#followweb+⚐ ES+arquitectura

Más que una casa - cabecera

Hoy viernes, día de #followfriday por Twitter, seguimos con nuestra serie #followweb, reconociendo proyectos de nuestra red, nuestro entorno cercano o de los más remotos rincones de la tierra que nos gustan por algún motivo.

Esta vez os hablamos de Más que una casa, una iniciativa que nos llamó la atención desde sus inicios, y que con el paso del tiempo se está convirtiendo en lo que imaginábamos que podría llegar a ser: un sitio de referencia sobre procesos colectivos de vivienda. sigue leyendo

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Convocatoria de tutores IFAC | Propón un taller para el festival de 2014

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IFAC

IFAC ha abierto el plazo de presentación de propuestas para tutorizar y coordinar los 20 talleres que tendrán lugar durante la próxima edición, del 11 al 20 de agosto de 2014.

Para los que no lo conozcan, IFAC2014 es la tercera edición de este Festival Internacional de Arte y Construcción, un evento que se celebra cada verano en un pequeño núcleo rural. Concretamente, igual que la edición de este año, la de 2014 tendrá lugar en la pequeña localidad de Covarrubias, Burgos, de 650 habitantes.

IFAC

IFAC es un espacio donde se mezcla el trabajo creativo y un ambiente festivo. 300 jóvenes del mundo del arte y la arquitectura de todo el mundo conviven durante 10 días para debatir, trabajar e intercambiar experiencias, en un contexto de análisis y recuperación del mundo rural. Sus principios básicos: Educación práctica, libertad creativa y enriquecimiento colectivo.

Para haceros una idea, os dejamos el vídeo de promoción de este año:

Se han establecido cuatro tipos de taller, cada uno con un presupuesto máximo al que la propuesta deberá ajustarse:

  • Constructivo (máximo 1500€)
  • Prototipos arquitectónicos, mobiliario e intervenciones efímeras en el pueblo. (máximo 900€)
  • Artes plásticas, escénicas o audiovisuales. (máximo 600€)
  • Teórico (máximo 300€).

Para cada taller que se proponga puede haber un máximo de 3 tutores. Se valora el dominio del inglés y la experiencia o conocimiento en las técnicas desarrolladas en el taller, especialmente para talleres constructivos o con cierta complejidad.

Datos de interés:

Plazo de presentación: 22 de Enero de 2014
Más información e inscripciones: ifac.me/es/info-tutors

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Comportements responsables et architecture scolaire

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Wrong way of using tecnologies

Versión en español

Premier post relatif à la série EnvironnementScolaire. Mon intention est de suggérer des applications (potentiellement développables) qui hybrideraient décisions architecturales et contenus/dispositifs numériques. Les pistes abordées ici naissent d’une réflexion en relation avec le projet de centre d’éducation expérimentale de Reggio Emilia. Cependant, les thèmes explorés concernent tout type d’espace d’apprentissage: organisations saptiales, mémoire partagée, visusalisation de l’invisible, information sensorielle.

La réflexion sur l’architecture scolaire peut s’aborder depuis divers champs (territorial, social, culturel, économique…). L’une des constantes que nous allons explorer est la relation qu’entretiennent ces espaces dédiés avec l’éco-système dans lequel ils agissent. Selon Philippe Meirieu, expert français en sciences de l’éducation et de la pédagogie, attirer le regard des plus jeunes sur les enjeux environnementaux constitue une mission fondamentale. Cette préoccupation actuelle, dit-il, exige l’acquisition de “réflexes, comportements (…) nécessaires à la survie de la planète”. Il s’agit également “d’introduire une perspective nouvelle, une manière originale de penser le monde comme un système complexe” dans lequel chacun puisse être perçu comme un élément solidaire, puissant et actif. Bien que cet enseignement soit en mesure d’être transmis dans le cadre d’un enseignement traditionnel, nous pourrions imaginer que ces idées et pratiques puissent être transmises par le biais d’un support immersif: le bâtiment scolaire lui-même.

Visualisation ludique de données environnementales dans l’environnement scolaire

Avant d’être réellement conscient de la situation environnementale de notre planète, tout individu doit s’imprégner de connaissances relatives à divers domaines. Encore loin de ces préoccupations, l’enfant attribuera d’avantage d’importance à ses sens. Dans La Représentation de l’espace chez l’enfant (1972) Jean Piaget, spécialiste du développement infantile, explique qu’entre 2 et 6 ans s’adapte affective et intellectuellement au monde qui l’entoure grâce au jeu symbolique. Ainsi, un environnement architecturale conçu comme un instrument pédagogique pourrait-il aiguiller leurs comportements vers une certaine conscience et responsabilité?

Très tôt, l’enfant apprend à estimer la relation topographique entre les objets et la valeur fonctionnelle de certains éléments qui constituent l’espace construit proche (porte, fenêtre, interrupteur…). Mais la question de l’environnement souffre d’une dissimulation spatio-temporelle qui attribue à son urgence un caractère abstrait: les conséquences environnementales de nos actes sont rarement visualisables directement.

Que surviendrait-il si l’édifice scolaire révélait les flux, habituellement invisibles, de son activité? Par exemple, à travers la présence d’indicateurs de consommation énergétique ou de situations climatiques anormales… Et si nous imaginions une école augmentée de sentiments qui pourrait éprouver (et montrer) de la tristesse lorsque la lumière d’une salle vide resterait allumée? Ou bien lorsque les enfants laisseraient couler l’eau du robinet trop longtemps?

 

Responsabilité

Je pense que l’architecte ne pourra jamais imposer à la société civile l’adoption d’un comportement “responsable” selon ses convictions propres. Cependant, face à des usagers curieux, tel des enfants, provoquer l’emploi habituel de gestes durables me semble envisageable par le biais d’une expérience spatiale immersive durant/dans laquelle chacun s’implique en faisant ce qu’il aime.


1. Émetteur (enfant ou prof.)
2. Support de transmission de contenus numériques: donnée/images/son/vidéo
3. Récepteurs

Mais qu’entend-on par intégrer le numérique au milieu scolaire? Intégrer ou ajouter de tels dispositifs dans un espace donné signifie repenser la façon dont l’hybridation entre espaces physiques et espaces numériques s’opèrera. Aujourd’hui, dans les lieux de savoir, certains usages technologique reviennent:

– Production/gestion de mémoire (numérisation de contenus imprimés…); question des espaces de stockage.
– Favoriser l’innovation organisationnelle et la concertation entre acteurs de la communauté scolaire à travers le partage d’informations; création d’espaces de dialogue.
– Profiter de la ludicité de certains outils numériques et objets communicants pour capter l’attention de l’élève; on parles d’espaces augmentés.
– Comprendre l’historicité d’une technologie et développer la créativité par l’appropriation et l’expérience; espaces d’émancipation.


Générer, partager, archiver des données utiles à la modification et l’appropriation d’espaces scolaires disponibles. Ces “dossiers” numériques forment une extension de l’espace d’apprentissage initial à même de favoriser la constitution d’une plateforme de dialogue entre les acteurs de la communauté scolaire

Sur la base d’une cartographie des espaces “oubliés” (que personne n’utilise), les enfants pourront imaginer et proposer leur idées d’occupation. À Reggio Emilia, les enfants manipulent en permanence des matériaux et développent leurs sensibilités architecturales. L’expérience consistera à passer d’une maquette à une petite construction collective éphémère.

1. Espace initial
2. Volume oublié (forme complexe): visualisation numérique
3. Volume disponible simplifié
4. Échelle à partir d’une figurine
5. Maquette à modéliser (scan ou photogrammétrie)
6. Intégration, adaptation et construction

Percevoir l’invisible

En vivant dans un espace, l’individu développe des automatismes. La conception architecturale repose sur l’emploi d’éléments aux performances mécaniques complexes et aux impacts variables. Dans de nombreux cas, les solutions proposées tendent à éloigner l’usager de l’impact environnemental de ses actes. Mais l’environnement scolaire pourrait constituer une interface ludique et symbolique entre l’apprenant et son milieu. Acquérir cette conscience en intervenant (régulant) le foncitionnment d’un microcosme (le bâtiment) est une façon didactique d’introduire les notions de “système” et de globalité” qui aujourd’hui comptent. Chaque besoin ou plaisir individuel se transformerait alors en un “exercice” de résolution d’un “problème” global. Biensur, pour un enfant tout devra avoir l’air d’être un jeu!

Plein / vide, beaucoup / peu, froid / chaud, douloureux / agréable, haut / bas, long / court…

Cette application a pour objectif d’enseigner la juste consommation de l’eau et de l’électricité à l’école. Entre abstaction et figuration, par l’utilisation de dispositifs analogiques et numériques , le support architectural permettra la combinaison de vocabulaires graphiques compréhensibles par de jeunes usagers

Pour la majeur partie des consommateurs, le fonctionnement des productions industrielles et architecturales reste abstrait. Il s’agit de révéler le “squelette” et les “organes” qui sont à l’origine du confort qu’offre le bâtiment. Des parcours (eau, air, électricité…) d’habitude cachés convertis en outils pédagogiques.

Support architecturaux augmentés (numérique et analogiquement)/  Il s’agit d’associer des données climatiques essentielles (peut être évidentes pour un public adulte) à des actions quotidiennes et des faits concrets: quoi manger? comment s’habiller? que faire pour profiter de l’extérieur? comment adapter l’espace intérieur à l’environnement extérieur?…

Lors de la conférence organisé par Ars Industrialis durant le Salon européen de l’éducation 2012 (Paris) et intitulée L’éducation, vingt ans après l’apparition du World Wide Weble philosophe Bernard Stiegler partageais qu’il était…

… absolument hostile à l’introduction du numérique dans les niveaux élémentaires pour une raison méthodologique qui consiste à dire que pour pratiquer une technologie, il faut connaître les technologies qui ont permit leur production. Si non, on ne peut pas avoir (…) un point de vue critique. La condition de la critique est la connaissance et la compréhension de l’historicité d’une chose. Le contenu des programmes scolaires se fonde sur cette base.

Et il est vrai qu’offrir à l’espace scolaire un lot technologique développé par les acteurs du marché de l’Education présente un danger: celui d’octroyer une majeure importance au statut de moyen technique de l’outil au lieu de valoriser l’environnement socio-technique qu’il enrichit. Dans ces premières propositions destinées à un environnement préscolaire, j’ai tenté de clarifier la possible relation entre la donnée numérique et son contexte pratique de génération et/ou d’utilisation. Disons simplement que si usage désinformé de technologies il y a, la dimension magique du processus numérique devrait en tout les cas s’avérer minime par rapport à l’importance (complexité) de l’information concrète perçue.

Pour finir, je vous laisse apprécier un extrait du vocabulaire d’Ars Industrialis:

Écologie (de l’esprit).

La discipline nommée « écologie » n’est pas tant la science du milieu que celle des relations d’un être vivant à son milieu. L’écologie, telle que nous la définissons, n’est ni la science d’unenvironnement objectif, ni la protection de ressources quantifiables, ni même la question de la nature, car la question de l’écologie est celle de la culture avant d’être celle de la nature.

 Si l’esprit a un milieu qui évolue, et si ce milieu est originairement technique (du silex taillé au silicium des ordinateurs en passant par le biblion du Saint Esprit), alors, de même qu’il faut se soucier de la qualité des milieux naturels afin de préserver leur fécondité future, de même, il faut se soucier de la nature des milieux psychotechniques dans lesquels naissent et se développent de futurs esprits. Il faut présentement aborder la question écologique à partir du capitalisme culturel. Notre milieu de vie est définitivement industriel, et cette industrie est désormais le milieu de notre culture, c’est à dire de notre esprit, et c’est pourquoi nous parlons d’écologie industrielle de l’esprit. De ce point de vue écologique, la question esthétique, la question politique et la questionindustrielle n’en font qu’une.

L’écologie de la nature est une dimension de la question de l’écologie de l’esprit, c’est à dire d’une écologie générale des milieux : naturels, techniques, institutionnels, symboliques, etc. L’écologie de l’esprit conditionne en effet la résolution des problèmes d’écologie naturelle : si l’on veut modifier leur comportement, il faut changer l’esprit des consommateurs qui détruisent et jettent avant tout pour compenser une misère symbolique systémiquement installée et entretenue par des industries culturelles toxiques.

 Autrement dit, la véritable question de l’écologie n’est pas celle de l’énergie de subsistance (épuisement des ressources fossiles), mais celle de l’énergie d’existence (épuisement de l’énergie libidinale).

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Mapeando oportunidades en Los Molinos | “Alquiler por reforma” y cuidado del patrimonio

Category: ⚐ ES+arquitectura+participación+reutilización+sostenibilidad

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Hace unos días tuvo lugar esta interesante actividad en la que un enorme mapa de 20 por 40 metros pintado en el suelo nos llama la atención sobre la localidad de Los Molinos, en la sierra madrileña.
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Un entorno de aprendizaje sin límites definidos

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Dibujo original: Jaime Eizaguirre

En este nuevo post  del tema EntornoEducativo les propongo desarrollar la idea de borrosidad, que para mí suponen los futuros espacios de aprendizaje. Con esto intentaré entender qué distancias físicas, mentales y digitales que habitualmente asocia(re)mos a estos espacios y, sobre todo, en qué momento el que aprende se “desconecta” de ese entorno.

Vivimos en una época invadida por soportes de transmisión y de visualización de la información que nos alejan desde jóvenes de los espacios que tradicionalmente la distribuyen y permiten su apropiación: bibliotecas, escuelas… Ya sabemos que el estar presente en clase no significa estar atento. Más aún cuando se tiene en el bolsillo un smartphone que vibra al ritmo de las notificaciones que indican lo que uno se está perdiendo fuera. Con este ejemplo notamos lo absurdo que es el oponer el proceso ultra-local de aprendizaje y el mundo exterior. Vivimos en una sociedad en la que nuestra atención está captada de manera permanente.  No creo que se pueda imponer la separación de uno u otro ámbito, y por esto me interesa la idea de un entorno con limites borrosos: fronteras que no se distinguen con claridad. Un espacio en el que los elementos próximos (olores, texturas, imágenes…) estén relacionados con un reto global.

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Campo de cebada, Madrid

El colegio, la universidad y la escuela (aunque ésta menos), tienen que actuar en calidad de filtros emancipadores que mantengan una relación permanente con los sistemas sociales, culturales, económicos, filosóficos y políticos que componen la complejidad de una localidad. Uno de los errores aún cometidos por muchos sistemas escolares es el disociar ocio y aprendizaje, un problema profundo. Si tratamos de referirnos a la etimología de la palabra escuela descubriremos una de las claves de la paradoja; Skholè, palabra griega, tiene el sentido general de una suspensión temporal. Se disocia aquel término de ocupaciones relacionadas con la subsistencia o el cotidiano. Tiene más que ver con la dignidad de la existencia que se caracterizaba por el control de uno sobre el tiempo. Así, aquel tiempo se podía consagrar al ocio (juego, gimnasia, teatro, arte, política…) que supone y ocasiona una cierta libertad. El estudio traduce perfectamente lo que implica la skholè : un tiempo libremente suspendido por una actividad cuya práctica eleva y ennoblece al que se consagra.

Efectivamente, en el proceso de aprendizaje esta idea de “tiempo libremente suspendido” me parece esencial. Los nativos digitales  enriquecen el campo de sus conocimientos contribuyendo en línea sobre temas que les interesan y compartiendo contenidos hiper-enlazados (música, videos, artículos, creación colaborativa…). Este funcionamiento basado en la curiosidad de cada uno es precisamente el que hace falta en muchos establecimientos escolares. Mientras tanto, se están democratizando algunas formas de aprender según estos preceptos: los MOOC (Massive Online Open Course) son un ejemplo.

Algunos ven en el interés económico que suscita esta alternativa el peligro de un regreso al acceso pasivo a los conocimientos. Así, los inversores y promotores de las marcas universitarias mundiales podrían usar de un modo de difusión masivo para crear contenidos estandardizados que borren las particularidades locales. Pero otros tienen el optimismo de pensar que analizando los comportamientos de navegación a través de los datos digitales, los MOOC podrían proponer contenidos, ritmos y correcciones cada vez más personalizadas.

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Minerva University’s website

Hace unos días leí un articulo titulado La #educación tendrá pronto su premio Nobel y descubrí el Minerva Project, “Una experiencia universitaria reinventada para los estudiantes más brillantes, más motivados en el Mundo”. La idea es intrigante: Una universidad de prestigio (Ivy League) en que todos los cursos se llevarían a cabo en línea para permitir a los estudiantes tener un seguido personalizado. La primera promoción contará entre 200 y 300 estudiantes que vivirán juntos en espacios dedicados (que no son campus clásicos), pero cambiando regularmente de ciudad y de país durante los cuatro años que dura la carrera. San Francisco, Beijing, Sao Paulo y París ya se mencionan. Y además de “ofrecer la mejor educación posible” como lo hace hoy Harvard, el responsable de este inmenso proyecto, Ben Nelson, nos asegura que el precio de la carrera en Minerva University costará la mitad de lo habitual en universidades de prestigio.

Esta experiencia transforma totalmente la relación física que mantenemos con el entorno educativo. En su libro titulado “Le Néo-normadisme – Mobilités, partages, transformations identitaires et urbaines.”, Yasmine Abbas, arquitecta francesa, titular de un master al MIT (Massachusetts Institute of Technology) y de un doctorado en la Harvard University Graduate School of Design, nos explica como el hecho de ser un neo-nomada influye sobre la concepción, la producción y la utilización de espacios hasta entonces presentes en la mente colectiva, afirmando que

“la movilidad digital confunde las definiciones espaciales”.

Una idea que comparto y que me conduce a imaginar entornos escolares con límites físicos borrosos. En el contexto actual, no tiene sentido considerar el circuito académico como el centro de una emancipación intelectual generalizada. En los espacios domésticos, en los espacios de ocio, en la calle, en los “espacios digitales” almacenamos informaciones que permanecen en nuestra mente por haber sidas adquiridas en momentos activos. En tales casos, nos damos cuenta de que el individuo es dueño de su tiempo, de su postura física, del orden de sus actividades y de las personas con quienes actúa. Así es que pienso que un entorno de aprendizaje eficaz sería un entorno que nos permitiese ser activos de distintas formas. De alguna manera, las oficinas de las empresas de Silicon Valley ya lo hacen desde hace unos cuantos años y exportan el modelo en otros países. Las más grandes de ellas proponen a sus empleados disfrutar de mini-pueblos que agrupan servicios, ambientes diversos y todo factor susceptible de fomentar la creatividad y de mantener las mentes relajadas. Podemos decir que el contexto de libre albedrío de estos empleados está diseñado.

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Frank Gehry y Mark Zuckerberg ante la maqueta de las nuevas oficinas de Facebook.
Fotografía: Everett Katigbak, Facebook

Pero entre diseñar una experiencia y condicionarla hay un solo paso. También pienso que hay que invertir la tendencia social que sujeta la identidad de un individuo a su recorrido académico. Desde el nombre del establecimiento, al origen de una caracterización socio-económica, hasta su implantación territorial, pasando por sus especificidades prácticas (campos de estudio, pedagogía…), todo tendría que ser flexible para el que esté dispuesto a definir sus ámbitos personales. Adaptar, modificar, crear nuevos caminos con una base común es precisamente lo que defiende la filosofía hacker. Y de la misma manera en que se desarrollan micro-modelos económicos según procesos de contribución derivados de la cultura digital, los espacios de aprendizaje podrían fomentar un uso alternativo de las tecnologías; más creativo, menos costoso, menos alienante y que provoque movilidad física. Pienso que esta sería una forma de curar lo que el Dr. Manfred Spitzer llama una demencia digital, sin suprimir las ventajas sociales de una semántica digital justa.

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FabSchool by Waag Society

Algunos como Ivan Illich ya sugirieron salir de los sistemas escolares, llegando a comparar edificios escolares con cárceles. Otros como Jean Piaget eran partidarios de terminar con la figura del profesor conferenciante y privilegiar métodos educativos activos, como la investigación interdisciplinaria, que fomentan la invención. Pienso que hoy podemos sintetizar colectiva y localmente estas ideas “radicales” para reparar, rehabilitar, los edificios escolares existentes. Se trataría de diseñar porosidades físicas entre actividades internas y externas ya que las actividades mentales y digitales viajan y se conectan de manera permanente. Y más que aumentar superficialmente las capacidades tecnológicas de los entornos austeros que conocemos, empezaría borrando lo que se pueda para que entre un aire nuevo en los pulmones de la comunidad escolar.

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Comportamientos responsables y arquitectura escolar

Category: ⚐ ES+arquitectura+creatividad+educación+EntornoEducativo+internet+medioambiente+sostenibilidad+tecnologías

Este es el primer post relativo al tema EntornoEducativo. Mi intención es sugerir aplicaciones (potencialmente desarrollables) que hibriden decisiones arquitectónicas con contenidos/dispositivos digitales. Las pistas sugeridas aquí surgen de una reflexión relativa al proyecto del centro experimental de educación infantil en Reggio Emilia. Sin embargo, los temas abordados conciernen a todo tipo de espacio en el que se aprende: organizaciones espaciales, memoria compartida, visualización de lo invisible, información sensorial.

La reflexión sobre la arquitectura escolar se puede abordar desde muchos campos (territorial, social, cultural, económico…). Una de las constantes que vamos a explorar es la relación que mantienen estos espacios dedicados con el ecosistema en el que influyen. Según Philippe Meirieu, experto francés en ciencias de la educación y de la pedagogía, educar lo más temprano posible en la cuestión medioambiental constituye una misión fundamental. Esta preocupación actual, dice él, exige la adquisición de «reflejos, comportamientos (…) necesarios a la supervivencia del planeta». También se trata «de introducir una perspectiva nueva, una manera original de pensar el mundo como un sistema complejo» en el cual cada uno pudiese ser percibido como un elemento solidario, poderoso y activo. Si esta enseñanza se puede asegurar desde el sistema docente, podemos imaginar que estas ideas y prácticas sean transmitidas por el rodeo de un soporte envolvente: el edificio escolar mismo.

Visualización lúdica de datos medioambientales en el entorno escolar

Antes de ser realmente consciente de la situación medioambiental de nuestro planeta, todo individuo necesita conocimientos relativos a diversos ámbitos. Lejos de estas preocupaciones, el niño dará más importancia a sus sentidos. En La Représentation de l’espace chez l’enfant (1972) Jean Piaget, experto del desarrollo infantil, explica que el niño entre 2 y 6 años se adapta afectiva e intelectualmente al mundo que lo rodea gracias al juego simbólico. Así, el entorno arquitectónico podría tomarse como un instrumento pedagógico que les oriente hacia un comportamiento consciente y responsable.

Muy temprano, el niño descubre la relación topográfica entre los objetos y el valor funcional de ciertos elementos arquitectónicos próximos (puerta, ventana, interruptor…). Pero la cuestión medioambiental sufre de una disimulación espacio-temporal que atribuye a su urgencia un carácter abstracto: no solemos visualizar directamente las consecuencias de nuestros actos.

¿Qué ocurriría si el edificio escolar mostrase los flujos invisibles de su actividad? Por ejemplo, mediante indicadores de consumo, de situaciones climáticas anómalas, etc. ¿Y si imaginásemos que aquella Escuela aumentada pudiese estar «triste» cuando la luz se quedara encendida en aulas vacías? ¿O  cuando los niños pasen demasiado tiempo desperdiciando agua al lavarse las manos?

Responsabilidad

Pienso que el arquitecto nunca podrá imponer a la sociedad civil el “ser responsable” según sus términos propios. Sin embargo, frente a unos usuarios curiosos, los niños, podría provocar comportamientos medioambientalmente responsables al proponer una experiencia arquitectónica interactiva en el que cada uno se implique haciendo lo que le guste.

1. Emisor (niño o profe.) 2. Soporte de transmisión de contenidos digitales: dato/imagen/sonido/video 3. Receptores

¿Que significa integrar lo digital en el medio escolar? Integrar o añadir aquellos dispositivos en un espacio dado significa pensar en la manera de combinar espacios físicos y digitales y obtener influencias recíprocas. Hoy en día, existen formas corrientes del uso tecnológico:

– Digitalizar contenidos presentes en soportes analógicos; cuestión de los espacios de almacenamiento.
– Aumentar las posibilidades organizacionales y de concertación entre los actores de la comunidad escolar compartiendo informaciones; creación de espacios de diálogo.
– Usar el aspecto lúdico de ciertas herramientas digitales y de ciertos objetos comunicantes para captar la atención del alumno; hablamos de espacios aumentados.
– Entender la tecnología y desarrollar su imaginación gracias a lógicas de apropiación experimentales; espacios de emancipación.

Apropiarse y modificar espacios

Generar, compartir, archivar datos útiles para modificar y apropiarse los espacios escolares disponibles. Los “folders” digitales son como una ampliación de aquellos espacios que constituyen una plataforma de diálogo entre los actores de la comunidad escolar.

A partir de una cartografía de los espacios “olvidados” (que no se usan), los niños podrán imaginarse como ellos los ocuparían. En Reggio Emilia, los niños siempre están manipulando materiales y desarrollando sus sensibilidades arquitectónicas. La experiencia consistirá en pasar de una maqueta a una pequeña construcción efímera.

1. Espacio inicial
2. Volumen olvidado (forma compleja): visualización digital
3. Volumen simple disponible
4. Escala a partir de un personaje
5. Maqueta que se va a modelizar (scan o fotogrametría)
6. Integración, adaptación y construcción

Percibir lo invisible

Al vivir en un espacio, desarrollamos automatismos. La concepción arquitectónica se apoya en funcionamientos mecánicos que presentan complejidades e impactos variables. En muchos casos, las soluciones propuestas suelen desconectar al usuario del impacto medioambiental que tienen sus actos. Sin embargo el entorno escolar podría ser una interfaz lúdica y simbólica entre el medio y el alumno. Adquirir una consciencia medioambiental interviniendo directamente sobre el funcionamiento de un microcosmos (el edificio) podría constituir una manera didáctica de introducir los conceptos de “sistema” y de “globalidad” que importan hoy en día. Cada necesidad y gusto individual se transformaría entonces en un “ejercicio” de resolución de un “problema” global. Para un niño, ¡todo esto tendrá que tener pinta de juego!

Lleno / vacío, mucho / poco,  frío / caliente, doloroso / agradable, alto / bajo, largo / corto …

Esta aplicación tiene como objetivo educar en el consumo reponsable de agua y de electricidad en la escuela. Entre signos abstractos y figurativos y usando dispositivos analógicos o digitales, el soporte arquitectónico permitirá combinar los vocabularios gráficos comprensibles por los jóvenes usuarios.

Para la mayoría de la gente, el objeto industrial y la construcción arquitectónica constituyen entidades con funcionamientos abstractos. Se trata de revelar el “esqueleto” y los “órganos” que permiten tener una cierta comodidad en el edificio. Unos recorridos habitualmente invisibles convertidos en herramientas pedagógicas.

Soportes arquitectónicos aumentados (digital y analógicamente): se trata de asociar datos climáticos esenciales a actos y hechos concretos: alimentos, ropa, actividades, configuración del edificio…

En la conferencia organizada por Ars Industrialis durante el Salon européen de l’éducation 2012 (Paris) y titulada L’éducation, vingt ans après l’apparition du World Wide Web, el filósofo Bernard Stiegler compartía que era…

 … absolutamente hostil a la introducción del digital en los niveles elementales por una razón metodológica que consiste en decir que para poder practicar una tecnología, se tienen que conocer las tecnologías que han permitido la producción de aquella. Si no, no se puede tener (…) un punto de vista crítico. La condición de la crítica es el conocimiento y la comprensión de la historicidad de una cosa. El diseño de los programas escolares está fundamentado en esta base.

Es cierto que atribuir a un espacio escolar un enfoque tecnológico influenciado por el mercado actual de la educación tiene su peligro: el considerar más importante la herramienta tecnológica como un medio técnico en vez de valorar el entorno socio-técnico que enriquece. En estas primeras propuestas destinadas a un entorno preescolar, intenté dejar bastante clara la relación entre dato digital y contexto práctico que lo genera. Digamos que al usar tecnologías sin todavía suficientes referencias relativas a diversos ámbitos, la dimensión mágica del proceso digital siempre tendrá que ser mínima con respecto a la información concreta percibida.

Para acabar, os dejo con un extracto del “vocabulaire” de Ars Industrialis, con traducción propia:

Ecología (de la mente): La disciplina llamada “ecología” nos es tanto la ciencia del medio que aquella de las relaciones de un ser con su medio. La ecología, tal como nosotros la definimos, no es ni la ciencia de un entorno objetivo, ni la protección de los recursos cuantificables, ni tampoco la cuestión de la naturaleza. El tema de la ecología es cultural antes que natural.

Actualmente, se tiene que abordar el tema de la ecología a partir del capitalismo cultural. Nuestro medio de vida es definitivamente industrial, y esa industria es el medio de nuestra cultura, es decir de nuestra mente, y por eso hablamos de ecología industrial de la mente. Si la mente tiene un medio que evoluciona, y si este medio es originalmente técnico (desde el silex hasta el silicium de los ordenadores pasando por el biblion del Espíritu Santo), desde entonces hay que preocuparse de igual manera por la calidad  de los medios naturales  con el objetivo de preservar su futura fertilidad  y del tipo de medios psicotécnicos en los cuales nacen y se desarrollan las mentes futuras. Desde este punto de vista ecológico, la cuestión estética, política e industrial forma un conjunto.

La ecología de la naturaleza, una dimensión de la ecología de la mente, es ecología general de los medios naturales, técnicos, institucionales, simbólicos, etc. Esto es, la ecología de la mente condiciona la resolución de problemas de la ecología natural: si queremos modificar sus comportamientos, hay que cambiar la mente de los consumidores que destruyen y tiran para compensar ante todo una miseria simbólica instalada sistémicamente y apoyada por unas industrias culturales tóxicas.

Es decir, la verdadera pregunta ecológica no concierne a la energía de subsistencia (agotamiento de los recursos fósiles), sino más bien a la energía de existencia (agotamiento de la énergía libidinal).