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URBACT Infodays España

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ES: En esta página puedes seguir en directo el evento de puertas abiertas de URBACT del próximo martes 25 de noviembre de 2014. Si quieres comentarlo en tiempo real y usar otras funciones avanzadas, puedes ver esta emisión en Youtube.

Ver el programa – URBACT Infodays – 25 de noviembre

EN: In this page you can watch next tuesday’s 25th URBACT Infodays event, live! If you want to add comments in real time and use other advanced features, you can also see this on Youtube.
 

¿Qué es esto? Más información sobre el evento y URBACT

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Ecómetro: convirtiendo el análisis ambiental en herramienta de diseño

Category : A+OS + noticias + sostenibilidad + ⚐ ES

Una de las presentaciones del proyecto - Foto: Javier Arce ecohack.org

Hace ya más de dos años, en una presentación de Think Commons a medio caballo entre lo presencial y lo telemático, un pequeño equipo (las revoluciones empiezan así) nos transmitía la enorme tarea que se habían propuesto acometer: poner medidas y puntos de control al escurridizo concepto de sostenibilidad para poder sujetarlo y manejarlo como una verdadera herramienta de diseño.

“Esto no es una presentación de la herramienta: es una apertura del proceso de participación”. Con estas palabras abría Iñaki Alonso de SATT un largo trabajo abierto, participativo e iterativo que está alcanzando un hito durante estas semanas con su presentación a financiación colectiva en la plataforma abierta de crowdfunding Goteo.

Pero, ¿qué es Ecómetro? ¿Por qué es relevante, por qué alguien querría contribuir a su desarrollo y formar parte de su comunidad?

Más allá del sello y la certificación: una herramienta

El nombre ya nos adelanta bastante de su contenido: Ecómetro es una herramienta de diseño sostenible para la edificación enfocada en la realización de un análisis ambiental riguroso y transparente de los proyectos, para lo cual se apoya en dos pilares metodológicos: la caracterización de lo local, y el análisis de ciclo de vida.

Para ello los integrantes del equipo promotor, junto una comunidad de expertos y usuarios, están desarrollando una aplicación basada en tecnología web que será capaz de informar sobre los aportes del proyecto en el plano ambiental, tanto desde el punto de vista de la generación de un hábitat saludable para las personas, como valorando la complejidad y transformaciones que se producen sobre el medio. Concretamente, la herramienta permite evaluar el proyecto, durante su desarrollo, en torno a cinco aspectos principales: entorno, diseño, agua, materiales y energía.

Comparativa del Ecómetro con otros sellos de certificación - Fuente: Ecómetro

Comparativa del Ecómetro con otros sellos de certificación – Fuente: Ecómetro

Aunque en el gráfico de arriba lo vemos comparado con distintos sellos y certificaciones, este “ecómetro” va más allá de todos ellos: no es aplicable sólo en una evaluación final sino además como una herramienta de trabajo, enfocada en la fase de diseño y toma de decisiones. Por ello, aunque está pensada para ser útil a muchos tipos de usuarios, son el promotor, el usuario y el proyectista quienes encontrarán en ella una ayuda fundamental para mejorar su proyecto.

La herramienta nos asiste, en una primera fase, con el mapa de aproximación, con el cual cartografiamos los elementos existentes que pueden influir en el impacto ambiental del edificio, obteniendo las claves desde la perspectiva local para trazar una buena estrategia ecológica en el desarrollo del proyecto. Todas las estrategias de diseño se trazan como respuesta a este mapa, con criterios de adaptación, restauración y protección, para conseguir en definitiva un sistema rico y estable.

Modelo de la ficha final que genera la herramienta - Fuente: Ecómetro

Modelo de la ficha final que genera la herramienta – Fuente: Ecómetro

En una segunda fase se emplea la metodología de análisis de ciclo de vida, que amplía este enfoque local y nos permite desengranar el origen y destino de los recursos que se van a utilizar, caracterizando los impactos que se van a dar a lo largo del ciclo de vida del edificio. Con este tipo de análisis podemos sistematizar y objetivar la obtención de información ambiental relativa a la edificación, asistiéndonos de manera neutral en la toma de decisiones durante los procesos de optimización, diseño y desarrollo, así como en la evaluación final de su impacto.

Abierta, open source, inclusiva

Existen multitud de herramientas de diseño y certificación para edificios con diferente alcance y metodologías. Lo que de verdad hace de Ecómetro un proyecto único es que adopta, desde su propio proceso de desarrollo, un enfoque diferenciador a través de lo abierto y lo libre, consciente del potencial que ofrece la transparencia en los modos de hacer.

Fue concebido con vocación inclusiva, tratando de servir a un amplio sector de población con diferentes necesidades,  admitiendo desde un nivel de acercamiento más cotidiano y comunicativo hasta otro más técnico, definido y detallado. Al ser online y gratuita, se convierte en una opción realista a la hora de valorar proyectos de pequeña envergadura o de carácter muy específico.

Ecómetro, herramienta online

Ecómetro, herramienta online y libre para el análisis ambiental

Más allá del impulso ideológico tras la filosofía del software libre, es precisamente el carácter abierto de Ecómetro el que le permite superar toda noción de “sello” cerrado, en la medida en que los indicadores que usa, las variables que mide y prácticamente cualquier parámetro, pueden ser definidos, pactados, adaptados y desarrollados por la comunidad. Nunca se va a quedar pequeño, o resultar inadecuado para cierto proyecto por la falta de alguna característica: el software que se va a liberar tras la campaña de crowdfunding puede ser visto como una base funcional sobre la que construir muchos otros “ecómetros” capaces de ayudar al diseño de diferentes tipologías, en distintos entornos legales, sociales o climáticos, y con distintos objetivos.

Taller sobre los indicadores a incluir en la herramienta - Fuente: Ecómetro

Taller sobre los indicadores a incluir en la herramienta – Fuente: Ecómetro

En un gran ejercicio de coherencia, todo el proceso se ha venido conformando a través de debates abiertos, con especial atención sobre la transparencia, y pensando en diferentes grados de implicación. Y a eso vamos:

Tú puedes formar parte de ello

Ahora mismo el proyecto se encuentra en la recta final de su campaña de crowdfunding, con un 122% del importe mínimo financiado y camino del importe óptimo, que de ser alcanzado les permitirá no sólo paquetizar y lanzar la versión estable de la aplicación para que cualquiera pueda instalarla en su servidor y personalizarla, sino además desarrollar funciones adicionales que mejorarán su usabilidad y adaptabilidad a distintos escenarios de uso.

En esta campaña cada persona o empresa puede contribuir según sus posibilidades y nivel de implicación. Para muchos el escalón de donación más interesante quizás sea el que nos da acceso a un curso sobre el uso de la herramienta y además nos convierte en miembros de la Asociación Ecómetro para apoyar el proyecto a largo plazo y seguir de cerca su desarrollo. Porque esa siempre es una opción: más allá de la campaña, el proceso seguirá abierto a la incorporación de personas interesadas en participar.

Estructura de trabajo - Fuente: Ecómetro

Estructura de trabajo – Fuente: Ecómetro

En la estructura de “capas de implicación” del proyecto hay muchas maneras de implicarse más allá de la contribución económica puntual. En la propia página en Goteo anuncian que están buscando traductores y testers, gente que quiera poner a prueba la herramienta con proyectos reales propios; y en el proceso pueden surgir muchas otras posibilidades de colaboración, ya sea en el desarrollo del software, en la definición de los parámetros e indicadores que definen su funcionamiento, o simplemente en la discusión y difusión del proyecto.

La campaña seguirá en marcha 11 días más, hasta finales de octubre. Os recomendamos echar un vistazo a las diferentes opciones de participación y aprovechar la oportunidad para conocer más de cerca uno de los proyectos de software libre para arquitectura más interesantes de los últimos años.

Campaña de Ecómetro en Goteo

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Cuando desperté, el carsharing ya estaba en Madrid

Category : movilidad + tecnologías + urbanismo + ⚐ ES

Imagen por motorblog.com

Imagen por motorblog.com – clic para ver original

Sé de primera mano lo que es tener coche propio. Durante años fui dueño de un muy querido Seat Ibiza que me llevó fielmente —y también me dejó tirado— en las situaciones más variadas, desde compras casuales hasta mudanzas, desde cortos recorridos de casa al trabajo hasta improvisados surf trips de miles de kilómetros… todo ello pidiendo a cambio solamente un poco de gasolina por kilómetro. Y bueno, a veces, algo de aceite. Y agua. O dinero para el seguro. O un par de ruedas nuevas. Pensándolo mejor, bastante gasolina. Y una buena —y efímera— limpieza. O un retoque de chapa y un faro de repuesto. Y algo más de dinero para el seguro. Y luego el impuesto de turno, y… todo eso junto comenzó a resultarme menos idílico de lo que imaginaba que sería.

Mi salvación, especialmente con mi limitada economía de estudiante, fue compartir coche. Eso también sé lo que es. Sé lo que es tener la mitad de gastos, la mitad de viajes al taller, la mitad de gestiones y casi las mismas preocupaciones. La mitad de orgullo de propietario, y la mitad de tiempo y de flexibilidad para usarlo. Compartiendo coche, he visto cómo se deterioraba la chapa al doble de mi propia capacidad para rayarla. He notado cómo las marchas iban entrando de forma diferente con el tiempo. He bajado al garaje, llave en mano y mochila a la espalda, para encontrarme un enorme espacio vacío donde debería haber un coche azul.

Con el tiempo, beneficios y cargas se fueron equilibrando y lo que empezó como un romance se convirtió en un matrimonio por conveniencia… y cada vez menos conveniente. Me volví despiadadamente práctico. Con casi todas mis necesidades de movilidad cubiertas por mi frugal bicicleta y otros medios de transporte, comencé a soñar con otros coches para cubrir algunas ocasiones excepcionales, pero todos me iban a suponer lo mismo. ¿El los albores del siglo XXI, no había ninguna solución mejor?

Spoiler: resultó que sí la había. Una solución que me permitiría disfrutar de lo mejor de ambos escenarios —coche propio y compartido— sin sus inconvenientes. La reconocí en cuanto oí hablar del carsharing.

Car… ¿qué?

El concepto de carsharing —”compartir coche” en inglés— es sencillo: la idea consiste en poner una flota de coches, distribuida por la ciudad, a disposición de una comunidad de usuarios, que pueden usarlos en un régimen de alquiler asequible y muy flexible. Esta flota puede ser mantenida y gestionada directamente entre personas —P2P carsharing—, puede ser de propiedad y gestión comunitaria —co-op carsharing— o pertenecer a una empresa —B2C carsharing—, siendo este último el modelo más extendido y hasta ahora el único presente en Madrid. En él, la empresa se encarga de la adquisición y renovación de vehículos, del mantenimiento, de los seguros, del aparcamiento, de las reparaciones, de la gasolina, de garantizar la disponibilidad, etc. —es decir, de todos los problemas que supone tener un coche propio— y el usuario sólo tiene que acceder al sistema, reservar un vehículo del tipo que más le convenga y usarlo por el tiempo que lo necesite, sabiendo que el importe correspondiente a ese tiempo de uso se le cargará automáticamente en su cuenta, sin más trámites.

Esquema conceptual del carsharing - Ilustración por Jorge Toledo

Esquema conceptual del carsharing – Ilustración por Jorge Toledo

Esto, combinado con el uso regular de la bicicleta y el uso esporádico del transporte público urbano y otros medios —incluido el coche de alquiler tradicional— para larga distancia, en mi caso me ha permitido olvidarme indefinidamente del coche en propiedad. Cada vez que necesito un coche, puedo usar el que quiera —pequeño, familiar, de carga o eléctrico— y además encontrarlo siempre limpio, nuevo y a pocas calles de mi casa.

En el siguiente vídeo se cuenta detalladamente, casi a nivel de manual de instrucciones, cómo es el proceso de alta y el uso rutinario de uno de estos servicios:

Las diferencias con un coche en propiedad son inmediatas. La más evidente es la cantidad de preocupaciones y gestiones que uno se quita de encima y, en cierto rango de uso, el coste mucho menor que supone anualmente: de una detallada comparativa —y bastantes cálculos— que hice hace unos meses deduje que podría hacer entre 150 y 200 salidas de unas 4h al año antes de llegar a un gasto similar al que me supondría tener un coche propio, lo cual es muchísimo más de lo que esperaba… y estaba calculando a la baja el coste de este último.

Si tenéis curiosidad por comparar los costes para vuestro nivel de uso del coche, hay un par de calculadoras disponibles online, tanto para el coche privado como para el carsharing, que podéis usar para obtener datos orientativos. Desde Respiro compartían hace tiempo una estimación hecha para un caso particular, y seguramente podréis encontrar otras por la red.

Y hay que pensar no sólo en términos de dinero, sino también de tiempo. No he visto ningún estudio al respecto pero sería igualmente interesante: ¿cuánto tiempo podríamos ahorrar al año, al usar un servicio de carsharing, en gestiones y mantenimiento?

La otra diferencia es de tipo colectivo y global: teniendo en cuenta que un coche, en Madrid, pasa aparcado de media el 97% de su vida útil, compartirlo tiene mucho sentido también en términos de eficiencia energética… y de calidad medioambiental del entorno urbano, pero estos aspectos los comentaré con más detalle en el próximo post de esta serie.

¿Las diferencias con un servicio de alquiler tradicional? Por un lado, el coste es mucho más ajustado, incluso aunque acabes alquilando un día entero; por otro, la flexibilidad de uso es mucho, muchísimo mayor, pudiendo reservar o cancelar la reserva de un vehículo minutos antes de usarlo, seleccionar un rango de tiempo con una precisión de un cuarto de hora o modificar la duración de la reserva sobre la marcha, ya en el vehículo.

Un caso imparable de economía colaborativa

El carsharing se puede encuadrar en la llamada sharing economy o economía colaborativa, basada en el acceso compartido a productos y servicios frente a la propiedad de éstos, y generalmente apoyada en plataformas digitales que facilitan la interacción y la gestión de las actividades.

En una de las varias charlas que hemos tenido sobre el tema, Agustín de Saralegui, de la empresa Respiro, mencionaba un extenso estudio de Frost&Sullivan —del que habla también Sarwant Singh en Forbes— y me daba, bien despiezados, los datos más significativos. Y son ciertamente significativos.

Pese a ser todavía una actividad emergente —habiendo comenzado a funcionar apenas en 2008— el crecimiento que se prevé es enorme, del orden de diez veces en 5-10 años: de los 90.000 coches en régimen de carsharing que hay hoy en el mundo, se espera que para 2025 ronden el millón, pasando de los 3,3 millones de usuarios a alrededor de 40 millones ya en 2020. Una perspectiva prometedora incluso en una sociedad como la española, donde la propiedad tiene aún un fuerte arraigo cultural. Todo ello en 2014, año histórico en el que, por primera vez, en España se están vendiendo más bicicletas que coches. Algo está cambiando, y muy rápido.

www.thefutureofcarsharing.com - clic para ir a la página

www.thefutureofcarsharing.com – clic para ir a la página

¿Cómo se están tomando esto los fabricantes de coches? Los más espabilados se están dando cuenta que el futuro del coche está, al menos, tanto en el acceso como en la propiedad, así que están cambiando sus modelos de gestión y marketing para funcionar más en leasing, ofreciendo servicios añadidos —como los superchargers, las estaciones de recarga gratuita de Tesla Motors—, o con flotas enteramente dedicadas al alquiler o al carsharing.

Según el estudio mencionado, el carsharing está atrayendo sobre todo a jóvenes entre 25 y 34, con menos recursos, sin familia propia, acostumbrados a usar un coche ajeno, más próximos a la economía colaborativa gracias a su estrecho contacto con Internet, y para los que, aparentemente, tener coche ya no mola tanto. Mi experiencia, al menos, coincide con el estudio: tenerlo presenta cada vez menos atractivo. Poder usar un coche nuevo del tipo que necesito y sólo cuando lo necesito, eso sí que mola.

¿Y en Madrid?

Todo esto, que hace unos años sonaba prometedor pero algo remoto, en Madrid es ya una realidad que ha venido para quedarse.  Actualmente hay dos empresas consolidadas que ofrecen servicios de carsharing: Respiro y Bluemove. Cuando, hace unos meses, hice la comparativa de servicios y precios mencionada más arriba, había una tercera, HelloByeCars, que a día de hoy parece haber desaparecido del mapa.

La implantación del carsharing en la ciudad está bastante avanzada, cubriendo de forma uniforme todo el centro con más de 80 aparcamientos  —unos 150 vehículos— de Respiro y alrededor de 50 —más unos 30 coches aparcados en la calle— de Bluemove, cifras que están en constante aumento dado el rápido crecimiento que están experimentando ambas empresas.

Extensión cubierta por Respiro (izquierda) y Bluemove (derecha + aeropuerto).

Extensión cubierta por Respiro (izquierda) y Bluemove (derecha + aeropuerto).

En ambos casos el funcionamiento es parecido: la reserva se puede hacer por teléfono y a través de Internet usando ordenador o móvil, y el acceso al coche se realiza pasando la tarjeta personal por un detector situado en el exterior del coche. Una vez abierto, en el interior encontraremos la llave de arranque y una tarjeta para el caso en que hiciera falta repostar. Además encontraremos el historial de incidencias del coche por si notáramos alguna anomalía, y un breve manual de uso, muy útil para esos primeros y algo desconcertantes encuentros con el carsharing.

En cuanto a la flota, cada empresa ha adoptado un enfoque distinto: mientras que en Bluemove es bastante homogénea y marcada por su reciente acuerdo con Kia, en Respiro la flota se diversifica mucho en cuanto a marcas, modelos y tipos de vehículo, con lo que, si estás dispuesto a moverte a un parking más lejano, puedes acceder a una variedad mayor. Respiro es además la única que tiene varios modelos de carga, fundamentales si, como en mi caso, una de las pocas cosas para las que realmente necesitas un coche es para hacer la mudanza o llevar algún objeto grande de forma ocasional. Ambas incluyen algún modelo eléctrico, cuyo número y variedad es previsible que aumente en los próximos años.

Ejemplos de vehículos en la flota de Respiro

Ejemplos de vehículos en la flota de Respiro

Ambas empresas coinciden en referirse al carsharing como “coche de barrio”. La idea, en palabras de Agustín de Saralegui, de Respiro, “es que el vecino, sin renunciar a la flexibilidad de tener toda una flota a su disposición, acabe desarrollando una relación de familiaridad con el coche que usa habitualmente, generalmente situado en el parking más cercano a su casa o trabajo”. El uso compartido puede ser también una excusa para generar comunidad a nivel de vecindario, favoreciendo el contacto entre los vecinos y abriendo las puertas a compartir y colaborar para viajes, recados, etc. Hacia esto apunta Bluemove Community, una plataforma que propone la adquisición a través de un contrato de renting, por parte de un “vecino conector”, de un vehículo con la tecnología de carsharing preinstalada, con la condición de que el “conector” comparta un porcentaje del tiempo de uso del coche y promueva su uso entre sus amigos y vecinos. Sin llegar a ser un modelo de carsharing P2P puro, esto permite crecer de manera más descentralizada, bajo demanda, y dando cierta preferencia de uso a los usuarios que necesiten el coche con regularidad.

Hasta aquí, una instantánea de lo que es el carsharing ahora mismo en Madrid. Dentro de unos meses el panorama puede haber cambiado bastante. Como comentaba más arriba, las expectativas de expansión son enormes. En palabras de Saralegui sobre el futuro de Respiro: “Ahora estamos en 154 coches, y mañana entran 5 más. Están entrando nuevas unidades continuamente en función del aumento del número de usuarios y antes de que acabe el año serán 200 coches de Respiro en Madrid. Para 2015 doblaremos —como mínimo— hasta los 400 coches de carsharing en la ciudad.”

En los próximos artículos de esta mini-serie entraré en más detalles sobre el impacto del carsharing en la vida urbana y sobre la experiencia que, como usuario de Respiro, he tenido con el “coche de barrio” durante estos meses.

Más información: Respiro + Bluemove

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#networkedurbanism: Time, space and memory

Category : networkedurbanism + ⚐ EN

MyPS: see below

MyPS: see below

Earlier this year we introduced to you #networkedurbanism, now that the “studio report” book is almost ready, we are publishing a series of posts showing some of the projects that the students have developed during the 2010, 2012, and 2013 studios at the GSD.

In this last #networkedurbanism post we present to you three projects held together by the common thread of time. The first one deals literally with our personal time organization, the second with the transmission of memories tied to a specific place, and the last with the the permanence of personal memories through time and beyond life.

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Videoclip de Toteking ambientado en el Ecobulevar de Vallecas | eutv

Category : eutv + video + ⚐ ES

Hoy en el canal eutv os dejamos un vídeo entretenido y veraniego. Lleva dando vueltas por ahí unos cuantos años, y de vez en cuando alguien se acuerda de nosotros al verlo y nos lo manda.

Ya habíamos publicado antes algún vídeo grabado por otras personas en el Ecobulevar, pero este lo teníamos pendiente. Es un videoclip, titulado “Redes sociales”, en el que el conocido rapero ToteKing se planta con sus compañeros bajo el Árbol del Aire y despotrica contra el abuso que hacemos de las redes sociales en nuestra vida diaria. No deja de tener algo de ironía…

Uno de los protagonistas del vídeo, con quien una inesperada casualidad* nos ha permitido hablar un poco, comentaba que para el videoclip buscaban un espacio “abierto y social”, y que el Ecobulevar encajaba perfectamente, además de ser una escenografía bastante singular.

Íbamos a añadir algo sobre cómo, a juzgar por estos vídeos y lo observado en nuestras periódicas visitas, estas estructuras bioclimáticas se han convertido en un punto de referencia y uno de los pocos lugares amables para estar en las calles de este semivacío vecindario de Vallecas… pero para no desentonar nos limitaremos a decir: ¡cierra el p*** Facebook ya!

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#networkedurbanism: ‘Physital’ Social Networks

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Hyper activated place of connection - Table Talk

Hyper activated place of connection – Table Talk

Earlier this year we introduced to you #networkedurbanism, now that the “studio report” book is almost ready, we are publishing a series of posts showing some of the projects that the students have developed during the 2010, 2012, and 2013 studios at the GSD.

In this sixth #networkedurbanism post we present to you two projects that apply the concepts of a social network, like the ones that we generally use—twitter, facebook—to the physical world using digital locally-targeted apps or physical objects.

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#networkedurbanism: Your Digital Opinion is Important to us

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Place Pixel

Earlier this year we introduced to you #networkedurbanism, now that the “studio report” book is almost ready, we are publishing a series of posts showing some of the projects that the students have developed during the 2010, 2012, and 2013 studios at the GSD.

In this fifth #networkedurbanism post we present to you two projects that share the aim to enrich the physical space with a digital layer, the connection between real and virtual worlds was one of the recurrent themes in the studio and these two projects truly create a strong link between them allowing people to express their opinion about the physical city using digital means.

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#networkedurbanism: Better Communities, Better Places

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My Little Public - See below

My Little Public – See below

Earlier this year we introduced to you #networkedurbanism; now that the “studio report” book is almost ready, we are publishing a series of posts showing some of the projects that the students have developed during the 2010, 2012, and 2013 studios at the GSD.

In this fourth #networkedurbanism post we present to you three projects focused on social issues and placemaking, their main goal is trying to involve the local communities in the construction process of the future of the cities.

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Sostenibilidad, crecimiento y costes: entrevista a José Carlos Díez, economista | eutv

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Hoy, a través de nuestro recién resucitado canal de vídeos ecosistemaurbano.tv, rescatamos una entrevista inédita realizada en 2008, en la que José Carlos Díez (@josecdiez), economista y por aquel entonces profesor en la Universidad de Alcalá, nos hablaba de su visión del concepto de sostenibilidad.

En los dos minutos y medio que dura la entrevista, Díez nos comentaba, entre otras cosas, de la dificultad de los mercados para valorar económicamente los bienes ambientales (“contaminar es gratis”), y defendía la necesidad de fijar precios públicos para incorporar el coste de su degradación en la toma de decisiones.

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#networkedurbanism: active awareness

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Earlier this year we introduced to you #networkedurbanism. Now that the “studio report” book is almost ready, we are publishing a series of posts showing some of the projects that the students have developed during the 2010, 2012, and 2013 studios at the GSD.

Today’s three projects are focused on the knowledge—or the lack of it—that we have of our environment and the resources we use. Believing that many poblematic behaviors we have are caused by our low level of awareness, these projects try to find a way to communicate effectively their content and to initiate discussions and reflexions which may eventually lead to environmental improvements.