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Las "casas del sol" vendrán a España

Category : arquitectura + sostenibilidad + ⚐ ES

CASAS SOLARES FINAL
Como decíamos parece que en España el dinero de la construcción se está desplazando hacia el sector de las energías renovables. Será por ello que en 2010 se celebrará por primera vez  el SOLAR DECATHLON en suelo español: La competición a nivel internacional más prestigiosa de casa solares, que por primera vez sale de EEUU para celebrarse en Madrid en junio de 2010.

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EU SUMMER playlist, para animar el verano

Category : eu:live + ⚐ ES

fachadaecosistema-spoti

Ecosistema Urbano tiene una banda sonora que se rehace casi cada mes, pero como a veces se nos agota la inspiración musical, hemos decidido abrir una lista colaborativa e invitaros a todos, desde vuestras casas, estudios y coworkings, a compartir “hilo musical” con nosotros.

EU SUMMER 14 en Spotify

Tiene un poco de lo que nos gusta oir últimamente, y esperamos que la llenéis de ideas musicales nuevas, fresquitas y veraniegas.

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Una guía aumentada para recorrer la ciudad en bicicleta | BikeLine al detalle

Category : bikeline + movilidad + tecnologías + urban social design + ⚐ ES

Ir en bici, en un mundo de coches, es para locos o valientes. ¿O no? - Foto por Elvert Barnes

Ir en bici, en un mundo de coches, es para locos o valientes. ¿O no? – Foto por Elvert Barnes – clic para ver original

¿Cómo podemos impulsar el uso de la bicicleta en la ciudad? Esta cuestión se ha abordado de muchas maneras distintas, generalmente desde la mejora de las infraestructuras, la regulación, la seguridad y la educación. Sin embargo, echamos en falta proyectos que, a escala de ciudad, trabajen directamente por hacer el ciclismo urbano más visible y tan atractivo como puede llegar a ser, mostrando la bicicleta como un modo de moverse por la ciudad económico, versátil y flexible, ágil o tranquilo según queramos, con la posibilidad inmediata de parar a hablar con alguien conocido o hacer la compra el comercio local…

La agilidad de la bicicleta: parar a hacer un recado en cualquier punto de tu camino - Foto por acme08 en Flickr

La agilidad de la bicicleta: parar a hacer un recado en cualquier punto de tu camino – Foto por acme08 – clic para ver original

En ese sentido, el factor cool que la bicicleta está adquiriendo últimamente está ayudando, más que muchos planes de movilidad, a sacarla del nicho del activismo y normalizarla a nivel cultural, como parte de un estilo de vida.

Sin embargo, ¿se puede hacer algo más? ¿Podemos aunar todos esos esfuerzos bajo una propuesta integradora y llegar un poco más allá?

Mejorado la “experiencia de usuario”

Recuerdo mi primera y alocada incursión en bicicleta al centro de Madrid. Tras diez años pedaleando a diario por una ciudad como Alicante, más pequeña pero casi igual de salvaje en cuanto a tráfico, me sentía más que preparado para ello. Dado mi escaso conocimiento de la ciudad, y con el fin de evitar perderme demasiado, decidí seguir las calles conocidas, que venían a ser las que cualquier turista conoce, o las que destacan más sobre el plano.

Así fue como me encontré pedaleando, a todo lo que me daban las piernas, por el carril central de la Gran Vía, cuesta arriba, en hora punta, con taxis y autobuses rugiendo por la derecha y el resto de coches presionándome por todos lados. Ni que decir tiene que me batí en retirada por el tercer paso de cebra con el que me crucé, y en adelante me pensé mejor la ruta a seguir. No quería repetir aquel error, pero tenía por delante una pregunta por responder: ¿Cómo se mueve uno por esta ciudad?

Disculpe, ¿cómo... ? - Foto por Marc van Woudenberg

Disculpe, ¿cómo… ? – foto por Marc van Woudenberg – clic para ver original

Da igual que tengas años de experiencia sobre dos ruedas o que te acabes de lanzar, animado por alguna de las muchas bondades de la bici urbana: cada ciudad desconocida supone comenzar de nuevo. Todas se diferencian por el tipo de tráfico, su configuración, su orografía o su cultura.

Sin embargo, por distintas que sean, todas las ciudades tienen algo en común, y es que según cómo las recorras, pueden convertirse en una pesadilla o en un placentero paseo. De nuevo, la pregunta: ¿Cómo se mueve uno por esta ciudad?

El problema de las rutas ciclistas

La primera respuesta es evidente: siguiendo rutas ciclistas, generalmente compuestas por una combinación más o menos inconexa de carriles bici, ciclocalles y otras soluciones. Sin embargo, esas rutas pueden ser escasas y difíciles de hallar, e incluso el encuentro con una de ellas es una experiencia confusa. ¿Cómo sabes si te va a llevar a donde tú quieres? ¿Y si tiene puntos peligrosos o discontinuidades? ¿Es una ruta realmente pensada para vivir la ciudad desde la bici o un apaño que no me va a ayudar nada?

El terror del ciclista urbano: carril bici a ninguna parte - foto por José María Mateo

El terror del ciclista urbano: carril bici a ninguna parte – foto por José María Mateo – clic para ver original

El problema, algo menor, de los planos

La segunda respuesta es igual de obvia y complementa a la anterior: usando un plano y buscando tu propia ruta. En mi caso, la cosa comenzó a aclararse cuando descubrí el Plano de Calles Tranquilas de Madrid. Un día decidí seguir sus líneas y me encontré atravesando de punta a punta una ciudad que no parecía la misma: tranquila, con poco tráfico y con ambiente de barrio.

Sin embargo, consultar un plano sigue siendo engorroso, y mucho menos cómodo que simplemente seguir una ruta adecuadamente señalizada por la ciudad. Tienes que memorizarlo y pararte a consultarlo cuando te olvidas. En el mejor de los casos, lo puedes llevar en el móvil y seguir tu ruta con ayuda del GPS. Aun entonces, lo que pone en el plano y lo que ves en la calle son cosas distintas. Hay rutas digitales que no están señalizadas en la calle, o viceversa.

Además, suelen ser planos meramente circulatorios, que omiten toda actividad cultural, social o comercial de la ciudad. Sin embargo, la experiencia de ir en bicicleta es algo completamente distinto: su velocidad y maniobrabilidad hacen que sea idónea, no sólo para ir de A a B, sino para hacerlo pasando por C, F, J y X, descubriendo todo lo que la ciudad tiene que ofrecer y disfrutándolo en cualquier punto del camino.

Así pues, construyendo sobre estos antecedentes: ¿cómo podríamos mejorar la experiencia de ir en bici por la ciudad?

BikeLine, una solución posible

¿Y si combináramos lo mejor de las rutas señalizadas y de los planos, conectando claramente las guías físicas y las digitales? BikeLine fue concebida precisamente con esa idea en mente: combinar rutas físicas, fáciles de ver y seguir, con información digital sobre su procedencia, destino, estado o actividad cercana. Apoyarnos en la claridad y obviedad de unas señales pintadas en el suelo, y en el potencial informativo e interactivo del contenido de una pantalla.

bikeline - imagen de concepto

BikeLine: recreación conceptual

Intentamos imaginar una nueva forma de ayudar a los ciudadanos que usan la bici a sacar partido de sus ciudades. Las “líneas bici aumentadas” son pistas visuales continuas, simples y llamativas que guían al ciclista a lo largo de itinerarios seguros e interesantes. Su presencia y diseño anuncian, además, que existe otra capa de información en la que se desarrolla su auténtico potencial: una aplicación móvil que detecta la línea que estás siguiendo y muestra una “línea digital” equivalente que añade información relevante, actualizada y especialmente pensada para el que va en bicicleta.

BikeLine: esquema de concepto

BikeLine: esquema de concepto

De ese modo, la ciudad puede proporcionar respuestas rápidas a las dudas más comunes de un ciclista urbano:

— ¿Cómo puedo llegar de forma fácil y segura a… ?
— Y ahora, ¿por dónde sigo?
— Genial, he encontrado un carril bici, pero… ¿a dónde lleva?
— ¿Encontraré un buen sitio para aparcar la bici?
— Oh, no, un pinchazo… ¿Dónde puedo encontrar un taller de bicis?

El sistema está pensado para ayudar a descubrir el entorno urbano desde la bici, poniendo en el manillar todo un nuevo campo de posibilidades de interacción con actividades culturales, comercios locales y otros ciclistas, permitiendo, no sólo conocer, sino también disfrutar del camino a través de la ciudad.

Os contamos cómo imaginamos que podría funcionar, apoyándonos en el primer diseño que hicimos, premiado el pasado año en el concurso Get a Bike de Oslo, y cuya viabilidad esperamos poder ir comprobando y desarrollando.

Las líneas físicas

Existen bastantes aplicaciones móviles para seguir rutas por la ciudad. Lo que no hemos visto son señales que avisen de que esas rutas, o esas aplicaciones, existen. Señales que al ser claramente visibles para cualquiera, atraigan la atención, diciendo “aquí hay algo que puede ayudarte” o “cuidado, por esta ruta van ciclistas” o “¿por qué no te animas a descubrir tu ciudad desde la bici?”.

¿Por qué usar una línea? Una la línea es una forma rotundamente reconocible de señalizar una ruta. Da igual que esa ruta pase por un carril bici, por un espacio compartido con peatones o por un carril de la calzada, o que cambie de uno a otro. La línea puede girar, bajar o subir, cambiar de pavimento o de carril y seguir expresando una idea de continuidad a través de la ciudad.

La línea como guía en diferentes situaciones

La línea como guía en diferentes situaciones

Una línea puede cambiar de grosor, de color, y volverse discontinua o punteada para indicar seguridad, atención, preferencia, peligro, proximidad de un cruce, variación de la velocidad…

Color, tipo de trazo y grosor como indicadores superpuestos

Color, tipo de trazo y grosor como indicadores superpuestos

Una línea, además, es más económica de pintar y mantener que dos, o que una franja más ancha. Puede cualificar una vía sin ocuparla del todo, y sin suponer un cambio de pavimento.

Las líneas digitales

Las “líneas digitales” se visualizan a través de la aplicación móvil, en sincronía con las del suelo. Ponen servicios e información específica a disposición del que se mueve en bicicleta, suponiendo a la vez una ayuda y un aliciente para animarse a pedalear. Anuncian la presencia de talleres, de lugares donde aparcar, de comercios locales con ofertas especiales para ciclistas, de espacios de descanso, de equipamientos culturales…

El usuario puede revisar las líneas en parado, visualizándolas en un mapa de la ciudad o recorriéndolas para ver en detalle su contenido. Una vez en marcha, la aplicación detecta la línea que se está siguiendo y va proporcionando información de forma sintética, mostrando en la pantalla gráficos fácilmente reconocibles cuando hay información complementaria que mostrar y eventualmente ayudándose de sonidos para avisar sin distraer más de lo necesario la mirada del ciclista.

Líneas digitales sobre las físicas

Líneas digitales sobre las físicas – clic para ampliar

Su conexión con la actividad local, incluyendo la comercial, hace que el sistema tenga un gran potencial para integrar iniciativas ciudadanas u oficiales, públicas o privadas, individuales o colectivas, haciendo que esas simples líneas trazadas sobre la ciudad puedan convertirse en ejes de revitalización urbana a una escala más humana: la escala de la bicicleta. Abre interesantes posibilidades de uso, financiación y colaboración entre agentes no necesariamente relacionados con la movilidad pero sí con un modo de vida urbano en el que la bicicleta puede jugar un papel importante.

¿Realmente tenemos que seguir una línea?

Nos hemos hecho esa pregunta bastantes veces. La respuesta es sí… o no. Lo más hermoso de la bicicleta es que te permite salirte de la ruta, cambiar bruscamente de planes, improvisar, explorar. Y no podemos renunciar a eso.

Las rutas que imaginamos no serían exclusivas ni obligatorias. Tampoco serían inmutables. Un recorrido pintado puede renovarse, o perderse por el desgaste y aparecer en otra ubicación. Podrían ser incluso temporales, pensadas para desaparecer al cabo de un tiempo. El propio uso que los ciudadanos hicieran de cada ruta, recogido a través de la aplicación o de otros canales de participación, serviría para redefinir y adaptar esa infraestructura ciclista ligera.

Pero pensamos que sería importante que estuvieran ahí como un indicador de la presencia de la bici, de la existencia de una ruta amable y una capa de información añadida. Como una guía a partir de la cual aprender a moverse por la ciudad, cada uno a su manera. Como una serie de lugares conocidos desde los que explorar lo desconocido.

¿Cuándo y dónde?

Todo esto no pasa de ser una propuesta. Una propuesta que hicimos para Oslo (con bastante buena recepción) pero que pensamos que puede interesar a otras ciudades, teniendo bastante potencial para ser desarrollada en colaboración entre varias.

Hay aspectos que hacen de éste un proyecto complejo de llevar a cabo. No es tan “sencillo” como desarrollar una aplicación independiente e invitar a la gente a usarla. Hay que trabajar cumpliendo complejos reglamentos, ajustándose a acuerdos y haciendo todo ello económicamente sostenible. Hacerlo bien implicará poner en contacto y de acuerdo a muchos agentes de la ciudad… como, por otro lado, debería suceder con cualquier nueva infraestructura.

Sin embargo, también es bastante escalable. Se puede poner a prueba con una inversión relativamente baja, e ir mejorándolo progresivamente, de prototipo en prototipo. Sobre la marcha se pueden renegociar los trazados de las líneas y modificar las funciones de la aplicación. Y si nada de eso se lleva a cabo servirá, como mínimo, para sugerir otro acercamiento posible a la bicicleta como transporte, como experiencia urbana y como estilo de vida, y que se siga hablando de ella.

Así que… ¿por qué no intentarlo?

Evalúa BikeLineActualmente estamos presentando la idea a una convocatoria de propuestas de la que podríamos obtener apoyo para desarrollar más el concepto y su plan de viabilidad. Si os parece que la idea es interesante y creéis que valdría la pena explorarla un poco más podéis apoyarnos, tras un rápido registro, valorando tres aspectos: relevancia, adecuación y viabilidad.

Valora el proyecto Bikeline

En la plataforma hay subidas, junto a esta, muchísimas otras iniciativas que merece la pena revisar. Os animamos a registraros y valorar las que más os llamen la atención.

Para más detalles podéis descargar en PDF un panel que explica la propuesta: BikeLine por Ecosistema Urbano (108).

 

¿Y a vosotros, qué os parece? Estamos deseando conocer vuestras opiniones y seguir debatiendo y pensando sobre cómo podemos mejorar la experiencia de ir en bicicleta por la ciudad.

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MetaMap | 6000 km by Basurama, interview with Pablo Rey

Category : city + internet + Intervista + landscape + MetaMap + urbanism + ⚐ EN

Basurama is a forum for discussion and reflection on trash, waste, and reuse in all its formats and possible meanings. It was born in the Madrid School of Architecture (ETSAM) in 2001, and since then, has evolved and acquired new shapes.

Tire Cemetery in Seseña (Toledo)

I interviewed Pablo Rey Mazón, member of Basurama, about 6000km, a project about the concept of trash applied to new constructions and land use, the metabolism of the city.

 

1. How did you get to the practice of mapping? What led you to the practice of mapping?

We use mapping, a geo-spatial representation of things, to understand and display complex situations. Maps have always been interesting to me: subway maps, the Callejero (the streetmap book from Madrid), and later in architecture school, I was using and producing maps quite often. Google Maps and Google Earth came later…. maps are one special part of all the data visualizations tools available.
I have also participated in the development of meipi.org, an open source software for collective geo-location of information (texts, photos, videos, and audio) online, that we have used in many projects.

Interface of the map - Click to see original at Meipi

Interface of the map – Click to see original at Meipi

2. How did you choose the object of your mapping?

A map is a tool to decode certain information. Depending on the project, we would use one visualization or another. When we’re interested in the location of things, we use maps. In Basurama, we’ve used maps for many different projects apart from 6000km:

-Mapping urban metabolism landscapes (panorama photos) + real estate bubble: map, tactics in 6000km

-Mapping reusable waste in Ruhr (Germany) map 1map 2how to

-Flow of waste in Mexico City

-Exchange of objects map

In Ruhr, we used geo-located photos that we took, and a special instance of Meipi, to show the location of possible reusable waste. In spermola.org, we tried to give the opportunity to exchange an object by providing information about where the object was.

6000km started as an exhibition of 10 big format panorama photos from the Madrid outskirts: landfills, highways, scrapyards, and abandoned places. The project was part of the exhibition and was named Basurama Panorámica. It shows the public different places to envision the consequences of the urban expansion that was occurring at the time. Each photo had a short text attached to it, that served to contextualize and give basic information about it. We didn’t just want ‘awesome’ photos, we wanted to make people understand where and what those locations were. The exhibition had two related maps: urban growth and highways, apart from a location map of all the photographs. Displaying urban developments together with landfills and empty toll highways was the way to show the relation among all the urban metabolism related situations. Empty buildings made for speculation purposes where as waste made for scrapyards. That was 2006, 2 years before Lehman Brothers declared bankruptcy.

Later on, when we addressed this project in a country scale we studied and mapped all the situations in 6000km.org. “6.000 km” were the kilometers of highway that the government was planning to build until 2020.

Mar Menor Golf Resort – Torre Pacheco, Murcia

3. In which way do you want this work to affect the people and society?

It is difficult to say how a particular project modifies the perception of a situation. In 2006 the real estate bubble was about to burst, but the public perception was saying “prices are never going to drop”, “we are the biggest growing economy in the world”, “keep building, buying, and selling, make money”. Mass media and politicians were basically denying the real estate bubble or saying that the process of land destruction was not sustainable. It was uncommon to address this topic. Nowadays, we can watch and read multiple news, documentaries, and exhibitions about a contemporary ruin or the economic crisis, but that was not the case back in 2006. It is impossible to measure that impact.

However, we were not alone in this task. There were other people talking about these issues as well. An example, El tsunami urbanizador español y mundial from the late Ramón Fernández Durán, or Ramón López de Lucio, that used our exhibition, among other things, to talk about the urban expansion and the backdrops of the star system architecture.  A year later, the Observatorio Metropolitano published a complete study of Madrid that delved deeply in the economical, social, and urban aspect of the situation. Madrid ¿La suma de todos? Globalización, territorio, desigualdad, and Derivart published casastristes.org.

Junkyard Hermanos Lopez – Parla, Madrid

4. Which is the next phase of growth/development your research is undergoing?

We went from the regional scale, Madrid conurbation, to a country scale, Spain, in 6.000km. We created an online map at meipi.org/6000km to display how our research evolved and to open both the information and participation to the public. We went to many of those places to document the sites. We have a full list available of all the studied locations, as we have realized before in Meipi, that maps are not the only way to show spatial information, and that lists can also be very useful.
Global scale: Since we’ve been travelling often to America with Basurama in the last years, we are now exploring ways to talk about these situations on a global scale in PAN AM, Panorama Americana.

Ruins in Vallecas, Madrid  - Click to view original map

Ruins in Vallecas, Madrid – Click to view original map

Photos from the sky: We are also exploring new ways of exploring the territory with cheap balloon mapping technology. Our first results from Spain could be seen in the ruins at PAU del ensanche de Vallecas. Since last year we’ve been collaborating with the Public Laboratory in Boston, where we are mapping the evolution of an ash landfill in the suburbs of the city, Incinerator Landfill in Saugus, MA, USA, as well as mapping the waste locations from Cambridge, MA.
Civic maps: I am involved in a tool kit about civic mapping that will be released this year by the Center for Civic Media.

Alto del Cuco – Pielagos, Cantabria

5. What are your personal references for the theme of mapping (from ancient to contemporary ones)?

References come from many places: data visualization researchers like Edward Tufte; open hardware and cheap tools by Public Laboratory; Ushahidi and Crowdmap for collective info about maps; vojo.co for collective reporting from cheap phones; and online cartography tools like OpenStreetMap, where we are contributors and try to draw landfills and other non represented places in the map.

All the photos of the article are under a Creative Commons Attribution 3.0 Unported License and are made by Rubén Lorenzo Montero and Pablo Rey Mazón (Basurama). See legal notice.

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Mercados municipales: tejido local y sostenible II

Category : urbact + urbanismo + ⚐ ES

Según se pregunte a un tendero o a otro el vaso esta medio lleno o medio vacío. El Mercado de Antón Martín en la calle Atocha, en el centro histórico de Madrid, no parece muy vivo un miércoles por la tarde, al final de la jornada. Aunque hay puestos cerrados, la mayoría están “habitados” por una mezcla que hasta hace poco sería extraña: puestos de artículos de primera necesidad como fruta, pescado, o carnes de distinto tipo se alternan con otros que ofrecen sushi, bombones y delicatessen, o fanzines con magdalenas caseras de chocolate. “Muffins”, reza el cartel de dígitos giratorios heredado de la frutería de Doña Carmen que antecedió a la editorial-bar. A medio camino, los puestos “bio” que ofrecen un poco de todo.

El proceso se inició a raíz de Mercado Abierto, un proceso de diagnóstico participativo impulsado por el equipo de arquitectos VIC (Vivero de Iniciativas Ciudadanas), vecinos del mercado, en el que se definieron retos y estrategias para hacer más viable el mercado y revitalizarlo en términos de comerciantes y público.

Pese a la aparente reactivación y el aumento en el número de puestos, los vendedores con más tiempo en el Mercado se muestran pesimistas. Añoran el renacimiento que experimentó el barrio en general hace diez o quince años cuando la población inmigrante comenzó a asentarse en la zona. Lo mismo ha ocurrido con otros mercados municipales que se han convertido en una referencia en Madrid: el Mercado de los Mostenses, sepultado tras la pantalla de edificios de la Gran Vía o el enorme Mercado de Maravillas en el mestizo barrio de Cuatro Caminos. Docenas de puestos se han abierto para vender productos especializados o comunes a los nuevos vecinos.

Sardinas - Foto por Andrés Walliser

Sardinas – Foto por Andrés Walliser

Libros y... jamoncitos deshuesados - Foto por Andrés Walliser

Libros y… jamoncitos deshuesados – Foto por Andrés Walliser

En el Mercado de San Fernando el espíritu es más positivo. Se partió de una situación peor, con la mayoría de los puestos cerrados. La iniciativa no ha venido de una administración local con poca imaginación y menos recursos, sino desde los actores del barrio. Un caso bottom-up ejemplar de reactivación del tejido comercial. En ambos casos gerentes, redes sociales y gente con ganas de iniciar un negocio se pusieron de acuerdo en que sólo cabía reinventarse. Los alquileres se redujeron y el Ayuntamiento transigió en cambiar los reglamentos desfasados que abocan a los mercados a una agonía segura.

Lado a lado - Foto por Andrés Walliser

Lado a lado – Foto por Andrés Walliser

La desocupación de los espacios comerciales en muchos barrios lleva a una cierta desaparición de la actividad social en los espacios públicos, como hemos mencionado antes en otros posts. En el caso que nos ocupa, además de revitalizar este aspecto de la vida de barrio, la reactivación de los mercados brinda nuevas oportunidades de actividad económica a gente que opta por reinventar su actividad profesional desarrollando nuevos negocios, productos y lo que es mas importante nuevas formas de organización comunitaria. La clave reside además en la articulación de intereses entre los comerciantes tradicionales y los nuevos comerciantes y su nueva oferta al barrio. Aun así la sostenibilidad de los mercados revitalizados no sólo depende de la capacidad innovadora de los comerciantes, sino también, como en todo negocio, de que disfrute del apoyo de la clientela, en este caso de su compromiso con un proyecto que ofrece productos diferenciados y que compite con las cadenas de supermercados de barrio que son los grandes beneficiarios de la crisis ante el colapso del modelo de gran superficie. Para muchos de los nuevos comerciantes que se han instalado en esto dos mercados del barrio de Embajadores, su proyecto tiene un espíritu transformador y que persigue una mayor cohesión social en el barrio, mediante el refuerzo de los lazos comunitarios y la solidaridad. Esta aspiración se encuentra tanto en los procesos de economía social que se están implantando como en las mercancías y productos vendidos, que incorporan conceptos como el reciclaje, el carácter orgánico, la dimensión creativa o la filosofía procomún.

Cafetería en el mercado - Foto por Andrés Walliser

Cafetería en el mercado – Foto por Andrés Walliser

Productos ecológicos - Foto por Andrés Walliser

Productos ecológicos – Foto por Andrés Walliser

Sushi, marisco y vinos - Foto por Andrés Walliser

Sushi, marisco y vinos – Foto por Andrés Walliser

Como conclusión abierta a la reflexión me parece oportuno plantear la dimensión social y material del espacio virtual. Viejos espacios degradados se reactivan y reinventan (partes de) la ciudad al margen de los grandes actores privados –con ánimo de lucro– que protagonizan la gestión del suelo y el espacio público en nuestras ciudades. Las políticas de desarrollo económico local son inexistentes en las políticas urbanas madrileñas, y en general escasas en otras ciudades, frente al enorme peso que cobran en el Reino Unido o en Francia.

De cara a la ciudad como organismo complejo estas nuevas formas de revitalización pueden ser laboratorios para el desarrollo aproximaciones innovadoras a la economía y el desarrollo local desde abajo. Los proyectos mencionados en este artículo se pueden englobar en el concepto de sentient city (ciudad sensible) que Domenico Di Siena define así:

La Ciudad del Conocimiento es una Ciudad Sensible que potencia la comunicación entre ciudadanos, promueve los procesos de Inteligencia Colectiva y el respeto del procomún. Entiende los ciudadanos como protagonistas de los procesos que generan la identidad local.

Este artículo es la segunda parte de Mercados municipales: tejido local y sostenible I

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Ciudades, procomún y narraciones colectivas

Category : espacio público + tecnologías + ⚐ ES

Bernardo Gutiérrez dirige la red internacional de innovación Futura Media, con sede en la ciudad brasileña de São Paulo. Futura Media busca puentes entre las redes sociales y el territorio. Incentiva la innovación multiplataforma, el diseño abierto y las nuevas narrativas. Twitter: @bernarsosampa y @futura_media

 

Fotos originales: Yersinia, Andrew Mason y Brisbane City Council en Flickr

 

Entre julio y noviembre de 2009, los estadounidenses Joshua Glenn y Rob Walker llevaron a cabo el proyecto Significant objects. El objetivo: probar que un objeto con una historia vale más que un objeto sin ella. Para el experimento invitaron a cien reconocidos escritores, Whitehead, Jonathan Lethem o Bruce Sterling entre ellos. Cada uno debía inventar una historia para un objeto viejo comprado en el portal eBay. El resultado fue contundente: las baratijas compradas en eBay por un total de 128,74 dólares fueron vendidas por un 3.612,51 dólares. El valor añadido de las historias fue donado posteriormente a causas sociales. ¿Cuánto cuestan unas mini botas de metal? 3 dólares. ¿Cuánto valen las botas si pertenecieron a unos soldados aventureros de Sicilia que se embarcaron en la Guerra Civil de Estados Unidos (historia inventada por Bruce Sterling)? 86 dólares. La narración de la epopeya, la emoción generada, cuestan 83 dólares.

Los significant objects de Rob Walker no sólo marcaron un punto de inflexión entre historias y objetos. Ampliando el ángulo, remezclando imaginarios, me atrevo a decir que los objetos+narraciones son una verdadera bomba para las ciudades del siglo XXI. Marcel Duchamp revolucionó las artes plásticas atribuyendo valor a objetos cotidianos (objects trouvés). De la misma manera, la tecnología móvil smart phones, realidad aumentada, códigos QR va a dinamitar los objetos compartidos con nuevas capas de subjetividades. Un objeto que acumule varios niveles de información adquiere un nuevo valor. Y esa nueva realidad aumentada y compartida cuya única herramienta es un teléfono móvil, un código y un lector de códigos puede modificar las relaciones humanas,  el espacio público y el eje  pasado-futuro de las ciudades.

Precisamente fue Bruce Sterling, una de las voces más aclamadas de la ciencia ficción, quién entrevió este nuevo universo de objetos-con-historias. Bruce, en Shaping things,  hablaba de spimes, “objetos sociales con historias escondidas”, “objetos localizados en el espacio y el tiempo, siempre asociados a una historia”.  Hoy en día no hace falta tener imaginación ni vocación visionaria para convivir con estos spimes. Si colocamos nuestra historia sobre cualquier objeto gracias a Stickybits, estamos creando “objetos sociales con historias escondidas”. Pero me gusta más hablar del proyecto británico Tales of  things, “las historias de las cosas”. Primero, porque el objetivo del mismo no es comercial. El valor añadido, la historia que cada individuo aporta, es personal.  Segundo, porque introduce el espacio urbano en el juego narrativo. Cualquier persona puede colocar un código en la Collingwood Tower de Melbourne, por ejemplo, y contar una historia sobre ella. Cualquiera pueda escanear el código y añadir otra historia.  La torre pasa a ser un bien común, una narración colectiva.

 

QR code - foto por id-iom en flickr

 

Calles = objetos compartidos. Y ahora llega la vuelta de tuerca Objetos-Ciudades. ¿Por qué no consideramos una calle, una plaza o una avenida como un objeto, como un spime de historias compartidas y escondidas? En un momento en el que algunas instituciones o marcas apenas hablan de una Internet de las cosas de objetos conectados con sensores, de datos controlados verticalmente, las Historias de las cosas cocinadas conjuntamente pueden jugar un papel vital. De nuevo, la tecnología necesaria es asustadoramente básica. Podemos abrir una entrada en la Wikipedia para un rincón / calle / parque de una ciudad. Después, creamos un código QR para dicha entrada con la herramienta gratuita QR Pedia. Una vez colocado en el espacio físico serán los ciudadanos los que creen una narración colectiva (suma de narraciones individuales) sobre dicho lugar. Parece inevitable: las instituciones o marcas tendrán cada vez más difícil imponer narrativas sobre lugares concretos. La voz ciudadana se va a elevar. Y la ciudades, bosques o islas se irán transformando colectivamente gracias a un procomún de historias.

¿La narrativa de la calle Serrano de Madrid será siempre sinónimo de consumo de lujo? ¿O un nuevo enjambre conectado rescatará el pasado intelectual de Serrano, la herencia de la Residencia de Estudiantes, y recordará la creación sin ataduras de Buñuel, Lorca o Dalí? ¿Conseguirá el Ayuntamiento de BCN anular la marca 15M, sus narraciones colectivas, colocando pistas de hielo comerciales sobre la Plaça de Catalunya? De momento, la aplicación móvil Layar ofrece la posibilidad de averiguar qué objetos / calles a nuestro alrededor tienen una entrada en Wikipedia. Editar la entrada / calle está a pocos clics de distancia. Participar en una wikinarración que nos sobrepasa será apenas una cuestión de voluntad. Las narraciones colectivas no sólo van a corregir el pasado mitificado, exagerado o directamente manipulado del espacio público. Van a modelar el presente y, con ello, van a sugerir futuribles.

Y aquí llegamos a otro detalle crucial: las narraciones están adoptando formatos híbridos, mutantes, imprevisibles. Un mapa elaborado colaborativamente con la herramienta WhatIf de Ecosistema Urbano es una narración colectiva. Una serie de tweets alrededor de un hashtag es un relato colectivo. El sonido de una plaza (voces, gritos, música), grabado y subido a la red, puede ser un tipo de relato. El proyecto HistoryPin, que yuxtapone en google maps fotos antiguas y recientes vinculando personas del presente gracias al pasado, es una narración colectiva. Y basta colocar un código escaneable muy pronto ni si quiera hará falta código en el espacio físico que nos traslade a un sitio de Internet para completar el círculo de los relatos del procomún.

 

QR en árbol - imagen por William Angel en Flickr

 

Nuevos totems. En 1939, Alfred Hitchcock acuñó un término, MacGuffin, aparentemente irrelevante. Un MacGuffin es algo, normalmente un objeto, que sirve para mantener la narración cinematográfica viva. Un objeto que conduce, que cataliza, que cautiva. La estatua de El halcón maltés (John Huston) o la botella de uranio de Encadenados (Hitchcock) eran MacGuffins. En el año 2008 el inclasificable artista Noam Toran dio un paso al frente: creó una Biblioteca de MacGuffins. Pero una biblioteca de objetos reales. Objetos donde convivían, según el propio autor “historias de Borges y Carver,  mitos urbanos, historias alternativas”. Realidad  ficción. Objetos subjetivos. Valor añadido-inventado. La realidad, como solía decir el escritor mexicano Carlos Fuentes, es “lo real y lo imaginario”. Y los imaginarios se construyen con hechos y sueños, con ladrillos y metáforas. La Puerta del Sol de Madrid, muy a pesar de muchas instituciones, puede ser una fusión del cuento El vago de Pío Baroja, de aquel metafísico holgazán que se apoyaba en una farola, y la foto El beso, que dio la vuelta al mundo durante el 15M. Y esa nueva narrativa-imaginario de la Puerta del Sol – como tantas otras creadas desde el 15M – es casi indestructible.

Por todo ello, creo que la tecnología (internet 3G, teléfonos inteligentes, códigos QR) abre la puerta a una nueva era de narraciones colectivas sobre los espacios físicos. A una nueva era de wikiciudades construidas sobre relatos. Ciudades en las que los ciudadanos transformarán algunos objetos en MacGuffins clave de un relato mayor. Cualquier esquina puede convertirse en un nuevo tótem. Cualquier farola puede ser un símbolo, una señal, un anticipo del futuro soñado.

Y las narraciones serán las articulaciones básicas para esa ciudad relacional de “lugares y redes” de la que habla el antropólogo Michel Agier. Las historias compartidas, en la ciudad fragmentada, deterritorializada, pueden ser una argamasa tan sólida como las relaciones de parentesco. Pueden acabar incluso sustituyéndolas. Las historias son aquellos hilos que los habitantes de Ersilia, una ciudad invisible inventada por Italo Calvino, colocaban entre las casas de la urbe. Los hilos eran blancos o negros o grises o blanquinegros dependiendo de las relaciones de parentesco, intercambio, autoridad o representación. Cuando los hilos eran tantos que ya no se podía pasar por en medio, contaba Calvino, los habitantes se marchaban: las casas se desmontaban. Apenas quedaban los hilos. Y luego construían en otro lugar una nueva ciudad imitando la telaraña de relaciones.

 

Las historias colectivas son los nuevos hilos. Las lianas compartidas que quiebran muros, fronteras invisibles, segregaciones étnicas. Da igual el color que tengan estas viejas-nuevas historias, porque son narraciones colectivas, compartidas. Pero en lugar de molestar los tránsitos, las narraciones-hilos conforman el esqueleto, la columna vertebral, las extremidades y el corazón de las ciudades del procomún. Por eso es importante construir relatos como sugiere el colectivo de escritores italiano Wu Ming como si fueran espacios para ser habitados. Por eso hay que construir calles o plazas como si fueran narraciones colectivas, como si fueran párrafos insustituibles de un imaginario superior que da sentido a la nada.

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Proyecto “Memòries Emergents al Barri de Sant Fèlix”

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A continuación os dejamos un interesante texto remitido por Elisenda Surroca, Joanot Cortés, Sonia Camallonga y Sergi Yanes, del colectivo Transeünts (web en proceso), hablando de un fantástico proyecto desarrollado en paralelo con los talleres de USDE:

Imagen de la exposición

“Memorias Emergentes de Sant Félix”, surgió a raíz de varias conversaciones informales que mantuvimos con amigos que conocían de Girona desde hacía tiempo. Nos decían que nosotros -como nuevos vecinos- no podíamos ni imaginar lo que había sido la ciudad años atrás. En especial el barrio Sant Félix, considerado un lugar de perdición, plagado de bares, prostíbulos y pesadillas immorales.

No obstante, tal y como nos ha permitido conocer el proceso iniciado, ésta no era más que la proyección que el resto de la ciudad había formado sobre él. Para sus vecinos y vecinas, era un barrio lleno de vida, “el mejor barrio de Girona”, un lugar donde las puertas quedaban abiertas y existía una estrecha colaboración entre todos y todas. Hace unos años y a raíz del PERI (1983-2007), el barrio se ha convertido en una zona habilitada esencialmente para restaurantes elegantes y viviendas de alto standing, donde circulan hordas de turistas y donde a penas se encuentra una tienda de víveres.

Con la ayuda de los talleres de USDE, “Facilitar la ciudad colaborativa” y “Entorno digital y aprendizaje urbano”, comenzamos a trabajar sobre el proceso de cambio del barrio con mayor profundidad, con el objetivo de intervenir y hacer extensiva esta reflexión: ¿Qué cambios se habían dado? ¿De dónde procedían? ¿Cómo habían vivido los vecinos y vecinas estos procesos? ¿Qué percepción tenían? ¿Cómo la maquinaria económico-turística había intercedido en las transformaciones? ¿Cuántos vecinos de los antiguos seguían viviendo allí…?

La construcción de un escenario que pretende llegar a ser un atractivo turístico requiere mucho más que la mera transformación física del territorio y su paisaje urbano. Se deben superponer nuevos y sugerentes discursos en relación al patrimonio y la modernidad, capaces de sintetizar valores intangibles e identitarios que se consideran oportunos y rentables en un determinado lugar. Estos vienen legitimados por la “oficialidad” y menoscaban la validez de aquellos relatos que rescatan otro tipo de historias, las de la vida cotidiana, volátiles, dialectales, orales, escurridizas, fugaces, anónimas -y por qué no- irrepetibles.

Frente a la memoria oficial pues, este proyecto pretende contraponer la memoria no oficial, aquella que se presenta imprecisa, discontinua, aquella que vincula a las personas a los lugares y que construye relaciones e identidades abiertas entre los que la comparten.

¿Por qué configurar memorias colectivas?

Desde la Associació de Veïns i Comerciants del Barri de Sant Félix surgió la idea de organizar una muestra colaborativa sobre el barrio en la antigua carbonera, con la intención de generar un espacio donde las memorias de unos y otros pudieran encontrarse e interaccionar. Dado que muchos de los vecinos se habían marchado de Sant Félix, se consideró la posibilidad de realizar el encuentro durante las fiestas anuales del barrio, momento en el cual muchos de éstos venían de visita. ¡Fiesta!

Mantuvimos innumerables conversaciones con vecinos y vecinas antes del encuentro que permitieron establecer un primer vínculo de confianza con ellos y ellas. Enseguida vimos como las fotografías que retrataban el barrio años atrás y los retratos personales que guardaban en sus álbumes les resultaban perfectas herramientas para recordar y explicar sus experiencias, así como para compartirlas y hacer recordar a otros. Hicimos una serie de registros en vídeo de los protagonistas narrando sus experiencias, quienes también nos facilitaron varios documentos -textos, programas de fiestas, publicaciones del barrio- que fueron alimentando el contenido final de la muestra.

Un par de semanas antes de la exposición, se repartieron por los comercios del barrio diversas pizarras que invitaban a los vecinos a escribir aquello que les sugerían la imágenes que se habían situado en cada una de ellas.

Paralelamente, se habilitó la web: www.memoriesemergentsasantfelix.wordpress.com, con la intención de volcar todas estas experiencias a través de materiales resurgidos, y abrir así una nueva vía de colaboración, a otro nivel, en un plano digital.

Captura de la web

Con todo el material -documentos, pizarras, fotografias, vídeos-, se inauguró la muestra en La Carbonera (perteneciente ahora al Museu de Historia de Girona). Tratamos de presentar un montaje lo más evocador posible, de modo que invitara no sólo a la visita de curiosos, sino a la presencia y permanencia de los vecinos, los cuales tardaron poco en convertirla en su espontánea Casa del Barrio. La céntrica situación en la ciudad y el barrio la convirtió en una parada imprescindible en la ruta de los quehaceres cotidianos.

Imagen de la exposición

Muchos turistas entraban, pero pocos se quedaban. Echaban un vistazo y se iban, desubicados -a veces molestos- ante la ausencia de estímulos y simbologías propias de las rutas turísticas de la ciudad. Mientras, los vecinos y vecinas correteaban y conversaban, se enseñaban fotos, discutían hechos, parentescos y pasados desconocidos… Ellos fueron los guías que espontáneamente explicaron a los que había por allí lo que había sido Sant Felix a través de su propia historia.

Imagen de la exposición

Frente a La Carbonera, de vez en cuando, se escuchaba al tren turístico explicar por el altavoz otra historia distinta, la de una ciudad amable, histórica, en armonía con el mundo.

Una de las herramientas que propició uno de los resultados más satisfactorios -a parte del material fotográfico cedido por vecinos y vecinas- fué el “mapa de los sentidos”: un mapa del barrio donde se georreferenciaron recuerdos y sensaciones a través de los sentidos -gusto, olfato, tacto, oído, vista-. Así, emergieron casas de comidas, bares de tertulia, olores a petróleo y ganado, o sonidos inimaginables en la ciudad aséptica de hoy. En este mapa, los puentes que unen las dos partes de la ciudad se convirtieron en escenarios de besos, las escaleras de la catedral en interminables toboganes donde los niños se pelaban las rodillas, y las plazas y calles en territorio de juegos y disputas.

Las pizarras que se colocaron en los comercios (y luego en la muestra), estaban expuestas y abiertas a nuevos relatos y emociones. Las fotografías que se habían ido colgando en un inicio, fueron envueltas por nuevas aportaciones que los vecinos y vecinas hacían al desempolvar los cajones de casa. Otros trajeron poemas, libros, dibujos… hasta fotografías que reflejaban el paisaje humano de otros barrios.

Dibujo con los recuerdos del barrio

El ultimo día y para finalizar este primer encuentro, se invitó a todo el mundo a una “sentada a la fresca” en la puerta de La Carbonera, en un intento por rememorar aquellos espacios de relación perdidos que tenían como finalidad pasar revista a los sucesos diarios de la comunidad. En este caso sirvió, entre otras cosas, para valorar entre todos qué podrían hacer ahora con todos esos encuentros y recuerdos. La emoción de esta sentada permitió concluir con la convicción de que lo que había pasado estos días se tenía que compartir, entre otras cosas, para hacer un justo homenaje a los vecinos y vecinas, y desmontar así una historia que más que nunca era la de los vencedores, poniendo en relieve la estrecha relación entre la memoria y las experiencias vitales con la identidad y el patrimonio vivo del barrio.

Ahora, pasado el verano, se ha reanudado el proceso, que prevé juntar nuevos documentos y diseñar una estrategia para retornarlos al espacio público, intercediendo en la calle. Una de las propuestas que se contemplan es utilizar material audiovisual y fotográfico generado desde el punto de vista de los vecinos (una suerte de relatos emic), para que sirva como contenido de una serie de dispositivos (p.ej. códigos QR, fotografías, sonidos…) que irán situándose en las paredes del barrio, consiguiendo así lo que uno de los vecinos pensó y amenazó en voz alta: “¡Si las paredes hablaran…!

Será una forma de materializar un patrimonio inmaterial dispuesto en un universo que parece rechazar todo aquello que duda o cuestiona la actual Girona decente.

¡Seguiremos contando!

Sobre Transeünts

Transeünts es una asociación que nace con la decisión de poner en marcha procesos que, mediante la intervención de los ciudadanos, fomenten la creación y recuperación de nodos colaborativos que desenvoquen en reflexiones y acciones en torno a la memoria, la identidad y el espacio público.

Las prácticas del colectivo se desarrollan en torno la organización, fomento y proyección de actividades creativas orientadas a la dinamización social y la intervención sociocultural. Éstas, sitúan su plan de trabajo e investigación en el territorio, incidiendo en las diversas concepciones del espacio público, desde la interdisciplinariedad, la dialéctica, la producción cultural, la innovación social a través de entornos digitales o analógicos, y la activación de pedagogías colectivas de expansión.

Transeünts lo forman profesionales procedentes de la pedagogía social, la arquitectura, las audiovisuales, la antropología y las artes escénicas.

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LA CARAVANA CASTELLANA | #usde #colaborativa

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Con este post empezamos una serie de publicación semanales dedicadas a los proyectos desarrollados durante la primera sesión de Urban Social Design Experience

La Caravana Castelllana es un proyecto desarrollado por María Conesa y Jorge Bermejo (@tiotokel) en el marco del experience Facilitar la Ciudad Colaborativa, dirigido por Adolfo Chautón.
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Dentro del proyecto Ciudad rural, que explora estrategias de gestión, habitabilidad y autonomía en el territorio rural para ofrecer una alternativa a la ciudad; nos centramos en la gestión (del patrimonio natural y arquitectónico) desde procesos participativos, trabajándolo desde una experiencia concreta (un viaje a Soria durante 16 días) y el imaginario de un futuro deseable.

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PARTICIONES DE VIDRIO Y SISTEMAS ANCLAJE

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DORMA
Diseño y fabricación de sistemas de anclaje para particiones y puertas de vidrio con diferentes montajes, ya sea de vaivén o batiente. Todos los accesorios están basados en un sistema modular que adapta la solución según el tipo de punto de giro elegido, juntas de protección y carcasas de recubrimiento de múltiples acabados.

www.dorma.com

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PANELES DE MADERA CONTRALAMINADA

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CARACTERÍSTICAS MEDIOAMBIENTALES

Producción controlada y sin residuos. El certificado PEFC garantiza que la materia prima utilizada proviene de una explotación forestal ecológica, económica y socialmente responsable, y en su proceso de producción se reutilizan los productos derivados para evitar la generación de residuos.

CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS

La empresa KLH Massivholz GmbH produce elementos de madera contralaminada de gran formato adecuados para elementos destinados a paredes, techos y tejados, tanto portantes como no portantes, con funciones adicionales de estabilización lateral. KLH ofrece desde la asesoría técnica, hasta la producción y entrega de los elementos a medida.

Los tableros contralaminados (KLH) se componen de láminas de madera de abeto rojo estratificadas en forma de cruz, que son encoladas y tratadas bajo alta presión de moldeo, hasta convertirse en placas de madera maciza de gran formato. Gracias a la disposición cruzada, el alabeo y la contracción de la madera se reducen a un mínimo insignificante aumentando la resistencia estática, así como la rigidez. Se utilizan en la construcción de casas unifamiliares, edificios residenciales de varios pisos, edificios públicos, administrativos, industriales y comerciales, así como en la construcción de puentes.

Sin residuos.
El proceso de fabricación es un circuito cerrado que evita la generación de residuos, todos los recortes, virutas de madera y serrín se vuelven a utilizar. Gran parte del producto derivado se utiliza para la fabricación de pellets de biomasa que generan calor y energía en la fábrica de KLH, y el excedente se vende a los locales de las plantas de cogeneración.

Dependiendo de la humedad de equilibrio esperada, se encolan las láminas, secadas mediante procedimientos técnicos, con una humedad del 12%, para descartar la presencia de parásitos, hongos e insectos, y posteriormente se encola con pegamento PUR que no contiene solventes ni formaldehído. A continuación, se realiza el mecanizado con la tecnología CNC, de una elevada precisión del corte, a partir de los planos de producción autorizados por el cliente y/o la empresa constructora. Y por último, los elementos de madera recortados previamente se entregan en obra, donde las empresa constructora los posiciona mediante grúa.

Además de la utilización de un material ecológico sostenible de grandes ventajas, el resultado es un sistema constructivo que permite un corto tiempo de ejecución, construcción en seco y una rápida finalización llave en mano.